Tres adolescentes asesinados en una carpa junto a un lago y un herido: el caso sin resolver detrás de la saga de terror “Viernes 13″

La madrugada del 5 de junio de 1960, dos chicas de 15 años y dos chicos de 18 fueron atacados a golpes y cuchilladas mientras acampaban en sus carpas junto a un lago de Finlandia. Tres murieron y el cuarto quedó gravemente herido. El caso, conocido como “los asesinatos del lago Bodom” nunca fue resuelto. Los errores de la policía, los principales sospechosos, la acusación contra el sobreviviente y el impacto de los crímenes en el cine y la cultura popular

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Una fotografía en blanco y negro muestra a varios hombres, algunos con uniforme, examinando una tienda de campaña dañada en un área boscosa
El crimen ocurrió en junio de 1960 a orillas del lago Bodom, en Finlandia, y nunca pudo ser esclarecido (Wikipedia)

Es casi imposible que alguien no haya visto por lo menos una de las 12 películas de terror de la saga de Viernes 13, una franquicia que además incluye una serie de televisión, novelas, historietas y tres videojuegos. En la Argentina se la conoce como Martes 13 y sus historias se centran en el personaje ficticio Jason Voorhees, quién, siendo un chico, se ahogó en Camp Crystal Lake debido a la negligencia del personal del campamento. Décadas después de su muerte, Jason vuelve al lago para perpetrar o motivar una serie de asesinatos en masa. La película original fue producida y dirigida por Sean S. Cunningham sobre un guion de Victor Miller. Desde el estreno de la primera película, en 1980, siempre se dijo que cuando decidió producir y dirigir el filme que inauguró la serie Cunningham quiso aprovechar el éxito de Halloween, de John Carpenter, la película de terror más taquillera de 1978.

Mucho menos conocido es que existió un caso real muy parecido, un asesinato múltiple ocurrido el 5 de junio de 1960 en las orillas de un lago de Finlandia, donde tres adolescentes fueron brutalmente masacrados y un cuarto quedó herido de gravedad. El hecho - que tuvo varios sospechosos, pero nunca fue esclarecido - fue bautizado por las crónicas policiales de la época como “los asesinatos del lago Bodom” hasta que después del estreno de la película de Cunningham fue rebautizado por sus similitudes como “el verdadero viernes 13”.

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Un cartel de la película 'Viernes 13' muestra un pico o martillo ensangrentado clavado en una almohada blanca con gotas de sangre. Una sombra de una mano se ve a la izquierda
Afiche de una de las película de la saga 'Viernes 13', inspirada en esta matanza

Muertes en el lago Bodom

La tarde del sábado 4 de junio de 1960 cuatro adolescentes llegaron al lago Bodom, un espejo de agua a unos veinte kilómetros de Helsinki, la capital finesa para pasar allí la noche en carpa y aprovechar el fin de semana. Eran dos chicas de 15 años, Maila Irmeli Björklund y Anja Tuulikki Mäki, y dos varones de 18, Seppo Antero Boisman y Nils Wilhelm Gustafsson.

Entre las cuatro y las seis de la mañana del domingo 5, Mäki, Björklund y Boisman fueron apuñalados hasta la muerte, mientras que Gustafsson quedó gravemente herido, con conmoción cerebral, fracturas en la mandíbula y en otros huesos de la cara. Los cuerpos de los chicos muertos y el herido recién fueron encontrados a las 11 de la mañana por Esko Oiva Johansson, un carpintero de la zona que llamó de inmediato a la policía. Björklund, la novia de Gustafsson, estaba desnuda de la cintura para abajo y era la que más heridas tenía en el cuerpo, mientras que el resto de los adolescentes habían sido atacados con menos brutalidad.

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Cuatro retratos en blanco y negro de jóvenes. Tres están etiquetados como "MURDERED" y uno como "SURVIVED", con sus nombres y edades debajo
Las víctimas mortales Maila Irmeli Björklund, Anja Tuulikki Mäki,Seppo Antero Boisman, y el único sobreviviente Nils Wilhelm Gustafsson

Mientras los tres cadáveres eran llevados a la morgue policial de Helsinki, Gustafsson fue trasladado de urgencia al hospital más cercano, donde estuvo en coma las seis horas siguientes y recién recuperó el conocimiento seis días después. A causa del traumatismo, el líquido cefalorraquídeo se filtraba por la nariz y la barbilla estaba tan rota que los dientes le salían por la mejilla. La cabeza presentaba numerosas heridas y uno de los oídos estaba dañado por una puñalada.

El mismo domingo, al interrogar a otros acampantes del lago, un grupo de chicos que observaba aves les dijo a los policías que alrededor de las seis de la mañana habían visto desplomarse una de las carpas y a un hombre rubio que se alejaba del lugar, pero que no le dieron ninguna importancia al asunto. Cuando recobró la conciencia casi una semana después, Gustafsson agregó un dato más: el hombre que los había atacado vestía prendas negras rojas y negras.

Una canoa blanca con una figura tumbada apenas visible flota en la superficie de un lago oscuro, que refleja un denso bosque de árboles verdes y rojizos
Un fotograma inolvidable de la escena de la canoa flotando en el lago de Crystal Lake, donde un cuerpo yace oculto

Para entonces, los peritos habían determinado que el asesino no entró a las carpas para atacar a las víctimas, sino que lo hizo desde el exterior, atravesando la lona con un arma punzante y golpeándolas con un objeto romo. Esas armas nunca fueron encontradas. El asesino también se llevó algunos objetos personales de las víctimas que los investigadores encontraron desconcertantes, como las llaves de las motos de los chicos, que seguían en el mismo lugar. Los zapatos de Gustafsson aparecieron a unos 500 metros de la escena del crimen.

Fuera de los interrogatorios, la policía hizo todo mal: no acordonó el lugar, lo que permitió que los curiosos contaminaran la escena del crimen y corrompieran no pocas pruebas que podrían haber ayudado a resolver el caso. La situación empeoró cuando pidieron la ayuda de soldados del ejército para buscar objetos y otro tipo de pistas alrededor del lago. En medio de tanta confusión provocada, la investigación del caso quedó estancada, aunque el caso no fue cerrado.

Cuatro sospechosos

Con el correr de los años, la policía finesa tuvo varias hipótesis y puso el foco en cuatro posibles sospechosos. El primero fue Pauli Luoma, un fugitivo de la justicia que vivía cerca de lago. Cuando fue detenido por otros crímenes, los detectives a cargo de los asesinatos del lago lo interrogaron, pero debieron descartarlo porque tenía una coartada del hierro: estaba en Otaniemi, muy lejos del lugar, la noche de los asesinatos y había testigos de su presencia allí.

Viernes 13 (Friday the 13th) se estrenó en 1980 y contó con la dirección de Sean S. Cunningham
Viernes 13 (Friday the 13th) se estrenó en 1980, fue dirigida por Sean S. Cunningham. En la foto Kevin Bacon y Jeannine Taylor

Después, los investigadores tuvieron en la mira en Pentti Soininen, un empleado de mantenimiento que también vivía en la zona y que en 1969 estaba en prisión purgando condenas por varios robos y otros delitos violentos. Ese año confesó haber atacado a los cuatro adolescentes, pero su relato de los crímenes resultó inconsistente. Debieron descartarlo porque mostraba síntomas de desequilibrio mental y, además, cuando se produjeron los asesinatos del lago tenía solo 15 años. Poco después de que la policía descartara su confesión se suicidó en la cárcel.

La policía creó haber encontrado al culpable cuando, en una nota de suicidio, Karl Valdemar Gyllström, encargado de un kiosco de las cercanías del lago, confesó los crímenes. El hombre, que se quitó la vida en 1969 ahogándose en las aguas del lago, era conocido en la zona por mostrarse hostil con los acampantes y más de una vez había sido acusado de cortarles las sogas de las carpas y de tirarles piedras. Tras su muerte, hubo algunos vecinos que dijeron que la madrugada del 5 de junio de 1960 lo habían visto rondando la zona del lago donde acampaban las víctimas, pero que no lo denunciaron a la policía porque le tenían miedo. Otros dijeron que una noche, muy borracho, había confesado el crimen. Sin embargo, los investigadores tuvieron que descartarlo porque nunca encontró pruebas firmes contra él y, además, al ser interrogada, su mujer aseguró que la noche de los asesinatos estaba en su casa, durmiendo a su lado.

Por último, se acusó de los crímenes a Hans Assmann porque al día siguiente del crimen fue atendido en el hospital con algunas heridas superficiales, las uñas de las manos negras y la ropa con manchas rojas, posiblemente de sangre. En el momento de su detención corrieron varias versiones sobre su pasado: que era un antiguo oficial de las SS que vivía bajo una identidad falsa, que era espía de la KGB e, incluso, que ya tenía otras muertes en su haber. Nada de eso pudo ser confirmado por la policía finesa, que no tardó en descartarlo porque tenía una coartada firme para la madrugada del 5 de junio.

Imagen en blanco y negro de una multitud y varios coches, incluyendo un vehículo policial, reunidos en un camino de tierra frente a un edificio de madera con árboles
Una multitud, incluyendo curiosos y personal policial, se congrega en el exterior de un edificio mientras se lleva a cabo una investigación en el sitio de un asesinato (Wikipedia)

Gustafsson en la mira

Pasaron décadas sin que hubiera ninguna nueva pista hasta que, 44 años después de los crímenes, el caso pareció resolverse con la detención de Nils Wilhelm Gustafsson, el joven de 18 años que había sobrevivido a la masacre perpetrada a orillas del lago Bodom. Corría marzo de 2004 cuando Gustafsson fue acusado formalmente de haber matado a los otros tres adolescentes. Después de ser interrogado, fue liberado provisionalmente, pero bajo la acusación de triple homicidio. El caso contra él, según la Agencia Nacional de Investigación de Finlandia, se sostenía en un análisis de manchas de sangre encontradas en la escena del crimen.

La teoría de la fiscalía era que el sospechoso, que era novio de Irmeli Björklund, había tenido un ataque de celos y que por ese motivo la había matado a ella para después asesinar a los otros dos chicos para no dejar testigos. Para sostener esta hipótesis, la acusación se basó en que las heridas que presentaba el cadáver de Björklund eran mucho más brutales que las encontradas en los cuerpos de sus amigos, lo que demostraba una mayor saña provocada por los celos.

Los fiscales exigieron una pena de cadena perpetua, mientras que los abogados defensores sostuvieron que, por las lesiones que había sufrido el propio Gustafsson, era imposible que hubiera cometido los crímenes y presentó la teoría de que los asesinatos no eran obra de una sola persona sino de por lo menos dos.

Imagen panorámica de un lago congelado, con una gran roca gris y nieve en primer plano, y un bosque oscuro al fondo bajo un cielo gris
Vista del lago Bodom cubierto de hielo en abril de 2004, bajo un cielo plomizo (Wikipedia)

El 7 de octubre del 2005, Gustafsson fue liberado de todos los cargos por falta de pruebas. Luego de ese fallo, exigió una compensación por el daño psicológico sufrido durante su detención y por las acusaciones infundadas. Finalmente llegó a un acuerdo con el estado finés, que le otorgó una compensación de 44.900 euros. Gustafsson, que ya tenía 63 años, también demandó a varios medios de comunicación por haber vulnerado su buen nombre y honor, pero en estos casos la justicia desestimó la denuncia.

Cuando se cumplen 66 años de los hechos, la identidad del o los perpetradores de los asesinatos del lago Bodom sigue siendo un misterio sin resolver, pero el caso se ha ganado un lugar en la cultura popular. Con el correr del tiempo, además de inspirar la saga de Viernes 13, ha sido abordado en varios documentales de televisión y una de las bandas de death metal melódico más populares de Finlandia, Children of Bodom, eligió su nombre inspirándose en esos crímenes.

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