Un viaje a Canarias, la picadura de un insecto y una donación inesperada: la historia de la mujer que recibió un trasplante de cara

Carme pasó de unas vacaciones familiares a estar dos meses en terapia intensiva después de que una bacteria le destruyó parte del rostro. Aquí, la cronología de su recuperación y del complejo proceso médico y humano que le devolvió una segunda oportunidad. “Empiezo a parecerme a mí”, asegura

Guardar
Google icon
Carme fue la primera persona en el mundo en recibir un trasplante de cara de una paciente que había solicitado la eutanasia (Video/Reuters - Foto/EFE/Quique García)

A principios de febrero, el caso de Carme —la española de 60 años que recibió un trasplante de cara después de una infección devastadora que le desfiguró el rostro— conmovió al mundo. La complejidad médica del procedimiento impactó tanto como la historia que la hizo posible.

Es que, el rostro que ahora le permite volver a comer, salir a la calle y mirarse al espejo pertenecía a una mujer que había solicitado la eutanasia. Su decisión de donar antes de morir permitió planificar la cirugía con semanas de anticipación y convirtió la intervención en un hecho sin precedentes.

PUBLICIDAD

Todo comenzó en julio de 2024, mientras Carme disfrutaba de un viaje familiar a las Islas Canarias. Allí sufrió la picadura de un insecto que derivó en una infección causada por la bacteria Streptococcus pyogenes, también conocida como la “bacteria comedora de carne”. Aunque suele causar cuadros leves, como faringitis y amigdalitis, en casos excepcionales puede desencadenar infecciones fulminantes. El de Carme fue uno de esos casos.

Antes de contraer la bacteria tenía una vida normal. Intentaba viajar bastante porque ya tenía una edad y, además, era lo que yo quería hacer”, contó durante una conferencia de prensa. Según recordó, la picadura ocurrió mientras estaba de vacaciones “pasándola superbien”. El episodio hubiera quedado en una anécdota si no fuera porque la infección avanzó, derivó en una sepsis y terminó provocándole una necrosis facial, es decir, la muerte del tejido afectado. Estuvo dos meses luchando por su vida.

PUBLICIDAD

Carme junto a una parte del equipo de cirugía del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona que le realizó el trasplante de cara (Foto/Reuters)
Carme junto a una parte del equipo de cirugía del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona que le realizó el trasplante de cara (Foto/Reuters)

“Me faltaba media nariz”

De las playas de Canarias, Carme pasó a una terapia intensiva. “Coger la bacteria se convirtió en desaparecer del mundo”, resumió. Según contó, la infección avanzó con tal rapidez que los médicos decidieron inducirle un coma. “Pasé por tres unidades de cuidados intensivos diferentes”, sumó. La marca que lleva en su cuello todavía recuerda la traqueotomía que le practicaron para que pudiera respirar.

Cuando despertó, el daño era irreversible. “La necrosis se había comido media cara. No podía masticar porque mi boca no se abría y me faltaba media nariz, con lo cual no respiraba bien”, explicó. Pero la pérdida no era solo estética: “Físicamente era bastante desagradable y no podía hacer vida normal para nada. No podía ni salir a tomar un café porque no podía tragar”.

Durante dos meses, Carme atravesó uno de los períodos más duros de su vida. Perdía peso, no podía nutrirse correctamente y su día a día quedó reducido a intervenciones médicas de urgencia.

Pero la situación dio un giro cuando conoció al doctor Joan-Pere Barret i Nerín, jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Quemados del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, quien le sugirió una alternativa que hasta entonces nadie le había propuesto: un trasplante de cara.

Una mujer, Carme, y un médico revisan escáneres faciales 3D en una pantalla de computadora. En la mesa, se ven modelos anatómicos impresos en 3D
El equipo médico comenzó a preparar el procedimiento con tres semanas de anticipación (Foto/vallhebron.com)

En los trasplantes tradicionales, los médicos trabajan contrarreloj. En este caso, en cambio, hubo una planificación inusual. Tres semanas antes de la operación, el equipo pudo entrevistarse con la donante —una mujer que había solicitado la Prestación de Ayuda para Morir (PRAM) y había expresado su voluntad de donar— y preparar el procedimiento con anticipación.

Esa instancia previa hizo posible la realización de estudios, moldes en 3D y ensayos quirúrgicos que rara vez pueden programarse con ese nivel de detalle.

“Jamás en mi vida personal y profesional pensé que viviría un momento así”, le dijo Barret al diario español La Vanguardia. Lo único que la donante quería saber era si su rostro sería ‘válido’. En todo momento sonreía y expresó, con la limitación de su enfermedad, su felicidad por ayudar”, agregró.

“Los donantes y sus familias siempre realizan un acto inmenso de generosidad y altruismo, pero este caso, además, demuestra un grado de madurez que deja sin palabras. Alguien que ha decidido dejar de vivir dedica una de sus últimas voluntades a una persona desconocida y le da una segunda oportunidad de gran magnitud”, agregó Elisabeth Navas, coordinadora médica de Donación y Trasplantes del Vall d’Hebron.

Dos modelos 3D de rostros femeninos. El izquierdo, claro con una 'R', el derecho, oscuro con una 'D' y un contorno negro. Ambos con líneas coloreadas de vasos y nervios
Ilustración médica que detalla las áreas del rostro trasplantadas entre la donante y la receptora en el procedimiento realizado por el Hospital Vall d’Hebron (Foto/vallhebron.com)

El trasplante

Antes de que el trasplante de cara fuera una posibilidad concreta, Carme atravesó una evaluación exhaustiva. De acuerdo con los testimonios de las médicas María Sonsoles Cepeda y Sara Guila Fidel del Servicio de Psiquiatría y Psicología del Vall d’Hebron, en este tipo de intervenciones, además de la compatibilidad física, también se tiene en cuenta la salud mental del receptor.

A diferencia de lo que podría ser un trasplante de hígado o de riñón, la cara concentra la imagen que el individuo proyecta hacia los demás y está muy ligada a la identidad personal. “En ese sentido, la evaluación incluye su capacidad de adaptación, afrontamiento, expectativas y adherencia al tratamiento. También se tienen en cuenta los antecedentes psiquiátricos, el apoyo sociofamiliar y su estado cognitivo”, detallaron las especialistas.

En paralelo, se estudió la compatibilidad entre donante y receptora. En los trasplantes faciales es imprescindible que compartan sexo y grupo sanguíneo, además de presentar medidas antropométricas similares en la estructura del cráneo y el rostro, para garantizar integración anatómica y funcional.

Superada esa fase, comenzó la etapa quirúrgica. La operación duró 20 horas y movilizó a un centenar de profesionales de distintas especialidades. Se trató de un trasplante facial tipo I, que abarca la zona central del rostro —nariz, labios y tejidos circundantes— e implicó la transferencia de piel, músculos, nervios, arterias, venas, mucosa y cartílagos.

“No es solo colocar tejidos blandos. Hay que dar función y sensibilidad porque si no sería una máscara”, explicó Barret a La Vanguardia.

Carme con María Sonsoles Cepeda y Sara Guila Fidel del Servicio de Psiquiatría y Psicología de Vall d’Hebron (Foto/vallhebron.com)
Carme con María Sonsoles Cepeda y Sara Guila Fidel del Servicio de Psiquiatría y Psicología de Vall d’Hebron (Foto/vallhebron.com)

“Empiezo a parecerme a mí”

Después de la intervención, Carme permaneció un mes internada: primero en la UCI de la Unidad de Quemados y luego en la planta de Traumatología y Rehabilitación del hospital. El trasplante había sido exitoso, pero el proceso recién comenzaba.

En las primeras semanas, según explican los especialistas, el rostro trasplantado atraviesa una fase hipotónica: no hay movimiento porque las conexiones nerviosas necesitan establecerse. “Lo que se hace es trabajar para estimular la inervación utilizando herramientas como un espejo, diferentes texturas e imágenes del paciente para recuperar esos movimientos y la percepción visual del rostro”, explicó Daniela Issa, del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación, a La Voz de Galicia.

Incluso la propia Carme dio detalles: “Sé que voy a estar bien. Ahora toca hacer mis deberes. Tengo interés en volver a gesticular con normalidad, como antes. A mí me gustaba mucho reírme y ahora me río, pero con una risa un poco rara. Estoy en casa y, a veces, estoy mirándome en el espejo y haciendo las muecas como diciendo: ‘Ya me parezco más a mí’. Todo está evolucionando muy bien”, contó durante una conferencia de prensa.

Un panel de expertos y directivos en una rueda de prensa con el logo de Vall d'Hebron, con grandes pantallas detrás mostrando un collage de imágenes de cirujanos trabajando en un quirófano
A principios de febrero, el equipo del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona anunció el primer trasplante facial parcial del mundo con una donante por eutanasia, un logro histórico en el que Carme fue la receptora (Foto/vallhebron.com)

Carme sabe muy poco de la mujer que le donó el rostro. La ley impide que se conozcan. Solo sabe que había solicitado la Prestación de Ayuda para Morir y que expresó su deseo de donar “para no dejar que fuese la enfermedad la que decidiera por ella”. Además de la cara, ofreció otros órganos si eran oportunos. Tras la extracción, se confeccionó una máscara de silicona para la donante, un procedimiento habitual que busca preservar la apariencia facial.

“Hay veces que encuentras la luz”, dijo Carme al agradecer al equipo médico y, especialmente, al cirujano al que llamó su “ángel de la guardia”.

“Aún me estoy recuperando, pero sé que lograré estar completamente bien. Ahora mi vida empieza a ser un poco mejor. Ya estoy empezando a comer, veo sin ningún problema, me tomo un café y ya no me importa salir a la calle. Me veo bien. Pero sobre todo puedo hacer vida normal”.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

Cómo un invento europeo se convirtió en símbolo de la música latinoamericana y conquistó géneros como el vallenato y el tango

Creado en Austria en el siglo XIX, el acordeón llegó a América con las corrientes migratorias y encontró un lugar en las tradiciones populares de distintos países. Su versatilidad y facilidad de uso impulsaron su integración en ritmos que hoy forman parte de la identidad cultural de la región

Cómo un invento europeo se convirtió en símbolo de la música latinoamericana y conquistó géneros como el vallenato y el tango

Agotamiento, caos y despedida: así fue la última gira de Los Beatles

Amenazas, polémicas y la presión de la fama precipitaron el retiro de la banda de los conciertos, en una etapa que dejó huella en la cultura popular y dio paso a una nueva fase creativa

Agotamiento, caos y despedida: así fue la última gira de Los Beatles

Sobrevivió a la peste al nacer, creció entre una fe clandestina y desapareció siete años: así fue la infancia de William Shakespeare

Nació en Stratford-upon-Avon en 1564 durante un brote mortal, atravesó pérdidas familiares y creció en un hogar marcado por tensiones religiosas. Su formación clásica, por su parte, quedó rodeada de lagunas documentales antes de su llegada a Londres

Sobrevivió a la peste al nacer, creció entre una fe clandestina y desapareció siete años: así fue la infancia de William Shakespeare

Muhammad Ali y los detalles menos conocidos de sus últimos años, entre el Parkinson y la vida familiar

La batalla personal contra la enfermedad nunca restó brillo a su figura: en la intimidad construyó nuevos lazos afectivos, mientras su ejemplo inspira proyectos solidarios y científicos por todo el mundo

Muhammad Ali y los detalles menos conocidos de sus últimos años, entre el Parkinson y la vida familiar

Los primeros peronistas fusilados tras el golpe de 1955: una radio clandestina, una proclama silenciada y la orden de matar a todos

Hace 70 años, en plena proscripción del peronismo, militares y civiles justicialistas fueron detenidos cuando intentaban instalar una radio clandestina desde la que transmitirían una proclama dirigida al pueblo de la Nación. Horas después, una orden telefónica desencadenó los primeros fusilamientos del régimen de la Revolución Libertadora

Los primeros peronistas fusilados tras el golpe de 1955: una radio clandestina, una proclama silenciada y la orden de matar a todos