
“Todos nos fuimos a Montreaux / En la orilla del lago de Ginebra / Para grabar en un estudio móvil /No tuvimos mucho tiempo/ Frank Zappa and the Mothers/ Estaban en el mejor lugar que había/ Pero algún estúpido con una bengala/ Incendió todo el lugar/ Humo sobre el agua, fuego en el cielo”, se escucha cantar a Ian Gillian, el vocalista de Deep Purple, en Smoke on the water. Para los críticos y, fundamentalmente, para los fans de la banda británica, se trata de uno de los temas más famosos y potentes de la historia del rock, pero también es un relato de los hechos ocurridos el 4 de diciembre de 1971 en un hotel de —como bien dice la letra— la ciudad suiza de Montreaux. En un casino cuyos ventanales daban al lago de Ginebra, para más datos.
Tal vez haya que decir entonces que el tema de Deep Purple es una crónica, como las que a veces han sabido contar las letras del rock, como la que de manera sublime cuenta Bob Dylan en Hurricane sobre un boxeador negro criminalizado que, quizás, habría podido ser campeón del mundo. Porque Smoke on the water cuenta una historia escrita de primera mano por sus testigos.
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Los finales de los ’60 y los primeros de los ‘70 fueron años que marcaron a fuego la historia del rock. Eran tiempos en que The Beatles acababa de separarse y The Rolling Stones, con cambios en su formación, seguía su camino a convertirse en una banda eterna. The Who había estrenado la ópera rock Tommy y Pink Floyd, ya sin Syd Barrett, sorprendía con la psicodelia de Atom Heart Mother. Deep Purple, con su formación inicial que tenía a Ian Gillian en voz, Ritchie Blackmore en guitarra, Jon Lord en teclados, Ian Paice en batería y Rober Glover en bajo, tenía cuatro álbumes publicados y preparaba un quinto, Machine Head, que se convertiría en el más exitoso del grupo. Para eso, en diciembre de 1971 estaban en Montreaux, “para grabar en un estudio móvil” que se montaría en el Casino de la ciudad.
Construido a fines del siglo XIX y reformado en 1903, el Casino de Montreaux era ya una leyenda viva del ambiente musical, que había albergado a orquestas y directores de renombre y desde 1967 era sede del Festival de Jazz que llevaba el nombre de la ciudad y era mundialmente famoso. Desde 1969 tenía también las puertas abiertas para grandes figuras del blues y del rock. La noche del 4 de diciembre de 1971 se presentaba Frank Zappa con su banda, The Mothers of Invention. Estaban tocando cuando el casino se incendió y los integrantes de Deep Purple estaban allí.
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Una bengala y un incendio
Promediaba el recital de The Mothers of Invention cuando un un fanático disparó una bengala hacia el techo y prendió fuego los cortinados. Las llamas se expandieron rápido, pero no hubo víctimas, porque la evacuación del público se realizó con la precisión de un reloj suizo. Desde el escenario, Frank Zappa instó al público a mantener la calma y seguir las indicaciones de los empleados para salir del edificio. Esa intervención fue clave para que no se produjeran amontonamientos graves ni hubiera personas aplastadas en medio de una huida desesperada y sin control. Las salidas principales y las puertas de emergencia estaban abiertas, lo que colaboró para que nadie quedara atrapado por el humo asfixiante y las llamas.
Cinco minutos después del inicio del fuego, el casino ya había sido evacuado, casi al mismo tiempo que llegaron las primeras dotaciones de bomberos. Para el edificio, en cambio, ya era tarde, porque el fuego se expandía a una velocidad de vértigo y ganaba casi todas las instalaciones. Zappa y los integrantes de The Mother of Invention estuvieron entre los últimos en salir. Sobre el escenario dejaron abandonados todos sus instrumentos y los equipos de sonido, una pérdida de muchísimos miles de dólares. No pudieron salvar nada. Tampoco el Casino se salvó: las llamas lo devoraron casi por completo a pesar de la rápida intervención de los bomberos.
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Los cinco miembros de Deep Purple pudieron salir rápidamente del edificio que se incendiaba. Apenas estuvieron afuera se dirigieron al hotel donde se alojaban, muy cerca del Casino, y desde un piso alto vieron cómo las llamas lo iban consumiendo y el humo se extendía sobre el espejo de agua del Lago Lemán. “Era el fuego más grande que jamás había visto”, comentaría después el vocalista Ian Gillian, ya repuesto del susto.

<i>Smoke on the water</i>
Impresionado por la experiencia, unos días más tarde Gillian escribió de un tirón la letra de Smoke on the water, donde cuenta no solo el espectacular desarrollo del incendio sino también cómo el fuego los dejó sin el lugar que tenían previsto como estudio de grabación. “Quemaron el casino / Se vino abajo con un sonido horrible / Funky Claude entraba y salía corriendo / Sacando fuera a los niños / Cuando todo hubo terminado / Tuvimos que encontrar otro lugar / Pero el tiempo en Suiza se estaba acabando / Parecía que no lograríamos llegar a tiempo / Humo en el agua, fuego en el cielo / Humo en el agua / Terminamos en el Grand Hotel / Estaba vacío, frío y sin nadie / Pero con el camión de Rolling Stones afuera / Grabamos nuestra música allí / Con algunas luces rojas y algunas camas viejas / Lo dimos todo / No importa lo que saquemos de esto / Lo sé, sé que nunca olvidaremos / Humo en el agua, fuego en el cielo”, sigue relatando la letra, escrita como una verdadera crónica del incendio y de cómo debieron improvisar para poder realizar la grabación del álbum Machine Head.
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Con la letra de Gillian, el guitarrista Blackmore compuso la música del tema, que comienza con ese riff tan sencillo como potente que se ha convertido en uno de los más famosos de la historia del rock. El tecladista Jon Lord acompaña a la guitarra de Blackmore con un órgano Hammond tocado a través de un amplificador Marshall distorsionado. El título de la canción fue idea del bajista Roger Glover, que debió vencer la resistencia de Gillian, que temía que se lo interpretara como un alegato en favor del consumo de marihuana.
Al principio, los músicos de Deep Purple no pensaron incluir la canción en Machine Head, cuyos temas ya estaban definidos. Los convenció de “meterla” el productor musical y director del Festival de Jazz de Montreaux, Claude Nobs, los ayudó a conseguir un nuevo lugar para instalar el estudio móvil y grabar el disco. En una de esas sesiones, después de escuchar Smoke on the water, les dijo que sería una locura no incluir ese tema tan potente y descriptivo. Así, no solo terminó en el disco, sino que ocupó un lugar privilegiado: la primera pista del lado A. La obertura de la obra.
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Desde ese lugar, el tema que cuenta el incendio del Casino de Montreaux se convirtió en un éxito monumental y hoy es la canción más famosa de Deep Purple, la que identifica más que ninguna otra el sonido de la banda. La revista Rolling Stone la ubicó en el puesto 434 en un listado de las “500 mejores canciones de todos los tiempos” y en el primer puesto del ranking de “Las 50 mejores canciones heavies de la historia”.
El Casino fue reconstruido y se lo volvió a inaugurar en 1975, nuevamente como sede del festival de jazz de la ciudad. Desde su reapertura, Deep Purple se presentó seis veces en Montreaux, la última el 9 de julio de 2024, en un escenario ubicado sobre el Lago Lemán. El guitarrista Ritchie Blackmore ya no formaba parte de Deep Purple y el riff del comienzo de Smoke on the water fue tocado por Glover. Al escuchar esos tres famosos acordes, el público estalló en gritos y aplausos mientras el humo de los efectos especiales empezaba a flotar sobre el agua.
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Crónica de un hecho de su tiempo, para muchos argentinos Smoke on the water parece también haber prefigurado otro incendio, ocurrido no en Montreaux sino en Buenos Aires más de 30 años después, cuando otra bengala disparada por un fanático hacia el techo durante un recital de rock provocó la tragedia de Cromañón.
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