Warnes, el caudillo de Belgrano (Grupo Abierto Libros, 2018) es un libro preciosamente editado -un verdadero "libro objeto"- y fruto del esfuerzo de Paul Dougall, empresario e historiador aficionado que, recorriendo archivos argentinos, bolivianos y españoles ha logrado reconstruir la vida de este personaje emblemático de los tiempos de la Revolución, inexcusable e ingratamente olvidado. Dougall tuvo también una motivación personal para esta búsqueda: su esposa, Ana Warnes, es descendiente de un hermano menor de Ignacio, Martín, un marino que se sumó a la campaña de San Martín y participó de la expedición del Libertador al Perú.

Lo maravilloso de esta generación es el coraje, creen en la patria o en la revolución hasta la muerte

"Lo maravilloso de esta generación es el coraje de estos tipos -dice Dougall con admiración-. Sin relativizar: creen en la patria o en la revolución hasta la muerte". Y ése será el caso de Warnes, patriota que muere justamente en 1816, pocos meses después de la Declaración de Independencia, un hito fundacional de nuestra Nación que con su sacrificio contribuyó a hacer posible.  

Por eso es muy oportuna la fecha de salida de este libro, en un nuevo aniversario de la Declaración de Independencia por un Congreso de las Provincias Unidas que, en el momento de su convocatoria, tenía tantos obstáculos a superar, que su primer éxito fue reunirse. Y eso fue posible por el accionar de muchos actores "secundarios", entre ellos, los jefes militares que contuvieron a los realistas en el Norte. Hoy, como dice Dougall, ya ni recordamos que "Santa Cruz de la Sierra era una de las Provincias del Río de la Plata".

En esta charla con Infobae, Dougall reconstruye la vida de Warnes, su amistad con Belgrano y el contexto en que a ambos les tocó actuar. También su trágico fin, cuyos detalles no quiere "spoilear", para incitar al público a interesarse por la vida de este héroe desconocido.

— Los argentinos, el público en general pero también los historiadores, solemos concentrarnos mucho en algunos grandes personajes y queda en el olvido mucha gente que contribuyó a hacer posible la Independencia. Es muy notorio en el caso del Congreso de Tucumán, que se realiza en un contexto muy difícil para las Provincias Unidas, con una guerra civil entre Buenos Aires y el Litoral y amenazas del frente externo. Y de no ser por una serie de comandantes militares que actuaron contra los españoles en el Norte, el Congreso de Tucumán no se hubiera podido realizar. Ignacio Warnes es uno de ellos. Pero se desconoce lo mucho que le debemos.

— Es así, creo que tenemos una mirada yo no diría parcial pero sí incompleta de la formación de la Argentina como Patria y como Nación. Ignacio Warnes, junto con otros hombres, y tengo que decir hombres porque era una época en que los protagonistas eran ellos, son parte, a fines del siglo XVIII, de una convergencia de hombres que nacen o que llegan al Río de la Plata y producen un proceso, que después se llamó revolucionario, pero claramente de quiebre, generando o intentando generar un nuevo orden. Ignacio fue uno de ellos. Era porteño, nacido en el barrio de San Telmo, cerca de lo que hoy es Belgrano y Defensa. Muy amigo de infancia de Manuel Belgrano, se crían juntos, pero mientras Belgrano es más intelectual, y sigue sus estudios universitario en España, Warnes opta por la carrera militar y se incorpora al Ejército de la Corona. Luego fue uno de los líderes o protagonistas de la construcción de un nuevo orden institucional patriota nacional, a partir de 1810. Él deja el Ejército de la Corona a mediados de 1809, sospechosamente, aduciendo un problema de salud, pero apenas se produce la revolución, ya es designado por Belgrano como su secretario y su mano derecha para la primera expedición.

— Que es Paraguay. ¿Qué edad tenían estos hombres en ese momento?

— Había nacido en 1770 con lo cual tenía 40. Que para esa época…

— Era mucho.

— Eran hombres maduros, ambos solteros, eran vidas dedicadas a la causa. La causa tampoco era demasiado clara en ese momento, había una especie de pasión casi romántica. Entonces un poco a los tropiezos pero con una…

— Básicamente era el deseo de auto gobernarse. Pensemos que los criollos estaban hasta entonces en una situación de inferioridad respecto de los españoles en el protagonismo político, etcétera. Querían ser dueños de su destino, y el ideal de naciones libres estaba instalado en todo mundo.

— Exacto, Warnes nace en un contexto familiar donde esa postergación se ve muy marcadamente, su padre, Manuel, había sido un hombre sumamente activo en Buenos Aires, era comerciante y armador, también era un hombre del Cabildo, formaba parte de las milicias, era un hombre de la Iglesia, y muy activo. Y sufrió sistemáticamente la arbitrariedad del sistema de los funcionarios coloniales y de la Iglesia también. Creo que Ignacio mamó eso. Su padre, en una pelea de las corporaciones, termina literalmente en la cárcel y prácticamente se muere en la cárcel, arrojado al calabozo por una pelea que finalmente el Rey resuelve en favor de Warnes padre.

— Algo parecido le pasó a Belgrano.

— Exactamente. Son destinos increíblemente convergentes. También le debemos a Warnes, no solo a él pero en parte, la profesionalización del Ejército, porque a él le toca llegar después de varios fracasos estruendosos como el de Castelli en el Alto Perú, la Rebelión de las Trenzas de los Patricios en Buenos Aires; era un caos, no había un ejército patriota. Y Belgrano se rearma en el Norte, toma el relevo de Pueyrredón que volvía también del Alto Perú, y durante seis, ocho meses, se prepara para la defensa contra el inminente avance español por Salta y Jujuy. Warnes tiene un rol fundamental ahí; de hecho, la primera escuela de cabos y sargentos la dirigió Warnes.

— Aquí en Buenos Aires, antes de ir al Alto Perú.

— Antes de ir al Alto Perú.

— San Martín dijo que Belgrano no sabía mucho de milicia, aunque lo apreciaba mucho por todas sus otras calidades políticas y su patriotismo, pero es evidente que Belgrano, para poder llevar adelante sus misiones, debió recurrir a los que sí sabían y se habrá rodeado de hombres que sí tenían más experiencia militar concreta.

— Sí, sí, sí. Se rodeó relativamente bien Belgrano. En artillería también. Y Warnes era un profesional del ejército, junto con otros, como Balcarce que había estado en Europa.

— Los que venían de Europa tenían trabajo asegurado. Los reclutaban enseguida porque eran los únicos fogueados en batalla.

— Sí, y le debemos a Warnes, algo que es lo que realmente la gente no sabe: el haber defendido lo que yo llamo el último confín de lo que eran en aquel momento las Provincias Unidas, la Argentina no existía como tal. Había una confederación de provincias que incluían no solamente a las que conocemos hoy sino también a…

— Parte de Bolivia.

— Cochabamba, Mizque, y el oriente boliviano, claro. Ese fue el Vietnam de Warnes, una tierra completamente desconocida, lejana.

El exótico paisaje del oriente boliviano
El exótico paisaje del oriente boliviano

— ¿Es Belgrano el que lo envía a Santa Cruz de la Sierra?

— Sí, Belgrano ingresa a Potosí triunfante después de Tucumán y Salta. Es el gran momento del ejército patriota. Y en ese instante de entusiasmo pero también de tratar de consolidar la revolución lo designa a Ignacio Warnes gobernador de Santa Cruz de la Sierra. Que era una región muy lejana pero muy importante, muy vinculada también al Paraguay, una especie de Chaco. Étnicamente un pueblo más guaraní, de mucha mezcla con blancos, diferente al Alto Perú, y era importante retenerla. Y en una victoria que es estratégica contra el avance del Ejército de la Corona, la batalla de Florida, los patriotas consiguen dar vuelta y es una derrota inesperada de los españoles. Lo que pasa es que al mismo tiempo en Europa Napoleón finalmente es derrotado. Pero creo que de no haber sido por esa combinación, no es loco pensar que hoy Salta o Jujuy podrían no ser parte de la Argentina.

— Claro. Florida fue en 1814, 1815.

— 1815. También el 25 de mayo.

— Otra cosa simbólica es que Ignacio Warnes muere en 1816, después del Congreso de Tucumán, cae en combate, defendiendo esa frontera, como Juana Azurduy, como Manuel Padilla, gente que luchaba bastante aislada, porque cuando San Martín dice acertadamente que por el Norte no valía la pena intentar pasar y decide concentrar todo en Mendoza y hace lo que hoy llamaríamos una rosca con Pueyrredón para que éste le dé todo el respaldo a la campaña de los Andes, eso no implicó desertar el Norte. Ahí es donde entra a tallar la acción de estos hombres, como Warnes…

— Güemes.

— Güemes, claro, que también pierde la vida en batalla. O Padilla, el esposo de Juana Azurduy, juntos desarrollan una guerra de guerrillas, tratando de retener lo más posible al ejército realista.

— Sí, la figura de Güemes se ha conservado y es verdaderamente un gran héroe primero salteño y ahora nacional. Pero la verdad es que Warnes es bastante similar; son hombres que rompen con la formalidad de Buenos Aires, porque no tienen otra, están solos, literalmente aislados. Tienen enormes tropas regulares e irregulares que los siguen a muerte. El populacho lo sigue a Warnes.

— Se convierte en un caudillo.

— Se convierte en un caudillo, por eso el título del libro.

— Como pasó con muchísimos otros jefes militares en las provincias. De ahí surgen los caudillos.

— Hay un momento bastante dramático de Warnes gobernador porque en realidad el ejército porteño lo empieza a ver como…

— Demasiado independiente.

— Demasiado independiente. El ejército porteño no daba pie con bola y sufre unas derrotas terribles en El Desaguadero y después en Sipe-Sipe. Con lo cual Warnes dice "dejenme solo, voy a estar mejor". Y él venía de otro triunfo muy importante que yo llamo en el libro la guerra del fin del mundo, porque es literalmente la frontera de Bolivia con Brasil. Hay que imaginarse lo que era eso hace 200 años. Y tiene que volver de urgencia a Santa Cruz porque le quieren poner a otro gobernador. Y es la propia gente que…

— …lo restituye.

— Que hace lo que tiene que hacer y lo proclama gobernador.

— Pasó lo mismo con San Martín en Cuyo cuando Alvear lo quiso destituir.

— Exactamente.

— Ahora, ¿cuánto tiempo estuvo Warnes en Santa Cruz?

— Tres años.

— Y allí se convierte en un líder, algo más que un jefe militar, ¿no?

— Sí, se ve en su correspondencia. Debo decir que el tema de fuentes para este libro fue un enorme desafío, fue muy, muy difícil encontrar documentación. Pero en el Archivo General de la Nación está la Colección Arenales, un militar contemporáneo de Warnes, que estaba más bien en Cochabamba, y allí, así como en los archivos de Santa Cruz de la Sierra, hay mucha correspondencia. Entonces lo podemos leer a Ignacio, sus frustraciones, la ira de Warnes…

— Tenía fama de colérico.

— Era colérico. Su padre también. Era una personalidad tremenda y de hacer lo que había que hacer estando solo como estaba. Pero yo creo que en el fondo, en su espíritu, estaba completamente comprometido con la construcción de una nueva nación, con el Congreso de Tucumán, y con sacarse de encima a lo que consideraba una generación de funcionarios corruptos, arbitrarios, injustos. Él libera a los esclavos en Santa Cruz de la Sierra lo que fue una consternación para los cruceños, para los hacendados, ahí se producía azúcar. Realmente tenía la convicción de lo que declamaban.

— ¿Participa Santa Cruz de la Sierra del Congreso de Tucumán?

— Bueno, uno de los momentos de mayor satisfacción de Warnes es cuando a principios del 16 recibe la invitación, lo que se llamó el Estatuto Provisorio, para enviar dos delegados al Congreso que se estaba reuniendo en Tucumán a partir de enero, febrero. Él estaba volviendo de esta batalla en "el fin del mundo", librada exitosamente, pero para entonces los realistas, ya habían tomado todos los caminos posibles a Santa Cruz, la región estaba completamente tomada, completamente tomada, desde Potosí, Charcas.

Nunca pudo enviar delegados pero olvidamos que Santa Cruz de la Sierra era una de las provincias del Río de la Plata

— Estaba aislado.

— Estaba completamente aislado y nunca pudieron enviar sus delegados. Y lo que en general no se sabe es que Santa Cruz de la Sierra era una de las provincias del Río de la Plata.

— ¿Pero llegaron a elegir a los delegados?

— No hay ningún registro. Sí de los delegados a la Asamblea del año 13. Curiosamente uno de los dos se llama Urtubey. Damián Urtubey. El otro era un cruceño llamado Antonio Suárez. En el caso de Tucumán no encontré ningún documento ni acto del Cabildo…

— Que muestre que llegaron a elegir los delegados.

— Así es.

Paul Dougall, autor de “Warnes, el caudillo de Belgrano”
Paul Dougall, autor de “Warnes, el caudillo de Belgrano”

— El interés en el personaje, que resultó en este libro, ¿surge a partir de un vínculo familiar?

— Sí, mi mujer Ana, es Warnes. Yo había escrito unos años atrás la vida de los Dougall en la Argentina, entonces era un reclamo. Pero más allá de eso, enseguida me di cuenta de que era una historia para contarse.

— Ignacio entonces muere en combate ese año…

— En noviembre de 1816. Es bastante dramático por el aislamiento. Santa Cruz es una provincia muy extensa que los jesuitas habían encontrado como lugar de pastoral; el Oriente de Santa Cruz estaba muy impactado por la obra de los jesuitas. Pero estaba Brasil que era permanentemente una amenaza. Venían a buscar mano de obra barata. Entonces Warnes se encuentra rodeado desde el Altiplano por el ejército español, del otro lado por Brasil y por españoles que también se refugiaron en Brasil. Era casi una cuestión de tiempo que cayera… Y Padilla y su mujer Juana padecen lo mismo. No quiero "spoilear" porque me gustaría que la gente lea la historia pero los últimos meses son súper dramáticos, súper dramáticos. Lo maravilloso de esta generación es el coraje de estos tipos. Sin relativizar. Creen en la patria o en la revolución hasta la muerte.  

— Eso es lo encomiable porque hubo muchos protagonistas de esa etapa que arrancaron tal vez con convicción pero no se mantuvieron en ella todo el tiempo. Tenemos el caso de Alvear, el de Rivadavia. En cambio hubo otros  que llegaron incluso al sacrificio de la vida. Y lamentablemente a algunos los conocemos y son recordados y otros no. Así que este libro hace un poco de justicia.

— Sí. Y para medir su esfuerzo creo que la geografía de esa época es algo a tener en cuenta. Hoy vamos a Asunción en avión. Se habla mucho, y con razón, del cruce de Los Andes como una hazaña, pero Belgrano y Warnes movilizaron un primer ejército patriota por mil kilómetros cruzando lo que hoy es Entre Ríos y Corrientes por un camino alternativo a la ruta real, llevando cañones, caballos. Y cruzan el Paraná; hay que cruzar el Paraná sin puente. Y eso se repite una y otra vez, porque también en las laderas cordilleranas las geografías son tremendas.

— ¿En Bolivia si es reconocido Warnes?

— Sí, más que en Bolivia, diría en Santa Cruz de la Sierra. Nosotros fuimos para el bicentenario, invitados por el Museo Histórico de Santa Cruz. Yo hablé de mi libro, lo estaba terminando, pero la verdadera protagonista fue Ana, mi mujer, cuando la presentaron como una descendiente de Ignacio. En la plaza central frente a la catedral hay una sola estatua de cuerpo entero de bronce, hecha en Bélgica, que es la de Ignacio. También hay una ciudad que se llama Warnes. En el imaginario colectivo Warnes es la patria y la independencia cruceña.

El monumento a Ignacio Warnes en la plaza central de Santa Cruz de la Sierra
El monumento a Ignacio Warnes en la plaza central de Santa Cruz de la Sierra

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