Paula Hawkins en el auditorio de Grandes Libros, entrevistada por Patricio Zunini
Paula Hawkins en el auditorio de Grandes Libros, entrevistada por Patricio Zunini

"Empecé La chica del tren y no pude parar, estaba obsesionada". La que habla es Salomé, una de las ganadoras del concurso que organizó Grandes Libros para conocer a Paula Hawkins. "Me pasó lo mismo", dice María, otra de las ganadoras, "quería que fueran las seis de la tarde para salir de la oficina y seguir leyendo". El tercer ganador es Gonzalo (muy joven, 19 años), que, tal vez intimidado por su autora favorita, casi no habló, pero miraba a Hawkins como buscando absorber cada palabra. El encuentro entre la escritora y sus lectores se dio algunos minutos antes de que comenzar la entrevista con Grandes Libros [Ver el video completo en Facebook].

¿Cuál es el secreto de Paula Hawkins, escritora mega bestseller, con más de 20 millones de ejemplares vendidos en 42 países? Nacida en Zimbabue hace 44 años, emigró a Londres cuando tenía 17, trabajó como periodista de finanzas y escribió varias novelas románticas por encargo (todas con seudónimo; reniega especialmente de la última) hasta que se decidió a escribir La chica del tren, un thriller "hitchcockiano" con el que rompió todo.

Hoy ocupa el undécimo lugar en la lista de los escritores que ganan más dinero, con 10 millones de dólares, por encima de George R.R. Martin y Dan Brown. La versión cinematográfica de La chica del tren (dirigida por Tate Taylor y protagonizada por Emily Blunt) recaudó 25 millones de dólares solo en Estados Unidos durante el primer fin de semana.

Paula Hawkins en Buenos Aires. Hoy firmará ejemplares en la librería El Ateneo Grand Splendid (Alisa Connan)
Paula Hawkins en Buenos Aires. Hoy firmará ejemplares en la librería El Ateneo Grand Splendid (Alisa Connan)

Hawkins visita Buenos Aires como parte del tour #mujeresconflictivas —seguirá viaje a Colombia, México y Brasil— para presentar su nueva novela, Escrito en el agua (Planeta).

En este nuevo thriller psicológico busca desentrañar los misteriosos suicidios de varias mujeres de un pueblo inglés que se arrojan a una cantera de agua. Justamente la trama comienza con la muerte de Nell, una escritora que había comenzado a investigar las causas luego de que se matara la mejor amiga de su hija. A golpes de efecto y con un relato coral, Escrito en el agua va encerrando al lector en un ambiente cada vez más claustrofóbico que explota en las últimas páginas. Quienes disfrutaron de La chica del tren no van a quedar defraudados con esta nueva novela.

Hay una curiosidad en Escrito en el agua: Nell pasó unas vacaciones en Buenos Aires. ¿Por qué?

—Quería que mi personaje hubiese viajado mucho, que tuviera mundo y haya estado en lugares glamorosos e interesantes. Y Buenos Aires es uno de esos lugares. Nunca antes había estado aquí, pero muchas personas me habían hablado de la ciudad. La precede una gran reputación. Es muy cosmopolita, muy hermosa. Me la habían recomendado por su arquitectura y sus ofertas culturales.

Tanto en La chica del tren como en Escrito en el agua, las mujeres se sobreponen a los problemas. ¿Trabajar con personajes de esa clase es una decisión como autora, es un rasgo autobiográfico, es lo que aprendiste en Zimbabue?

—Siempre me interesó la cuestión de la mujer y los desafíos a los que nos enfrentamos. Es el tipo de historias que me convocan. Así que sí, hay una parte autobiográfica que me lleva a explorar estas historias que me cuentan o que leo en el diario.

Que en ambos libros haya una mirada sobre la violencia de género, ¿tiene que ver con las tramas o es una postura política?

—Cuando empiezo un libro no defino qué tema voy a abordar. Sin embargo, obviamente me interesan las vidas de las mujeres y sus problemas, y uno de los problemas a los que se enfrentan es la violencia doméstica. Es natural que entre en el argumento.

En las novelas se habla, sobre todo, del poder, la sexualidad y la maternidad.

—Son el corazón de la vida de las mujeres. Preguntas como: cuándo vas a tener hijos, cuántos hijos vas a tener, qué vas a hacer con el trabajo. O las preguntas sobre las relaciones. Creo que están en el núcleo de los thrillers de los que escribo, que tienen una raíz profunda en la vida cotidiana. En La chica del tren el tema pasa por el deseo de ser madre y en Escrito en el agua tiene que ver con cómo se es madre. ¿Nell es una mala madre?

¿Y los hombres? En ninguna de las novelas hay hombres queribles.

—Las mujeres tampoco son muy queribles, pero sí, ok, hay hombres malos en los libros. Sin embargo, en Escrito en el agua, probablemente el personaje más amable y honorable sea un hombre. Es un chico —Josh—, pero es un personaje masculino. No quiero spoilear, pero algunos de los personajes que hacen cosas malas, en realidad, fracasan al tratar de ser buenos. Yo no escribo sobre héroes y villanos, escribo sobre los que van por el medio: los que intentan y que a veces lo logran y otras veces no.

“Escrito en el agua”, el nuevo thriller psicológico de Paula Hawkins
“Escrito en el agua”, el nuevo thriller psicológico de Paula Hawkins

¿Es cierto que antes de La chica del tren estuviste a punto de dejar de escribir? Sé que escribiste algunas novelas por contrato y que no te gustaban y fue tu agente quien te convenció para que continuaras.

—Sí. Escribí cuatro novelas con seudónimos. Algunas estuvieron bien pero la última fue muy mala. Me bajó la moral, me decepcionó. Mi agente fue la que me empujó para seguir. Pero creo que todos los escritores pasan por una fase así.

Y luego, tras del éxito de La chica del tren contaste que sentías una presión nada agradable. Ahora, con Escrito en el agua, ¿qué te lleva a escribir?

—Tengo muchas ideas que quiero explorar y muchas historias que quiero contar. Cuando escribía La chica del tren sentía una presión "financiera"; ahora tengo una presión diferente: qué van a pensar los lectores, cómo voy a cumplir con las expectativas. La presión es necesaria. Sin esa presión, uno no terminaría nada.

Con un pasado de periodista, imagino que la realidad se te sigue imponiendo. ¿Cómo viviste el Brexit?

—Muy decepcionada. Yo quería que siguiéramos en Europa. No creo que abandonar la Unión Europea fuera a solucionar los problemas, como nos decían los políticos. Ahora estamos viendo que era un proceso mucho más difícil y complicado.

¿Qué aprendiste en los años de Zimbabue?

—Fue mi hogar durante 17 años. Allí nací y es donde mis padres siguen viviendo. Fue una niñez muy feliz, pero el país vivía el conflicto de la guerra civil. Hoy, adulta, lo veo desde otro lado.

¿Se pueden equiparar la guerra civil y el terrorismo en Europa?

—La guerra en Rhodesia era una realidad muy diferente. Hoy hay muchas ciudades europeas que sufren actos de terrorismo; es algo que asusta y entristece. Ahora bien, dicho esto, tenemos una vida mucho más segura en Europa que en otras partes del mundo.

¿Por qué creés que las novelas son tan exitosas?

—Hay diferentes cuestiones que hacen que un libro sea exitoso. Una parte importante se debe al propio libro: que tenga un argumento interesante, que haya personajes intrigantes. En el caso de La chica del tren, por ejemplo, creo que tuvo mucho que ver el desarrollo del personaje de Rachel. Hay elementos con los que mucha gente se puede identificar, como el impulso voyeur de La chica del tren o la dinámica familiar conflictiva en Escrito en el agua. Pero luego hay elementos de orden mágico: tiene que haber un buen timing, un poco de suerte, una buena editorial. Hay muchísimos libros maravillosos ahí afuera, cuando a uno le va tan bien siempre tiene algo de misterioso.

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