Marina Señuk, quien llegó desde Apóstoles a los quince años, ya se siente como en casa en Buenos Aires. Tiene tiempo para todo: modelaje, televisión y facultad.
Marina Señuk, quien llegó desde Apóstoles a los quince años, ya se siente como en casa en Buenos Aires. Tiene tiempo para todo: modelaje, televisión y facultad.

"Hiperactiva, intensa y persistente" se define Marina Señuk (26), geminiana que se vino hace más de diez años desde Misiones para trabajar como modelo. Aquella vez la convocó Pancho Dotto, pero desde hace ocho meses integra el staff de Multitalent Agency.

"Desde que llegué a Buenos Aires no paré ni un segundo… No me quejo, porque disfruto de todo lo que hago. Y cuando estoy cansada le pongo a todo una cuota de humor, para pasarla mejor", cuenta la rubia. Para muchos ya es una cara conocida: desde febrero reemplaza a Sol Pérez como la nueva "chica del clima" en TyC Sports.

–¿Cómo fue tu decisión de venirte desde Misiones a los quince años?

–Cuando me lo ofrecieron no lo pensé mucho. Lorena, mi hermana mayor, ya vivía en Buenos Aires, así que ése fue un impulso. Con mis papás, Oscar y Roxy, buscamos un colegio (Instituto del Carmen), ya que para ellos la educación era innegociable. Ya estando acá, trabajando y estudiando a la vez, sabía que siempre tenía el pasaje de vuelta para cuando quisiera.

“A la hora de la seducción soy espontánea y segura: hago lo que siento y lo que me genera la otra persona”
“A la hora de la seducción soy espontánea y segura: hago lo que siento y lo que me genera la otra persona”

–¿Te costó adaptarte a los códigos de la ciudad?

–Sí, cuando llegué me hicieron bullying por ser del interior. Me miraban raro. Por suerte terminé adaptándome rápido. Me hice de buenos amigos, que aún conservo. Además, a la distancia, mis papás siempre estuvieron presentes, aunque por sus ocupaciones era difícil que vinieran a verme: mamá es docente y papá, panadero. Mis amigos, mi hermana y el trabajo fueron pilares súper importantes para que decidiera quedarme en Buenos Aires. Por suerte siempre trabajé mucho. Entre castings, campañas y la escuela, no me quedaba mucho tiempo para extrañar.

–¿Qué diferencias te parecían más notorias entre tu provincia y la Capital?

–La vida en Apóstoles y Colonia Liebig (pueblo en Corrientes, donde se mudaron cuando yo era chiquita) es muy distinta a la de ciudad: cada una tiene su lado bueno y malo. Allá se duerme la siesta, todo el mundo se conoce y se llega rápido y en horario a todos lados. Acá es un poco más difícil.

Todas las mañanas, Marina brinda el estado del tiempo en TyC Sports. Asegura que no se cuida mucho en las comidas y que disfruta a pleno de los asados familiares. Además, hace Pilates.
Todas las mañanas, Marina brinda el estado del tiempo en TyC Sports. Asegura que no se cuida mucho en las comidas y que disfruta a pleno de los asados familiares. Además, hace Pilates.

–¿Cómo es una jornada en tu vida?

Me levanto todos los días a las cinco, porque me pasan a buscar para ir al canal. Me preparo los looketes cancheros, me maquillan, me peinan y arranco el noticiero con mis compañeros de Sportia, que son lo más. Termino a eso de las once y ahí arranca mi día de modelaje: campañas, videos y shootings para Instagram. Luego voy a clase de Pilates y todos los días curso Recursos Humanos en la facultad: me quedan sólo doce materias para recibirme.

–¿Te costó reemplazar a Sol Pérez?

–No, para nada, porque en el canal hay un excelente clima laboral. Me sentí muy cuidada y respetada desde el primer día. Nunca había hecho programas en vivo… La verdad, me adapté súper bien. Me enseñan un montón de cosas todo el tiempo. Lo mejor es que siempre me dejan ser yo misma.

–¿No te molesta que Sol haya patentado el nombre de "la chica del clima"?

–La verdad, me da igual. No siento que eso sea un limitante para poder hacer este trabajo.

–¿Cómo te caía la comparación con ella cuando recién empezaste?

–Yo no conocía a Sol antes de trabajar en el canal. Una vez me la crucé en un bar, la fui a saludar y tuvo la mejor. Por lo que se ve de ella en los medios, parece ser una chica trabajadora y buena onda. En eso creo que nos parecemos.

La familia es clave para Marina. Sus padres, Oscar –panadero– y Roxi –maestra– siguen viviendo en Colonia Liebig (Corrientes), donde se mudaron de Apóstoles, pero la visitan seguido.
La familia es clave para Marina. Sus padres, Oscar –panadero– y Roxi –maestra– siguen viviendo en Colonia Liebig (Corrientes), donde se mudaron de Apóstoles, pero la visitan seguido.

–¿Te gustaría ir al Bailando?

–No sé si iría, porque no soy una mujer de armar peleas para figurar. Además, quiero preservar mi mundo privado.

–¿Hay envidia en el mundo del modelaje y en la tele?

–Creo que la hay en todos los ámbitos laborales. Yo tuve la suerte de hacerme amigos de fierro en este ambiente. Por suerte, nunca tuve un conflicto con compañeros de trabajo.

–¿Tenés alguna técnica para cuidar tu cuerpo?

–Por fortuna tengo buena genética. ¡Las mujeres de mi familia son tremendas bombas! Nunca sufrí trastornos alimentarios. A la hora de comer no me privo de nada: me gusta todo, sano y variado. Los asados de mi papá y las comidas caseras de mi tía no las cambio por nada. También práctico Pilates y me gusta jugar al vóley en la playa y al fútbol con mis amigas.

–¿Estás de novia?

–Sí, desde hace dos años, con Gastón Adler (34 años, empresario textil). Convivimos desde hace un año junto con dos perros: Tinto Malbec (salchicha) y Mango (cocker).

“No sé si iría, porque no soy una mujer de armar peleas para figurar”.
“No sé si iría, porque no soy una mujer de armar peleas para figurar”.

–¿Cómo sos a la hora de la seducción?

–Espontánea y segura. Hago lo que siento y lo que me genera la otra persona. Eso creo que gusta.

–¿Cuál fue el mejor piropo que te dijeron?

–En este momento no recuerdo ninguno, pero me muero de vergüenza cuando me los dicen.

–¿Tenés algún TOC?

–Soy muy obsesiva con la limpieza… Pero, te confieso, muy desordenada también. Te puedo dar vuelta una habitación en cinco minutos.

Por Pablo Procopio.
Fotos: Maximiliano Vernazza.

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