Agustina Kämpfer cuenta los detalles de su misteriosa relación con Carlos Gianella

A días de cumplir 37 años, la periodista habla de historia con Carlos Gianella, ex asesor de Daniel Scioli. Cuenta cuándo lo conoció, cómo es su vínculo con Juan –su bebé de seis meses, ausente en las fotos–, qué hacen los fines de semana y su reciente escapada a Perú.

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Bajo el Arco de Taquile. En la playa Collata, a orillas del lago Titicaca –el más grande de América del Sur–, los novios se abrazan con ternura luego de disfrutar de un baile “re divertido” junto a los habitantes de la isla.
Bajo el Arco de Taquile. En la playa Collata, a orillas del lago Titicaca –el más grande de América del Sur–, los novios se abrazan con ternura luego de disfrutar de un baile “re divertido” junto a los habitantes de la isla.

Durante tres días y dos noches, Agustina Kämpfer (37) y Carlos Gianella (45) vivieron una aventura en las alturas. "Viajamos en tren desde Cusco hasta Arequipa… ¡Cuando llegamos a los 4.200 metros creí que me iba a estallar la cabeza!", cuenta con gracia la periodista.

"Pero era todo tan hermoso que se llevaba puesto el mareo y la falta de oxígeno. Es increíble: cuando el paisaje y la compañía están bien, el malestar físico, por más agudo que sea, pasa a un plano secundario", completa.

–¿Cómo surgió la idea de este tour tan atípico?

–Teníamos ganas de hacer un viaje diferente, tal vez exótico, pero con un bebé de seis meses (N. de la R.: Juan Kämpfer Badaracco, hijo de su amigo, el chef Agustín Badaracco), hagas lo que hagas, ¡querés estar lo menos lejos posible de su pediatra! Así que esta idea nos cerró perfecto: un vuelo corto, dormir en un tren, conocer ruinas, cavernas, y hacer rituales de comunión con la Tierra en poquito tiempo… ¡Bingo!

En uno de los ferrocarriles más elevados de la Tierra, el Belmond Andean Explorer, la periodista y el ex asesor de Scioli recorrieron desde Cusco hasta Arequipa.
En uno de los ferrocarriles más elevados de la Tierra, el Belmond Andean Explorer, la periodista y el ex asesor de Scioli recorrieron desde Cusco hasta Arequipa.

–¿Era un destino que conocías?

–No, pero descubrí en Perú un país con una fuerza impresionante, que alberga gente encantadora.

–El recorrido lo realizaron a bordo de un tren. ¿Qué tal esa experiencia?

–Dormir en un camarote o desayunar frente a una ventana, viendo pasar montañas y lagos como si fuesen parte de una película, es simplemente alucinante. Más estando a bordo de un tren de la misma compañía del antiguo Expreso de Oriente, que atravesaba Europa allá por 1880.

–Una imagen más que cinematográfica… ¿Hubo tiempo para el romance?

–Sí, pasamos mucho tiempo abrazados en el vagón mirador, la formación de la punta, que es como un balcón a las vías. No necesitamos decirnos mucho: mirar el horizonte era un plan perfecto en sí mismo.

“Fue alucinante desayunar viendo pasar montañas y lagos como si fuesen parte de una película”, contó la pelirroja, que cada día se muestra más enamorada.
“Fue alucinante desayunar viendo pasar montañas y lagos como si fuesen parte de una película”, contó la pelirroja, que cada día se muestra más enamorada.

–En febrero dijiste que no querías exponer públicamente a Carlos, pero de a poco se abrieron a mostrarse cada vez más juntos. ¿Qué provocó el cambio?
–Estar con una persona no conocida reduce considerablemente el interés público y, francamente, quise aprovecharlo. En su momento, él me dijo: "Manejá lo público vos; yo soy un extranjero en todo esto". Preferí llevarlo así, con tiempo para conocernos y para enamorarnos con normalidad.

–Ya que lo mencionás –y que nunca lo dijiste–, ¿cómo se conocieron?

Con Carlos nos cruzamos hace tres años en los pasillos de América, cuando yo era panelista de Intratables y él acompañaba a Daniel Scioli y a los miembros de su gabinete provincial al programa. Todo era muy formal y profesional. Pero hace cinco meses me invitó a salir; fuimos a cenar… y empezó todo: ¡la vida me trajo amor de madre y de mujer al mismo tiempo!

–¿Cómo dirías que es su conexión con tu bebé?

–Juan y Carlos se llevan genial. Carlos tiene dos hijos, Lucas y Camila, y es un padre muy presente. En varias ocasiones me sorprende cómo maneja ciertas situaciones, como cuando Juan está pasado de rosca, o cuando yo ya no sé qué inventar para entretenerlo. El tiene esa ductilidad que da la experiencia. Aprendo mucho de él. Los fines de semana los pasamos en su casa, en el Tigre. Como durante las noches yo suelo no pegar un ojo, alrededor de las ocho de la mañana él se lleva a Juan a jugar al living. Mientras, yo trato de dormir ese par de horas que me convierten en un ser humano por el resto de la jornada.

Los novios pasearon por la plaza principal de Cusco, visitaron las chozas de la tribu Uru (en Puno) y se mimaron a orillas del Titicaca, a unos 3.800 metros sobre el nivel del mar. Para combatir los síntomas del apunamiento, tomaron té de coca y de muña.
Los novios pasearon por la plaza principal de Cusco, visitaron las chozas de la tribu Uru (en Puno) y se mimaron a orillas del Titicaca, a unos 3.800 metros sobre el nivel del mar. Para combatir los síntomas del apunamiento, tomaron té de coca y de muña.

–Hace muy pocos días celebraste tu cumpleaños. ¿Qué significó para vos?

–Soplar las velitas con mi hijo en brazos por primera vez es un recordatorio de que la vida está en constante movimiento. El año pasado les conté a mis familiares que estaba esperando un varón… Esa noticia hoy está con nosotros, llenándonos de amor y caprichitos.

–De cara a lo que queda del 2018, ¿estás pensando en volver a trabajar?

–Me propuse quedarme en casa hasta que Juan cumpliera seis meses. Hoy siento que puedo volver al ruedo y estar absolutamente presente, ya sea al lado de mi hijo como en el trabajo. Me costaría hacerle una pregunta coherente a un entrevistado si estoy pensando si mi hijo habrá tomado la mamadera.

–Última: ¿buscaste algún souvenir especial en Perú?

–Compré un par de kilos de quinua y ovillos de baby alpaca para tejerle un suéter a Carlos. El tema ahora es… ¡ver cómo me sale!

Por Kari Araujo.

Fotos: Album personal A.K

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