El cometa interestelar 3I/ATLAS contiene niveles récord de agua semipesada: qué significa según los científicos

Una investigación publicada en Nature Astronomy indicó que se formó en un entorno mucho más frío del que se creía

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Las observaciones con el radiotelescopio ALMA permitieron medir la inusual proporción de HDO y H2O en el cometa 3I/ATLAS cerca de su perihelio /Crédito: NSF/AUI/NSF NRAO/M.Weiss
Las observaciones con el radiotelescopio ALMA permitieron medir la inusual proporción de HDO y H2O en el cometa 3I/ATLAS cerca de su perihelio /Crédito: NSF/AUI/NSF NRAO/M.Weiss

En el espacio profundo, un visitante fugaz acaba de ofrecer una pista inesperada sobre la diversidad de los sistemas planetarios de la galaxia. Se trata de 3I/ATLAS, un cometa interestelar que atraviesa el Sistema Solar y cuya composición ha desconcertado a la comunidad científica.

Las observaciones realizadas con el radiotelescopio ALMA han detectado una cantidad de agua semipesada (HDO) más de 30 veces superior a la de cualquier cometa del sistema. Este hallazgo, publicado en la revista Nature Astronomy, aporta un indicio fundamental sobre el ambiente en el que se formó este objeto, muy distinto al de nuestro propio vecindario cósmico.

Un hallazgo sin precedentes en el estudio de cometas

La investigación, liderada por Luis E. Salazar Manzano junto a la profesora Teresa Paneque-Carreño en la Universidad de Michigan, logró analizar el cometa 3I/ATLAS apenas seis días después de su máximo acercamiento al Sol.

“Nuestros resultados muestran que las condiciones que dieron origen a nuestro sistema solar difieren mucho de aquellas que moldearon otros sistemas planetarios en la galaxia”, explicó Salazar Manzano.

El cometa interestelar 3I/ATLAS presenta una concentración de agua semipesada 30 veces mayor que cualquier cometa del Sistema Solar /Europa Press
El cometa interestelar 3I/ATLAS presenta una concentración de agua semipesada 30 veces mayor que cualquier cometa del Sistema Solar /Europa Press

La clave del descubrimiento radica en la proporción entre agua común (H2O) y agua semipesada (HDO). En los cometas del Sistema Solar, suele haber solo una molécula de HDO por cada 10.000 de H2O, lo que dificulta su detección.

Sin embargo, ALMA, gracias a su sensibilidad, pudo medir con precisión este parámetro en el caso de 3I/ATLAS. El resultado fue sorprendente: la relación HDO/H2O en este cometa supera en más de 30 veces la habitual en objetos formados cerca del Sol y en más de 40 veces la encontrada en los océanos terrestres.

Qué es el agua semipesada y por qué importa

El agua semipesada se diferencia de la común porque uno de sus átomos de hidrógeno es reemplazado por deuterio, un isótopo que contiene un neutrón extra. La cantidad de HDO en cometas y planetas está estrechamente vinculada a las temperaturas y condiciones de radiación existentes durante la formación del objeto. Los procesos químicos que favorecen la presencia de agua deuterada requieren ambientes más fríos que 30 Kelvin (−243,15 ℃)”.

El cometa 3I/ATLAS muestra un tono verdoso en las nuevas imágenes del telescopio Gemini Norte
El cometa interestelar 3I/ATLAS presenta una concentración de agua semipesada 30 veces mayor que cualquier cometa del Sistema Solar /NSF Noirlab

Este valor, tan bajo, implica que el sistema de origen de 3I/ATLAS se formó en un entorno mucho más frío que el que dio forma al Sistema Solar.

“Ahora sabemos que la nube de gas que formó la estrella y los planetas en el sistema donde se originó 3I/ATLAS era probablemente muy fría y distinta del ambiente que creó nuestro sistema solar y los cometas locales”, aseguró Salazar Manzano.

Tecnología y métodos detrás del descubrimiento

La singularidad de este avance radica en la capacidad de ALMA para observar el cometa durante una ventana crítica: pocos días después de su paso detrás del Sol, cuando la mayoría de los instrumentos no pueden apuntar con precisión.

“La mayoría de los instrumentos no puede observar cerca del Sol, pero los radiotelescopios como ALMA sí. Logramos observar el cometa justo después del perihelio, cuando emergía de su tránsito detrás del Sol”, destacó Paneque-Carreño.

Esta imagen difundida por Gianluca Masi muestra al cometa interestelar 3I/Atlas en su recorrido por el espacio a 305 millones de kilómetros de la Tierra, el miércoles 19 de noviembre de 2025. La fotografía fue tomada en Manciano, Italia  (Gianluca Masi via AP)
Esta imagen difundida por Gianluca Masi muestra al cometa interestelar 3I/Atlas en su recorrido por el espacio a 305 millones de kilómetros de la Tierra, el miércoles 19 de noviembre de 2025. La fotografía fue tomada en Manciano, Italia (Gianluca Masi via AP)

Este acceso permitió obtener datos inéditos sobre la química del cometa, ya que el agua congelada en su núcleo actúa como un “registro fósil” del entorno donde se formó. Cada molécula de HDO registrada aporta información sobre la historia química y física del sistema de origen.

El hallazgo de 3I/ATLAS no solo amplía el catálogo de objetos interestelares, sino que introduce un “testigo” directo de otras historias de formación planetaria en la galaxia. “Cada cometa interestelar trae consigo parte de su historia, sus fósiles, de lugares lejanos. Aunque no sabemos exactamente de dónde proviene, con instrumentos como ALMA podemos comenzar a entender las condiciones de esos lugares y compararlas con las nuestras”, remarcó Paneque-Carreño.

La presencia de agua semipesada en proporciones tan elevadas demuestra que los procesos de formación planetaria pueden ser mucho más variados de lo que se creía. Además, la abundancia relativa de deuterio e hidrógeno quedó fijada tras el Big Bang y ha cambiado poco desde entonces, por lo que estudiar estas moléculas permite rastrear la evolución de los materiales primigenios en diferentes regiones galácticas.

El análisis de 3I/ATLAS abre nuevas vías para comparar la formación de sistemas planetarios en diversos entornos. Los investigadores consideran que cada nuevo cometa interestelar observado representa una oportunidad única para reconstruir la historia de otros discos protoplanetarios y entender las diferencias con nuestro propio sistema.