
A los 60 años, muchas personas se preguntan si es posible anticipar un evento cardíaco y tomar medidas para reducir riesgos. Un reciente informe realizado por The Telegraph expuso el abanico de estudios y controles recomendados por los especialistas para quienes alcanzan esta edad, especialmente si existen antecedentes de tabaquismo o dudas tras estudios médicos generales.
Según detalló el medio británico, la preocupación por la salud cardíaca suele surgir tras resultados ambiguos en estudios de rutina, como una tomografía computarizada del Servicio Nacional de Salud británico (NHS), que detecta signos de calcificación arterial sin especificar la gravedad.
Esta situación llevó a consultar a expertos en cardiología, quienes enumeraron las pruebas para evaluar el estado del corazón en adultos mayores.
Factores de riesgo y pruebas iniciales
El profesor John Deanfield, cardiólogo británico, explica que los factores de riesgo cardiovascular no suman, sino que se multiplican: “debes mantener el colesterol bajo. No vuelvas a fumar nunca más e intenta no desarrollar diabetes”. La diabetes, al elevar crónicamente el azúcar en sangre, incrementa el riesgo de daño arterial y acumulación de depósitos de grasa en las arterias.

El primer paso recomendado consiste en un panel completo de análisis de sangre. Estas pruebas incluyen la medición de colesterol total de 4 mmol/L, colesterol LDL y HDL, triglicéridos, glucemia (HbA1c), lipoproteína(a) y proteína C reactiva. Estos parámetros permiten estimar el riesgo cardiovascular y ajustar tratamientos.
En el caso presentado por The Telegraph, se registraron valores que los expertos consideran adecuados para personas con factores de riesgo. Deanfield explicó: “Mantener los valores bajos durante más tiempo es mejor para todos estos números”.
Más adelante, se recomienda el uso de estatinas y ezetimiba para el control del colesterol: “Mientras que las estatinas reducen la producción hepática de colesterol, la ezetimiba impide que parte de este se absorba de los alimentos”.
El control de la presión arterial también ocupa un lugar central en la prevención de eventos cardíacos. El cardiólogo describe que la presión arterial representa una lesión acumulativa y la exposición a valores elevados en el tiempo incrementa el riesgo.

Para lograr una imagen precisa, se recomienda realizar varias mediciones en el hogar, minimizando el efecto de la hipertensión de bata blanca, un fenómeno en el que la presión arterial se eleva temporalmente durante la consulta médica debido al estrés o la ansiedad del paciente.
De acuerdo con lo informado por The Telegraph, una presión sistólica cercana a 130 mmHg suele considerarse dentro de un rango controlado en muchos pacientes, aunque el objetivo puede variar según el perfil de riesgo y las recomendaciones médicas. En personas con factores de riesgo cardiovascular, algunos especialistas recomiendan aspirar a valores más bajos cuando es posible.
Métodos avanzados de diagnóstico cardíaco
El electrocardiograma en reposo (ECG) detecta anomalías en el ritmo cardíaco o infartos silenciosos previos al registrar la actividad eléctrica del corazón. El profesor Deanfield resume: “El ECG nos indica el estado de la batería”; sin embargo, una lectura normal no descarta problemas en las arterias y requiere ser complementada con otros estudios.

El ecocardiograma aporta información sobre la estructura y el funcionamiento del músculo cardíaco mediante ecografía, lo que permite visualizar el bombeo y la fuerza del corazón. Esta prueba confirma la fortaleza estructural del órgano, aunque no informa sobre las arterias coronarias.
Uno de los estudios más precisos es la puntuación de calcio coronario, que cuantifica la acumulación de placas calcificadas en las arterias. Una tomografía computarizada proporciona un valor: una puntuación de cero indica ausencia de calcio, entre 1 y 99 corresponde a enfermedad leve, entre 100 y 399 sugiere moderación y una cifra superior a 400 implica un alto riesgo de eventos coronarios.
La angiografía coronaria por tomografía computarizada utiliza un contraste especial para revelar el estado de las arterias en detalle. Esta técnica identifica el grado de estrechamiento, la ubicación de las placas y su estabilidad. El cardiólogo puntualizó que “la mayoría de los infartos ocurren en arterias que no están muy estrechas, y esto nos muestra la biología de la placa, no solo la obstrucción”.

La tecnología más reciente permite medir la inflamación en las arterias coronarias a través del índice de atenuación de la grasa cardíaca (CaRi). Este programa informático analiza la grasa perivascular y estima el riesgo de eventos cardíacos fatales en los años siguientes. Según The Telegraph, un riesgo de eventos cardíacos mortales del 4,3% a ocho años llevó a ajustar el tratamiento y reforzar los hábitos saludables.
Prevención y tratamientos recomendados
El abordaje propuesto incluye el uso de estatinas y ezetimiba para reducir el colesterol, además de recomendaciones sobre dieta, ejercicio, control de la presión arterial y abandono definitivo del tabaco. El especialista destacó: “Mientras que las estatinas reducen la producción hepática de colesterol, la ezetimiba impide que parte de este se absorba de los alimentos”.
Los profesionales coincidieron y subrayaron que la mayoría de los infartos ocurren en personas que se sienten bien y que la prevención es más efectiva cuando se detectan cambios leves a los 60 años. El acceso a imágenes avanzadas y controles detallados permite pasar del riesgo abstracto a acciones para proteger la salud cardíaca en la adultez.
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