
Según los expertos, hay un método científico para identificar la propia paleta de colores personal, y aprender a elegir los matices que realzan lo mejor de cada uno. El nombre de esta “ciencia” es armocromía, es decir, armonización de los colores.
Esto permite elegir ropa, accesorios y maquillaje, evitando errores y potenciando los encantos.
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Además del color, se determina el subtono (cálido o frío), el valor (claro y oscuro) y se presta atención al contraste.

Con el correr de los años, el rostro cambia y los colores que favorecían de jóvenes, pueden no ser los más apropiados. Alí reside la importancia de armonizar los colores del look con los tonos de la piel y el cabello.
Actualmente, las personas de 60 años en adelante siguen siendo activas tanto social como laboralmente, por lo que la forma de vestirse y la elección de colores no es un detalle secundario.
Beatrice Canevelli es una experta italiana en armocromía que anima jornadas dedicadas a los mayores de 65 para explicarles los secretos de la combinación de colores.
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“La armocromía ayuda a redescubrir los colores amigos, mejorando no solo la imagen estética, sino también la actitud hacia la vida”, dijo Canevelli en una de estas sesiones realizadas en una residencia senior en Milán.
La armocromía es importante para los adultos mayores porque una elección adecuada de colores puede hacer que el rostro se vea más fresco y luminoso, que sean menos visibles arrugas o manchas y, en consecuencia, aumentar la seguridad en uno mismo.
“Los mayores de 65 años se mostraron entusiastas y deseosos de aprender. La tonalidad adecuada de color tiene el poder de hacerlos sentir más bellos, más seguros y más serenos”, aseguró Canevelli.
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Cada persona puede aplicar las directrices de la armocromía en la elección de la vestimenta, la coloración del cabello, el maquillaje, según sus colores amigos.
“Durante la sesión de armocromía tuve la oportunidad de hablar con muchas mujeres y con algunos hombres. Me llevo a casa una experiencia que me ha enriquecido tanto desde el punto de vista humano como profesional. Los mayores son curiosos y están abiertos a cualquier nueva iniciativa. Tienen el deseo de superarse, de parecer agradables y atractivos a los ojos de sus coetáneos. Les gusta confiar en las manos de expertos y siempre saben enriquecer a las personas más jóvenes que tienen cerca”, dijo Canevelli.
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La llamada tercera edad ya no es vista como una etapa de retiro o declive, sino como una que se valoriza porque las personas de esa franja etaria todavía tienen mucho para dar.

La armocromía no vale solo por lo estético, que en sí mismo ya es importante, sino también como herramienta de valorización. ¿Quién no ha experimentado la potencia de un look adecuado a la ocasión, a la edad y a los rasgos?
Los sí y los no en materia de colores para los silver
La madurez ya no es sinónimo de monotonía en materia de colores. Nada está categóricamente vedado, todo es una cuestión de tono.
Por caso, no todos los blancos son iguales y si un blanco puro intenso no es lo más favorecedor, basta que el blanco sea algo opaco o tenga un matiz para que todo cambie: champagne, marfil, etcétera. Un blanco puro atrae demasiado la atención hacia los rasgos de la cara.
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El otro detalle importante está en los accesorios que pueden realzar por completo un color.
Los llamados tonos joya son aliados a la hora de buscar un look rejuvenecedor. Un verde esmeralda o un azul zafiro resultan refinados y vivaces. Son intensos sin excesos.
Al igual que para el traje de los varones, un gran aliado de la elegancia a toda edad pero especialmente en la madurez, es el azul marino. Afina la silueta y permite vestir elegante de día y de noche, evitando el negro, que endurece las facciones. Por otra parte, el azul se combina muy bien con las joyas, tanto doradas como plateadas, y con otros colores.
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La paleta de los terracota da calidez al look. No favorece siempre a los más pálidos, pero puede combinarse con blanco o con negro.
El camello es un color también muy versátil y combinable con blanco, con negro o con otros marrones.
Los pasteles, lavanda, celeste, beige claro, suavizan el rostro maduro aunque el total look en estos colores es un tanto difícil de llevar, y no favorece a todas las siluetas.
El negro no tiene por qué estar totalmente vedado, pero “cortarlo” con otros tonos o accesorios es aconsejable.

Si se es amante del rojo, lo mejor es evitar el tono vivo. Hay opciones como el borravino que sienta mejor. Lo mismo vale para la gama del violeta.
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Como se ve, las opciones son muchas. No hay por qué aburrirse.
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