Análisis de Bravely Default II: aprendiendo de los grandes

Imperdible para quienes gustan de los juegos de rol “de la vieja escuela” e ideal para adentrarse en el género

Gloria, la princesa que nos acompañará en nuestro viaje
Gloria, la princesa que nos acompañará en nuestro viaje

Bravely Default es una historia que nació como una continuación espiritual del universo Final Fantasy, una de las sagas clásicas más importantes e influyentes en cuanto a videojuegos de rol se trata. Casi una década después, su reciente secuela sigue demostrando todo lo que aprendió de su maestro, además de remarcar sus propios pasos.

No hace falta haber jugado al original para entender qué nos motivará a avanzar en Bravely Default II. De hecho, el relato contiene personajes y locaciones completamente nuevas, solo compartiendo ciertas estructuras narrativas, como por ejemplo, la presencia de cuatro personajes principales. El resto de dicho relato será original, aunque no del todo. Es decir, estamos en presencia de una historia de fantasía clásica —por momentos quizás demasiado clásica. Uno de los protagonistas, bautizado por quien juegue, aparecerá inesperadamente en tierras desconocidas y sin recordar qué ocurrió. Allí se cruzará, un poco de casualidad y otro tanto “por destino”, con el resto de los personajes que lo acompañarán en una búsqueda de cristales especiales que no pueden caer en las manos equivocadas.

Todos los personajes funcionan como estereotipos de los recurrentes en estas historias. Nuestra “party” (como se suele llamar al grupo en estos títulos) estará compuesto por el que siempre intenta pasarla bien, idealmente si es con una bebida de por medio, su contratada mercenaria, algo reservada pero que le será leal como nadie, una princesa que perdió su reino y solo quiere el bien para quienes la rodean, y un protagonista amnésico que no entiende mucho de lo que sucede, pero tiene un corazón puro y será la voz de la razón la mayor de las veces. Estas son figuras que resultarán más que familiares para personas conocedoras del género o de las historias del estilo. Además, no es un universo que entienda de grises: las líneas que separan a los héroes de villanos están marcadas con luces de neón.

Trailer de "Bravely Default II"

Sin embargo, esto no quiere decir que los personajes sean “planos” de por sí. Al contrario, con el pasar de las horas y las misiones iremos descubriendo detalles curiosos y emocionantes que terminan de dar un panorama más rico de sus personalidades. Pequeñas tramas tan “simples” como de dónde obtuvo sus zapatos una de las protagonistas, o qué le produce que le digan “abuelo” a uno de nuestros primeros acompañantes esconden sentimientos genuinos e intensos. Esto será coronado con actuaciones de voces correctas y líneas de diálogo que logran plasmar las emociones sentidas —aunque por momentos dichas líneas pequen de excesivas y hasta innecesarias.

A veces, un videojuego de rol puede sostenerse solo con su pilar jugable si su trama no es satisfactoria, aunque el escenario inverso es más complejo. Afortunadamente, ninguno de las dos situaciones hipotéticas es el caso de Bravely Default II. Su más que rica historia acompaña a una de las propuestas de combates más solidas disponibles en el mercado actual.

Empecemos por lo básico. Este es un título que, como ya se ha indicado, toma mucho de los fundamentos de la saga Final Fantasy (principalmente de sus entregas más antiguas). En otras palabras, estamos en presencia de un RPG por turnos, en el cual se debe seleccionar comandos como atacar, defenderse, utilizar magias o ítems mientras los enemigos esperan su momento para poder actuar y viceversa. Hasta aquí todo es muy familiar, incluso muchos de los hechizos y objetos a utilizar tienen el mismo nombre que en su franquicia modelo. Para distinguirse de otros tantos videojuegos en el género, Bravely Default II agrega principalmente tres mecánicas que, en conjunto, lo hacen único.

La primera es una compartida con títulos más modernos y consiste en la existencia de una barra de tiempo, la cual determina cuándo es el turno de cada personaje o criatura en el escenario. La velocidad con la que se llena dicha barra es definida por las características de “peso” y “velocidad” de nuestros protagonistas, a las que prestaremos mucha atención a la hora de customizarlos con la gran variedad de armas, equipamientos y accesorios disponibles.

Esta mecánica del tiempo está íntimamente articulada con las otras dos restantes, más originales, de la cual saca su nombre el videojuego: los comandos “Bravely” y “Default”. Bravely consiste en “tomar prestado” hasta un máximo de tres turnos, además del actual, lo que nos permite crear extensas cadenas de comandos desde nuestro primer movimiento. La desventaja radica en que luego habrá que esperar a estar “en foja cero”, pagando la “deuda” generada, para poder volver a accionar al personajes utilizado. Por otro lado, el comando Default es su contraparte, ya que permite acumular turnos y permanecer en un estado más defensivo, aunque al precio de no poder realizar ninguna otra acción. Si tenemos en cuenta que los enemigos también pueden utilizar estas mecánicas, incluso los más débiles que nos crucemos, los combates toman una nueva dimensión.

Gracias a estas tres mecánicas, Bravely Default II logra ofrecer una fórmula más que interesante, con un grado de complejidad y aire fresco que lo separa de sus contrapartes más clásicas. Hay que aprender a pensar teniendo en cuenta más variables de las usuales y saber cuándo realizar apuestas que pueden costarnos la vida. Esto último es especialmente relevante para los enfrentamientos contra jefes de nivel. Imponentes figuras que nos exigirán nuestras mejores estrategias y combos, en peleas que tranquilamente pueden durar más de 30 minutos y por momentos ser demasiado desafiantes. Por suerte, el título cuenta con un selector de dificultad para las personas que prefieran tener una experiencia amena y disfrutar más de la historia.

Si la dinámica por turnos no es tu estilo de combate y preferís el poder realizar acciones en tiempo real, este no es el título para vos. Sin embargo, si perteneces al grupo de las personas amantes o incluso solo entusiastas del género, probablemente te lleves una grata sorpresa. No solo por lo bien planeado y novedoso que se siente jugar a esta obra, sino por como respeta el tiempo del jugador.

Para quien nunca haya jugado un título del estilo, es importante saber que suelen ser aventuras que duran varias decenas de horas y requieren mucho tiempo de “grindeo”. Se denomina grindear al hecho de repetir acciones como, por ejemplo, enfrentarse reiteradamente a los mismos monstruos una y otra vez, para que nuestro personaje adquiera la experiencia necesaria para subir de nivel y volverse más apto para los rivales más complejos. En este videojuego pelearemos contra criaturas continuamente, cientos y hasta miles de veces, por lo que el combate podría generar fatiga a cualquiera. Por suerte, Bravely Default II incluye opciones como la posibilidad de aumentar hasta cuatro veces la velocidad de los combates, o repetir las listas de comandos que usamos anteriormente con tan solo dos botones. Ideal para quienes se cansan o aburren fácilmente del grindeo necesario para poder continuar avanzando. Incluso también existe la chance de directamente desactivar los “random encounters”, los encuentros aleatorios con enemigos en el escenario, tan conocidos en el género, para evitar molestias cuando ya tenemos un nivel deseable. Ni hablar que estos cruces también pueden ser evitados de manera más orgánica, ya que constantemente observamos a las criaturas en el escenario —en títulos más clásicos, como en la mayoría de la franquicia Pokémon, se inician los combates “de la nada”, sin ninguna pista visual que nos advierta.

Más allá de sus características únicas durante los enfrentamientos, quizás lo que más nos motive a pasar horas frente a la pantalla sea el sistema de “jobs” (“empleos”). Cada miembro de nuestro grupo es asignado con un job que definirá sus estadísticas básicas, pero sobre todo también las habilidades especiales que puede realizar y aprender. Es así como, por ejemplo, tendremos al protagonista que pueda lanzar magias oscuras (las que hacen daño), quien arroje magias blancas (las que curan y protegen), la que pueda capturar bestias o el berserker especializado en fuerza bruta, entre otros. Tendremos total libertad de decidir qué personaje tendrá tal job, lo que nos permite crear una party a nuestro antojo y teniendo en cuenta las combinaciones (incluidas repeticiones) que más nos convengan para cada momento. Por otro lado, cada vez que se llegue al máximo nivel del job, se podrá dejar a este como un “sub-job” (es decir, un job al cual ya no subiremos de nivel pero que conservamos todas las habilidades desbloqueadas) y elegir uno nuevo como principal. Es como empezar a jugar de nuevo y descubrir qué podemos hacer continuamente, en un sistema que ya tenía lo necesario para mantenerse entretenido por sí mismo.

Más de 30 horas de juego después, todavía queda mucho por explorar y hacer en las diferentes ciudades de este título. Ya sea continuar con la trama principal, la cual sorprende poco, aunque no por ello deja de ofrecer grandes momentos, o haciendo misiones secundarias, las cuales pecarán de estructuras repetitivas (“eliminar X enemigo”, “recolectar X material”), pero sus recompensas pueden llegar a ser muy provechosas, además de que varias de ellas nos permitirán conocer más a nuestros protagonistas. Algunas, incluso, lo harán de manera más interesante y personal que las principales. Gracias a ellas, estos personajes diseñados en un estilo artístico que no es de mi agrado terminan resultando atractivos por otro lado, permitiéndome obviar sus apariencias.

Vale aclarar que las “molestias” visuales solo ocurren con los personajes humanos, con su formato de “pequeños cabezones”. Dentro de las variantes de bestias y criaturas a enfrentar, se encuentra una variedad de aspectos y formas mucho más intrigante y agradable a la vista. No obstante, quien se lleva todo los premios es el diseño de escenarios. Increíbles construcciones dibujadas a mano que demuestran lo bello que puede ser esta obra. Concluimos con una banda de sonido que acompañará a tono a cada momento, especialmente en los combates, y el paquete se siente completo.

Por las razones explicitadas, Bravely Default II es uno de los grandes exclusivos del año de Nintendo Switch. Aunque su exceso de familiaridad, grindeo y conversaciones que no acaban pueden ahuyentar a quienes den sus primeros pasos, en su corazón se encuentra un combate sólido y carente de asperezas que nos atrapará por largo tiempo.

Desarrolla: Claytechworks

Distribuye: Square Enix (Japón), Nintendo (resto del mundo)

Fecha de lanzamiento: 26 de febrero de 2021

Plataformas: Nintendo Switch

Puntaje: 8.5