Análisis de “Immortals Fenyx Rising”: mucho más que un clon de Zelda

Immortals Fenyx Rising toma elementos del mejor juego de todos los tiempos, le pone su impronta y se convierte fácilmente en la gran sorpresa del año

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Desde el momento en el que fue anunciado, Immortals Fenyx Rising (antes conocido como Gods & Monsters) se volvió rápidamente popular porque era a todas luces un juego que ponía un pie en la mitología griega y el otro, en uno de los grandes exclusivos de Nintendo Switch: Breath of the Wild. Luego de haber jugado decenas de horas a esta nueva obra de Ubisoft, es fácil constatar que estos elementos están ahí y van desde la forma en la que se presenta la historia, mecánicas de juego, estructura y composición del mapa y mucho más.

Copiar al maestro no es una tarea sencilla, de hecho, muchos juegos intentaron replicar el buen hacer de Breath of the Wild. Sin embargo, Immortals Fenyx Rising es un éxito en ese sentido, ya que no sólo nos ofrece un entorno enorme para explorar, sino que también replica esa sensación de descubrimiento y sorpresa constante tan difícil de plasmar, y lo mejor de todo, es que se lo siente muy bien en las manos cuando tomamos control del protagonista principal. Y por si fuera poco, Ubisoft añade una enorme cantidad de elementos únicos que terminan por darle al título una personalidad marcada, más allá de la evidente inspiración, y consiguen brindar una experiencia de altísimo vuelo.

Immortals Fenyx Rising nos plantea una reescritura de una épica griega, en la que Tifón se libera de su prisión e invade la Isla Dorada, donde moran dioses y semidioses. En venganza por su reclusión, convierte a todos los habitantes en piedra y otros elementos, mientras esparce de oscuridad y temibles enemigos cada una de las regiones que componen al fantástico universo del título. Jugamos entonces como Fenyx, un guerrero (o guerrera, es indistinto) que encalla con su barco en las orillas de la isla y que por cuestiones fortuitas del destino, termina convirtiéndose en la última esperanza del panteón de dioses griegos para restaurar el balance y devolver a Tifón a la prisión en la que pertenece.

El combate es una de las grandes facetas de Immortals Fenyx Rising.
El combate es una de las grandes facetas de Immortals Fenyx Rising.

El punto clave de la narrativa -una de las mejores y más logradas facetas del juego- es su dinámica narrativa. Lejos de apelar a la grandilocuencia, nos encontramos con una obra que explora la comedia desde distintos ángulos y no teme romper la cuarta pared cuando lo necesita. El relato principal está narrado por Zeus y Prometeo, quienes mantienen diálogos entre sí mientras jugamos y dan lugar a situaciones sumamente graciosas. No es la única dupla que funciona: iremos acompañados en todo momento por Hermes, y entre éste y Fenxy también habrá momentos memorables.

Fuera de esto, todo lo demás también funciona: los personajes tienen un muy buen desarrollo y grandes líneas cómicas, más allá de que todos tienen un momento para brillar. Además nos esperan unas cuantas revelaciones y giros muy efectivos que terminan por darle vuelo a una historia efectiva y entrañable. Pero no es la única fortaleza que tiene Immortals Fenyx Rising. Compararlo con el clásico de Nintendo significa que estamos ante un juego de acción, exploración y aventuras, en tercera persona, con mucho combate y secretos por resolver. En esto, el juego de Ubisoft Quebec no falla, sino todo lo contrario: está muy a la altura de las circunstancias, sobrepasando incluso expectativas.

Fenyx irá progresando en sus habilidades a medida que avanzamos en la isla, ganando el favor de los dioses. Link tiene la “Paravela” para flotar por los aires, Fenyx tiene las alas de Ícaro; Link tiene la Espada Maestra; Fenyx la espada de Aquiles. A simple vista parece una copia burda, pero está muy lejos de serlo: todos los elementos de Immortals Fenyx Rising están muy bien pensados tanto en términos jugables como también emparejados a la mitología en la que se planta.

Desafíos, puzles, pruebas de combate y más: La Isla Dorada tiene mucho para hacer.
Desafíos, puzles, pruebas de combate y más: La Isla Dorada tiene mucho para hacer.

Así, podremos recorrer a pie o montando distintos tipos de bestias y animales para domar; también podremos trepar -a expensas de gastar energías, obviamente- y nadar. Hay una libertad de movimiento absoluta que es fácilmente palpable cuando conseguimos algunas habilidades básicas. De hecho, Fenyx tiene a disposición un enorme árbol de habilidades de combate y movimientos para desarrollar, así como también poderes divinos, obtenidos del apoyo brindado por los dioses griegos que esperan ser liberados.

También hay mucho combate, y es excepcional. Luchar se siente como la mezcla perfecta entre Breath of the Wild y la vieja saga de las Arenas del Tiempo, de Prince of Persia. Tendremos una espada principal, un mazo o hacha secundaria para los ataques pesados y además, podremos realizar combinaciones con distintos aliados -no quiero arruinar ninguna sorpresa- y también con los poderes. Lo que al principio parece simple, rápidamente se vuelve en uno de los aspectos más profundos y satisfactorios de Immortals Fenyx Rising.

La Isla Dorada es un personaje en sí mismo y explorar es un auténtico placer. Es enorme y presenta regiones bien definidas, inspiradas cada una de ellas en distintos dioses griegos. Tenemos por ejemplo, “La Arboleda de la Eterna Primavera” de Afrodita: repleta de cascadas, flores, lagos celestes y árboles frondosos, o “Tierraforja”, inspirada en Hefesto, una zona más árida si se quiere, y más compleja de explorar. Son un total de seis regiones gigantes, repletas de puntos de interés, desafíos y secretos a descubrir, sin contar la parte central, “Las Puertas del Tártaro”, que es el destino final del viaje, donde enfrentaremos al propio Tifón.

Es raro de encontrar en un juego, pero la comedia en Immortals Fenyx Rising funciona muy bien.
Es raro de encontrar en un juego, pero la comedia en Immortals Fenyx Rising funciona muy bien.

En términos de extensión, estamos ante un juego que podría llevarnos cerca de 40 horas completarlo si jugamos sólo las misiones principales, cosa que es directamente imposible. Esto es así porque en La Isla Dorada siempre suceden mil cosas entre que vamos de un punto “A” a un punto “B”. Como buen juego de mundo abierto, hay una enorme cantidad de misiones principales, secundarias y distintas actividades más, todas ellas con recompensas que nos sirven para mejorar a Fenyx. Desde las monedas de Caronte para mejorar habilidades y poderes, pasando por las Cámaras de Tártaro para obtener rayos de Zeus y mejorar la resistencia.

Todo en el universo de Immortals Fenyx Rising está cuidadosamente entrelazado, lo cual nos lleva de forma irremediable a querer completarlo todo. Armaduras épicas, armamento legendario, monturas míticas y mucho más: explorar tiene mucha recompensa, lo cual hace que las horas de juego que podemos obtener de este título se elevan exponencialmente, sin llegar a cansarnos. Esto es gracias a la variedad en la propuesta de juego de las distintas actividades en el mapa: combate, exploración, segmentos de plataforma o mismo las Cámaras de Tártaro -la versión de Ubisoft de los Altares en Breath of the Wild- que se dividen en distintos niveles de dificultad tanto en su resolución lógica como en el nivel de combate que debemos afrontar.

Lo mejor del caso es que la progresión se siente orgánica. Las zonas del mapa más avanzadas requieren que tengamos una buena cantidad de resistencia, salud y por sobre todo, equipo de alto nivel. Acá es donde Ubisoft Quebec también se marca un detalle al permitirnos subir el nivel de cada elemento de forma grupal: no mejoramos espada a espada, o escudo a escudo, sino que lo que mejoramos es nuestra habilidad para manejar cada elemento, logrando así mejores resultados tanto en la defensa como en el ataque.

Desde el punto de vista técnico, consigue deslumbrar gracias al uso de la tecnología de nueva generación. En Xbox Series X -la versión utilizada para este análisis- se mueve sin problemas a 4K con HDR en su formato de “calidad visual”. Hay otro modo que permite alcanzar 60 cuadros por segundo sacrificando detalles y aunque en este formato se lo siente muy bien, el sacrificio no tiene tanto sentido.

Immortals Fenyx Rising

Los escenarios presentan colores vibrantes y detallados: todo el pasto bailotea con el viento o mismo con las acciones de juego. Las animaciones acompañan estupendamente bien y en términos generales la experiencia de juego se siente sumamente responsiva, particularmente promediando el juego, donde ya tenemos una serie de herramientas muy interesantes para combinar y expresarnos tanto en la exploración como en el combate: el control es una extensión de nuestras manos. También son muy buenas las actuaciones de voz en líneas generales, importantes para realzar el guión en el que se apoyan.

Immortals Fenyx Rising es entonces la gran sorpresa del año. La demo que tuvo lugar meses atrás había dejado una buena impresión, pero el producto final es superlativo. Ubisoft Quebec no es tímido ni esconde quién es su referente, pero en lugar de quedarse ahí se anima a jugar con los parámetros establecidos por Breath of the Wild, torciendo sus reglas sin tomarse en serio en lo absoluto. Es por eso que alcanza puntos tan elevados. Como aventura de acción es efectiva, entretenida de principio a fin y con una cantidad de contenido tan elevada que incluso concluida esta tarea editorial, me tendrá ocupado por varias decenas de horas más.

El tono de este juego recuerda mucho a la vieja Ubisoft: la responsable de Beyond Good and Evil, la de Rayman 2. La que se animaba a experiencias distintas como Call of Juarez: Gunslinger. Cortando todo tipo de ataduras y dando rienda suelta al absurdo y a su creatividad, Ubisoft Quebec nos trae uno de los grandes juegos del año, el cual recomiendo en cualquier plataforma que decidas jugarlo.

Desarrolla: Ubisoft Quebec

Distribuye: Ubisoft

Fecha de lanzamiento: 3 de diciembre de 2020

Plataformas: PC, Xbox One, Xbox Series X/S, PlayStation 4 / 5, Nintendo Switch

Versión analizada: Xbox Series X

Puntaje: 9