Los megaproyectos de centros de datos previstos en la frontera entre Texas y Nuevo México podrían añadir emisiones comparables a las de más de dos millones de automóviles al año.
La equivalencia surge de las proyecciones disponibles para las instalaciones de Oracle y Meta, que juntas podrían liberar hasta 10,1 millones de toneladas anuales de gases de efecto invernadero.
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Un tercer complejo, proyectado en Fort Bliss, requeriría aún más electricidad, pero no cuenta con una estimación pública de emisiones que permita sumarlo al cálculo.
La advertencia figura en una investigación de Texas Tribune y El Paso Matters sobre tres desarrollos concentrados en una región metropolitana de 1,2 millones de habitantes que incluye El Paso y el sur de Nuevo México.
Los proyectos incorporan o prevén generación eléctrica propia, una decisión que plantea interrogantes sobre las metas climáticas de ambos estados, la calidad del aire y el impacto sobre los recursos hídricos.

Oracle y Meta: hasta 10,1 millones de toneladas anuales de emisiones
El mayor volumen estimado corresponde a Project Jupiter, el centro de datos que Oracle construye en el condado de Doña Ana, Nuevo México.
La empresa solicitó un permiso que autorizaría hasta 8,8 millones de toneladas anuales de gases de efecto invernadero para una planta de celdas de combustible de Bloom Energy con capacidad de hasta 2,45 gigavatios.
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A unos 32 kilómetros (20 millas), Meta desarrolla otro centro de datos en El Paso. La central eléctrica asociada podría emitir hasta 1,3 millones de toneladas anuales, según un cálculo de El Paso Matters elaborado a partir de documentos regulatorios de El Paso Electric y factores de emisión de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA).
La asesora principal de Regulatory Assistance Project, Nancy Seidman, respaldó esa estimación ante El Paso Matters.
La suma de ambos máximos, 10,1 millones de toneladas por año, equivale aproximadamente a las emisiones anuales de más de dos millones de vehículos particulares.
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El tercer proyecto está previsto en la base militar de Fort Bliss, a menos de media hora del predio de Meta. Funcionarios del Departamento de Defensa informaron en abril que el complejo requeriría tres gigavatios de electricidad y que esa demanda probablemente sería cubierta con turbinas de gas natural.
Sin embargo, el Ejército difundió pocos detalles por sus negociaciones con el desarrollador, Carlyle Group, y no hay una proyección pública de sus emisiones. Por esa razón, no corresponde atribuirle una cifra dentro de la equivalencia con los automóviles.
“Esto incrementa nuestras emisiones de gases de efecto invernadero de una manera masiva”, afirmó Gunnar Schade, profesor asociado de ciencias atmosféricas de la Universidad Texas A&M, en declaraciones recogidas por El Paso Matters. “Es una fuente enorme”.
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Las centrales propias complican las metas climáticas de Nuevo México y Texas
Nuevo México presentó en diciembre de 2025 una hoja de ruta para recortar drásticamente sus emisiones hacia mediados de siglo.
El Paso aprobó meses después una estrategia climática con una meta similar. Los documentos, que demandaron inversiones millonarias, no contemplaban la instalación de grandes centros de datos con generación eléctrica propia.
La planta de Project Jupiter tendría una potencia suficiente para abastecer a cerca de 1,5 millones de hogares. Esa capacidad supera el máximo suministro simultáneo que El Paso Electric entregó a sus 465.000 clientes residenciales y comerciales.
La gobernadora de Nuevo México, Michelle Lujan Grisham, destacó que Oracle eligiera celdas de combustible en lugar de turbinas de gas, una opción que habría usado más agua y producido más contaminación atmosférica, aunque el permiso solicitado contempla el citado límite de emisiones.
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El impacto potencial tampoco se limita al dióxido de carbono y otros gases que agravan el calentamiento global. Las centrales podrían liberar partículas y óxidos de nitrógeno, contaminantes asociados con problemas de calidad del aire.
Los documentos regulatorios prevén niveles menores para Meta y Project Jupiter, pero incluso aumentos acotados pueden afectar a poblaciones cercanas o situadas a sotavento.
“Las consecuencias para la salud pueden ser importantes para las comunidades locales”, sostuvo Shaolei Ren, profesor de ingeniería eléctrica e informática de la Universidad de California en Riverside, según la investigación de Texas Tribune y El Paso Matters.
Ari Peskoe, director de la Iniciativa de Derecho de la Electricidad de la Facultad de Derecho de Harvard, comparó el consumo de los campus de inteligencia artificial con el de una ciudad.
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“La velocidad y la escala de esto no tienen un paralelo real, al menos durante 50, 60 o 70 años, y probablemente nunca en la industria eléctrica de Estados Unidos”, dijo al medio.
Marcos regulatorios distintos para proyectos que comparten aire y acuífero
Los tres desarrollos están muy próximos entre sí, pero quedan bajo marcos regulatorios distintos.
Nuevo México incorporó por ley objetivos para reducir emisiones, mientras que Texas no tiene metas estatales equivalentes.
Además, Texas exige a los desarrolladores que informen contaminantes con efectos en la calidad del aire local, pero no los gases de efecto invernadero.
Cuando El Paso Electric solicitó en el otoño de 2025 un permiso estándar para la central vinculada al proyecto de Meta, no tuvo que presentar una estimación de esas emisiones.
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La autorización ambiental de la central no quedó aprobada en ese plazo. La Comisión de Calidad Ambiental de Texas suspendió la emisión de permisos ambientales para proyectos de centros de datos y la planta propuesta por El Paso Electric continúa bajo revisión de la Comisión de Servicios Públicos de Texas, con intervenciones ciudadanas en el proceso.
En Nuevo México, las plantas que piden permisos de aire deben declarar los contaminantes y los gases de efecto invernadero que prevén emitir. El Departamento de Medio Ambiente estatal analiza desde abril la solicitud de Project Jupiter.
La legisladora demócrata Sarah Silva, cuyo distrito incluye Chaparral, advirtió que su estado no puede imponer condiciones a una obra situada del lado texano aunque se encuentre a pocos cientos de metros. “Las emisiones no permanecen en el estado donde se originan”, declaró a El Paso Matters.
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La situación se repite para los residentes del oeste de El Paso respecto de Project Jupiter. Ambas comunidades comparten un acuífero que atraviesa la frontera estatal, pero no tienen capacidad de decisión sobre los proyectos situados del otro lado. Silva sostuvo que se requiere una regulación federal para abordar los impactos regionales.
Permisos, agua e incentivos fiscales bajo revisión
El crecimiento de la demanda eléctrica coincide con condiciones climáticas más cálidas y secas. Desde 1970, El Paso elevó su temperatura a un ritmo superior al de casi todas las ciudades estadounidenses, de acuerdo con Climate Central.
“Si empezamos a hacer este tipo de cosas, con grandes centros de datos y turbinas a gas natural, es como recuperar muchas de las plantas retiradas que eran más contaminantes, como las de carbón”, dijo Dave DuBois, climatólogo estatal de Nuevo México, en declaraciones citadas por Texas Tribune y El Paso Matters.
El coordinador climático de El Paso, Fernando Berjano, evitó evaluar los proyectos en particular, pero reconoció que las centrales asociadas dificultarán el cumplimiento de las metas municipales y añadirán contaminación atmosférica.
Los condados de El Paso y Doña Ana aprobaron incentivos fiscales para Meta y Project Jupiter a cambio de inversión y empleo.
Texas mantiene desde hace más de una década una exención del impuesto sobre las ventas para equipos de centros de datos que, según Texas Tribune, podría reducir la recaudación estatal en USD 3.200 millones durante los próximos dos años.
Nuevo México rechazó en 2021 un incentivo impositivo semejante. La legislación estatal establece que las empresas eléctricas deben obtener el 50 % de la energía que venden de fuentes limpias para 2030.
En sesiones legislativas recientes se propuso la Ley de Supervisión de Microrredes, una iniciativa destinada a cerrar vacíos regulatorios y exigir requisitos de energía limpia a las microrredes privadas. La propuesta no implica una exención de 20 años para instalaciones de gas natural.
Oracle afirmó que las emisiones efectivas de Project Jupiter serán menores que las máximas solicitadas. La meta corporativa de la empresa es alcanzar emisiones netas cero en 2050 y reducir a la mitad sus emisiones para 2030, frente a los niveles de 2020.
La compañía informó que el proyecto emplearía a 750 personas a tiempo completo y que cerca de 3.700 trabajadores participaron en la construcción hasta comienzos de septiembre de 2026.
La audiencia pública sobre el permiso de aire de Project Jupiter debía comenzar el 14 de septiembre, pero la Corte Suprema de Nuevo México la suspendió a raíz de demandas sobre el proceso de aprobación y el uso de agua subterránea.
El tribunal levantó la medida el mes siguiente y el estado designó a un examinador para dirigir la audiencia, mientras continúan otros litigios.
En Texas, El Paso Electric aguarda la autorización de la Comisión de Servicios Públicos para construir la central junto al predio de Meta; la decisión podría conocerse antes de que termine 2026.
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