
Las cortes de inmigración de Los Ángeles quedaron desbordadas por audiencias masivas que, según Los Angeles Times, multiplicaron la cantidad de personas citadas al mismo tiempo y elevaron el riesgo de órdenes de deportación por inasistencia, en medio del plan del gobierno de Donald Trump para acelerar casos de asilo y reducir un atraso nacional de 3,2 millones de expedientes.
En California se emitieron casi 35.000 órdenes de expulsión entre enero y mayo de este año, de acuerdo con TRAC, una organización de recopilación de datos de la Universidad de Syracuse. Durante todo 2024, bajo la administración de Joe Biden, habían sido 43.852.
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La presión es especialmente visible en el condado de Los Ángeles, que concentra 95.000 casos abiertos dentro de un total estatal de 340.000, según los mismos datos.
Abogados y observadores judiciales describieron salas de espera repletas, pasillos saturados y audiencias en las que decenas de expedientes se tratan en bloques.
Cómo funcionan las audiencias masivas
A comienzos de junio, un reportero del diario observó más de 120 casos programados ante un mismo juez en un miércoles. En otra jornada, una sala tenía 96 personas citadas para la misma hora.
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Estas vistas administrativas, conocidas como “master calendar hearings”, pasaron en los últimos dos meses a ser llamadas “mega master” por el salto en el tamaño de las listas, con cuatro veces o más personas de las que se citaban antes.
Andrew Ji, responsable de la unidad de justicia para inmigrantes de Asian Americans Advancing Justice Southern California, explicó que las audiencias grupales ya existían para cuestiones procesales, pero solían reunir como máximo a 20 personas.
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Ahora se fijaron entre 60 y 100 casos para una sola audiencia de cuatro horas, una frecuencia que, según abogados de inmigración consultados por la publicación, no habían visto antes. Los comparecientes deben presentarse en persona, lo que añade carga a un sistema ya saturado.
La rapidez de estos trámites y la confusión sobre su funcionamiento aumentaron la probabilidad de que los inmigrantes faltaran a la cita. Quien no comparece queda expuesto a una orden de expulsión.
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En una audiencia del 24 de junio observada por el medio, 14 inmigrantes no llegaron a su turno y al final del día fueron declarados deportables.
Vera Weisz, abogada de inmigración en Los Ángeles, sostuvo: “Lo que estamos viviendo en la corte es, en cierto sentido, peor que lo que vimos en las calles de Minneapolis, pero ocurre en secreto”.
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Durante tres días de junio en un tribunal del centro de la ciudad, Los Angeles Times observó cómo los inmigrantes entraban en grupos al recinto y cómo el juez rara vez se dirigía a ellos de manera individual.
Lo habitual era llamar cerca de cinco casos a la vez, mantener a las personas durante horas en la sala y luego indicarles que salieran con poca o ninguna aclaración sobre lo ocurrido en su expediente.
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A veces, los jueces siguieron con la audiencia y recién después advirtieron que el solicitante de asilo no estaba en la sala. También se mezclaron expedientes con numeración similar.
La confusión, según los testimonios recogidos, se agravó entre quienes no hablan inglés y terminaron comunicándose con el personal mediante señas.
Quiénes quedan más expuestos
Lindsay Toczylowski, cofundadora y presidenta de Immigrant Defenders Law Center, afirmó que estas audiencias ampliadas apuntan a los solicitantes de asilo más vulnerables y buscan producir la mayor cantidad posible de órdenes de expulsión.
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“Este tipo de audiencias no busca ayudar a la gente a encontrar justicia en nuestro sistema migratorio. Buscan impulsar los planes de deportación masiva”, dijo.
No está claro cómo se seleccionan los casos para estas convocatorias, pero Toczylowski indicó que parecen centrarse en personas que entraron al país en los últimos cinco años, en especial quienes no tienen representación legal y menores no acompañados.
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Los datos de TRAC muestran que casi la mitad de los comparecientes en procesos de deportación iniciados en California no cuenta con abogado y que más del 70% de quienes recibieron órdenes de expulsión en todo el país en mayo no tenía defensa letrada.
Erin Moncure, observadora judicial voluntaria de CLUE desde septiembre, señaló que muchas de estas causas corresponden a la primera audiencia del proceso migratorio.
“Muchas veces, la gente llega a su audiencia inicial sin representación. Salen de la sala y no tienen idea de lo que acaba de pasar. Las emociones están al límite. Todo el mundo entra en pánico. Es difícil retener la información”, explicó.
El tribunal también adelantó fechas con escaso aviso. Monia Ghacha, abogada radicada en Los Ángeles, contó que casi una docena de audiencias de asilo previstas originalmente para 2027 y 2028 fueron reprogramadas con apenas unos dos meses de antelación.
Ghacha dijo que esos cambios dificultan representar de manera efectiva a sus clientes, sobre todo a solicitantes de asilo procedentes de países en guerra.
Reunir la documentación necesaria para probar un caso de asilo es un proceso complejo y, con ese margen, casi imposible. “Están poniendo todos los casos en una sola bolsa e intentando negar todo”, afirmó.
La respuesta oficial
Un portavoz de la Oficina Ejecutiva para la Revisión de Casos de Inmigración declaró que el organismo prioriza la resolución oportuna de todos los expedientes y que la sobrecarga de las agendas es necesaria para avanzar sobre el atraso nacional.
Añadió: “La demora innecesaria perjudica tanto a los extranjeros con reclamos fundados como al público estadounidense, que desea que los extranjeros con reclamos infundados sean expulsados lo más rápido posible”.
Un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional dijo al medio que toda persona con orden de expulsión recibió el debido proceso completo.
También sostuvo: “El DHS está trabajando rápidamente y con horas extra para trasladar a estos extranjeros desde los centros de detención hasta su destino final: su hogar”.
El Departamento de Justicia defendió la estrategia con otro comunicado y afirmó que está restaurando la integridad del sistema mediante procesos rápidos y justos.
Señaló además que reducir el atraso en las cortes migratorias sigue siendo una de las máximas prioridades de la administración.
Casos similares fuera de California
Los efectos de este esquema ya se vieron fuera de California. En San Antonio, Texas, de 175 casos citados en una mañana, unas 40 personas no se presentaron, según la abogada Jessica Smith Bobadilla.
En la primera “mega master” de San Diego, a mediados de junio, alrededor de 50 de las 80 personas programadas fueron ordenadas a deportación, según Daylight San Diego.
Qué relataron los inmigrantes
Maura, una mujer nacida en México que pidió no revelar su apellido por temor a ser identificada por ICE, viajó casi dos horas desde Bakersfield hasta el tribunal de inmigración de Van Nuys a fines de mayo.
Llegó una hora y media antes de su turno de las 08:30 y encontró una sala de espera desbordada con al menos un centenar de personas; su familia y una asistente legal del estudio de su abogada no pudieron entrar por falta de espacio.
“Lo único que veía eran cientos de personas ahí, de pie, esperando su turno”, relató. “Se siente el estrés, la tristeza, todo, en ese pasillo”.
Después de unas dos horas, el juez trató su caso en menos de 10 minutos. “Estuvimos tensos todo el tiempo. Tenía miedo de que me llevaran sin que mi familia siquiera se enterara. Tuve que memorizar dos números de teléfono por si me llevaban”, dijo.
Por ahora evitó esa salida: el juez fijó una audiencia final para febrero. Ese mismo día, según su testimonio, vio a un hombre optar por autodeportarse y a muchas otras personas pedir prórrogas para sus casos.
Alberto, que también pidió reserva sobre su apellido, esperaba la semana pasada una audiencia individual por su trámite de residencia permanente en el tribunal del oeste de Los Ángeles.
En cambio, el juez llamó su expediente junto con otros tres, habló solo con su abogado por videollamada y dedicó apenas minutos a cada uno.
Su idioma principal es el español y dijo que no pudo entender con claridad el resultado cuando lo hicieron salir de la sala, unas tres horas después de su turno de las 08:30.
“Fue confuso, porque cuando la jueza habla, su micrófono tapa al traductor en la videollamada. No entendí realmente qué pasó”.
En otro caso observado por Los Angeles Times, una solicitante de asilo llegó corriendo al tribunal horas después de su cita de primera hora porque su abogada había creído por error que podía comparecer por video.
Alcanzó la sala justo antes de que el juez terminara la jornada; de haber llegado después, los abogados dijeron que habría sido considerada ausente y habría recibido una orden de expulsión.
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