
El inversionista Bill Ackman cuestionó la nueva política fiscal del alcalde de Nueva York, Zohran Kwame Mamdani, que impone un impuesto a las segundas residencias de lujo no habitadas en la ciudad, utilizando su cuenta en X (antes Twitter) para defender a los grandes compradores no residentes y alertar sobre posibles impactos negativos para la economía local y el empleo en Manhattan. Mencionó especialmente a Ken Griffin, CEO de Citadel: “Deberíamos estar aplaudiendo a Ken por gastar USD 238 millones en NYC, no atacándolo por hacerlo”.
La reacción de Ackman se dio pocas horas después del anuncio del gravamen, una iniciativa respaldada por la gobernadora Kathy Hochul y presentada como un avance hacia la equidad tributaria. El ejecutivo de Pershing Square Capital Management sostuvo que los propietarios no residentes impulsan sectores clave, generan ingresos fiscales mediante el pago de impuestos locales y que la nueva política “dañará a las comunidades que supuestamente está tratando de ayudar”.
Defensa de Ackman a los inversionistas no residentes
Ackman argumentó que “los no residentes que gastan millones de dólares en apartamentos de NYC ayudan a impulsar la economía de NYC”, al apuntar que su gasto hace posible el desarrollo de propiedades premium y mantiene actividades como construcción, corretaje, servicios legales y marketing.
Explicó que los proyectos de condominios de alta gama dependen de la venta de áticos adquiridos por compradores internacionales o de otros estados, y que figuras como Ken Griffin son fundamentales para este modelo.
Además, el inversionista precisó que estos propietarios “no son una carga para las escuelas, servicios u otros recursos de NYC mientras impulsan el crecimiento en ventas minoristas, restaurantes, teatro y otros importantes motores de nuestra economía” y subrayó que habitualmente efectúan donaciones a organizaciones sin fines de lucro locales.

Sobre la relevancia impositiva de los no residentes, Ackman enfatizó: “La empresa de Ken es un importante empleador en NYC de empleos muy bien remunerados que impulsan una cantidad considerable de nuestra base tributaria. No querríamos que él mudara aún más empleados a Miami”. Recordó que estos propietarios ya tributan por distintos conceptos, incluyendo impuestos a las mansiones, inmobiliarios y a las ventas.
Al dirigirse directamente al alcalde mencionó: “Aunque a @NYCMayor Mamdani le gusta la frase publicitaria ‘Tax the rich’, desafortunadamente, sus políticas dañarán a las comunidades que supuestamente está tratando de ayudar”, y concluyó cuestionando el apoyo sindical: “No puedo imaginar que los sindicatos de la construcción de NYC estén emocionados con su plan”.
El impuesto pied-à-terre en Nueva York
El alcalde Zohran Mamdani y la gobernadora Kathy Hochul promovieron el impuesto pied-à-terre (impuesto a las segundas residencias) como respuesta al aumento de propiedades de lujo no habitadas en la ciudad. El gravamen aplica a viviendas cuyo valor es superior a USD 5 millones y cuyos dueños no residen en Nueva York. Según la NYC Mayor’s Office, oficina del alcalde de Nueva York, y reportes de la agencia internacional Associated Press, la meta central es recaudar al menos USD 500 millones anuales para financiar servicios como educación, limpieza y seguridad.

De acuerdo con los informes de la NYC Comptroller’s Office (dependencia de control y presupuesto de la ciudad), el tributo es progresivo: abarca aproximadamente 13.000 propiedades, incluidos penthouses y condominios en manos de inversores internacionales o residentes de otros estados.
El impuesto se aplica a partir del 0.5% sobre el monto que supere los USD 5 millones y puede llegar hasta el 4% para residencias que superan los USD 20 millones. La medida excluye las viviendas principales y los inmuebles alquilados a residentes permanentes.

Mamdani justificó la reforma en X: “Cuando me postulé para alcalde, dije que iba a cobrar impuestos a los ricos. Pues bien, hoy estamos poniéndole impuestos a los ricos”. Hochul defendió la medida: “Si puedes permitirte una segunda vivienda de USD 5 millones que no está habitada, puedes contribuir igual que cualquier neoyorquino”.
Argumentos de impulsores y respaldo político
El gobierno local presentó el impuesto como instrumento fiscal que no aumentará la carga tributaria sobre los trabajadores y la clase media. Julie Menin, presidenta del Concejo Municipal, celebró la medida en CBS News NY y Commercial Observer, afirmando que permitirá “generar ingresos para servicios como educación, limpieza y seguridad sin recaer sobre los trabajadores”.
Datos de la NYC Comptroller’s Office indican que un 20% de los departamentos valuados en más de USD 5 millones están vacíos o subutilizados. La administración de Mamdani prevé que la recaudación cubra parte del déficit presupuestario, estimado en más de USD 5.400 millones para 2027, según Bloomberg Law, medio especializado en economía y finanzas.
Críticas del sector privado y oposición política
James Whelan, presidente de la Real Estate Board of New York (REBNY), advirtió en The Real Deal y Bisnow, revistas especializadas en bienes raíces, que la nueva tasa no cumplirá con las proyecciones de recaudación y “eliminará miles de empleos en la construcción, reducirá el valor de las propiedades y aumentará los costos para los neoyorquinos”.
Jason Haber, del New York Residential Agent Continuum, declaró a The Real Deal que “gravar a los ultra-ricos es una maniobra presupuestaria de corto plazo que debilitará la base tributaria y el mercado de lujo”.

Ravi Kantha, de la inmobiliaria Serhant, consideró que “hay un punto de quiebre: si se hace demasiado costoso, incluso los más ricos dejarán de invertir aquí”.
Mientras, en el ámbito político, Bruce Blakeman, ejecutivo del condado de Nassau y candidato republicano, aseguró en X que “Nueva York ahora tiene una de las cargas fiscales más altas del país y un costo de vida en aumento”.

El presidente Donald Trump, propietario de varios inmuebles en Manhattan, acusó a Mamdani de “destruir Nueva York” y señaló en X que las actuales políticas fiscales provocarán la salida de inversiones y residentes.
Argumentos contrapuestos sobre el impacto social y económico
El anuncio del impuesto intensificó la confrontación en redes sociales. Mamdani celebró la aprobación destacando que quienes concentran riqueza mediante propiedades no habitadas deben contribuir proporcionalmente a la ciudad.

Hochul reiteró la finalidad social de los fondos. Por su parte, dirigentes republicanos, empresarios y agentes inmobiliarios insistieron en que la medida restará atractivo inversor a Nueva York y puede frenar la creación de empleo en sectores como la construcción y el mercado de lujo.

La controversia permanece vigente sobre el equilibrio entre una mayor recaudación fiscal y la posible migración de inversiones, en un contexto donde la ciudad aspira a fortalecer sus servicios públicos sin desalentar la llegada de capitales ni debilitar la economía local.
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