
La reapertura de Freedom Drive en Forest Park como vía exclusiva para peatones, ciclistas y patinadores marca el inicio de una ofensiva destinada a prohibir los autos particulares en todos los parques de Nueva York.
El cierre temporal de esta arteria, vigente desde el miércoles pasado, responde a una demanda ciudadana que desembocará en una concentración el 17 de abril convocada por grupos defensores del espacio público, quienes exigen que la medida se transforme en permanente, según informó The New York Times.
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Desde 2018, Central Park y Prospect Park permanecen libres de tráfico motorizado. Sin embargo, en la mayoría de los aproximadamente 2.000 parques municipales los automóviles siguen atravesando áreas verdes, lo que genera ruido, contaminación y riesgos de accidentes.
Funcionarios de parques indicaron que en 2020 se habilitaron unos 7 kilómetros (4,5 millas) de caminos internos como “calles abiertas”; a pesar de esto, solo dos de esas rutas —Freedom Drive y Silver Lake Park Road en Staten Island— volvieron a abrirse al tráfico vehicular desde entonces.
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Ante el restablecimiento parcial de autos en estos espacios, la organización New Yorkers for Parks y Transportation Alternatives lanzaron una campaña dirigida al alcalde Zohran Mamdani y a las autoridades municipales, exigiendo la retirada definitiva de autos particulares de todos los parques de la ciudad.
El director ejecutivo de New Yorkers for Parks, Adam Ganser, precisó: “Cuando hay autos en los caminos de los parques urbanos, no solo es inseguro, sino que reduce a la mitad el espacio disponible para el público porque las familias, los ancianos y otros usuarios temen cruzar la calle”.
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Central Park y otros ejemplos: impacto en la seguridad
La experiencia de Central Park muestra las repercusiones de restringir el acceso a vehículos. Entre 1966 y 2018, el parque fue cerrando tramos al tránsito hasta alcanzar la prohibición total seis años atrás.
Betsy Smith, presidenta y directora ejecutiva de Central Park Conservancy, resaltó que el circuito principal —de 9 kilómetros— se transformó desde entonces en “el recurso más utilizado del parque por un amplio margen”, con mayor acceso para corredores, ciclistas y familias con carritos de bebé.
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Ejemplos similares se encuentran en otros países. En San Francisco, una sección de John F. Kennedy Drive en Golden Gate Park pasó a ser peatonal en 2020 y la restricción se volvió permanente poco después. Mientras que Washington D. C. implementó una política parecida al cerrar Beach Drive en Rock Creek Park en 2022, permitiendo el acceso a vehículos solo en dos fechas especiales designadas como “días escénicos”.
En Londres, algunas carreteras interiores de parques han sido restringidas para disminuir el tráfico, mejorar la calidad ambiental y aumentar la seguridad vial.

Resistencias al modelo de parques sin autos: transporte y seguridad pública
La iniciativa enfrenta resistencia de funcionarios locales y vecinos que consideran que los cierres obstaculizan el tránsito vehicular y desplazan el tráfico a calles cercanas. Uno de los principales argumentos es la seguridad: el fiscal de distrito de Richmond, Michael McMahon, explicó en The New York Times que reabrir el acceso vehicular a Silver Lake Park incrementó la presencia de usuarios como parte de una estrategia complementada con cámaras y patrullaje policial, lo que contribuyó a una baja en los delitos reportados en el parque, según sus registros.
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En Queens, la concejal Joann Ariola y otros sectores calificaron el cierre de Freedom Drive como un “constante dolor de cabeza” para automovilistas, obligados a buscar rutas alternativas. En noviembre, la junta comunitaria local votó a favor de reabrir la vía al tráfico.
A pesar de ello, para numerosos residentes el cierre de Freedom Drive ofrece ventajas concretas. Andy Smith, vecino del área, señaló que llegó a contar más de 50 personas utilizando el camino en una mañana otoñal. “Hay espacio para moverse y podemos dejar de lado la sensación de encierro que sufrimos los neoyorquinos”, expresó.
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Red de calles abiertas y disputa por el espacio público urbano
Durante la pandemia en 2020, la ciudad de Nueva York inauguró una red de 133 kilómetros (83 millas) de calles abiertas, restringidas a vehículos en franjas horarias específicas. Para 2022, esa cifra descendió a poco más de 32 kilómetros (20 millas), según el Departamento de Transporte.
Autoridades admitieron que muchas restricciones no se aplicaban de forma regular y optaron por priorizar la calidad y continuidad de las rutas seleccionadas. Actualmente existen unas 200 calles abiertas, aunque el municipio no informó la extensión exacta en millas.
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El director ejecutivo de Transportation Alternatives, Ben Furnas, alertó sobre el retroceso de iniciativas surgidas durante la emergencia sanitaria y sostuvo: “Los parques son para las personas, no para los autos”.
La administración municipal, representada por el portavoz Jeremy Edwards, comunicó que aún evalúa la propuesta y reafirmó su objetivo de explorar oportunidades adicionales para que los neoyorquinos disfruten del aire libre.
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