
El aumento del precio de la gasolina, impulsado por la guerra con Irán, ha elevado en un dólar el costo promedio del galón en Estados Unidos y ha impactado especialmente a quienes utilizan su automóvil como herramienta de trabajo.
Este incremento ha obligado a conductores y trabajadores independientes a modificar rutinas laborales e incluso reconsiderar tarifas y servicios, según informó el medio Los Angeles Times, mientras la tendencia al alza empieza a afectar también a diferentes países y sectores vinculados al transporte.
PUBLICIDAD
Según datos de la asociación automovilística estadounidense AAA citados por Los Angeles Times, el precio promedio nacional de la gasolina en Estados Unidos alcanzó USD 3,99 por galón, lo que implica un aumento del 34 % respecto al mes anterior.
Al mismo tiempo, los precios del diésel experimentaron una escalada aún más pronunciada. En el último mes, el valor promedio del diésel subió un 44 % en el país, lo que genera una presión adicional sobre empresas y trabajadores que dependen de este combustible.
PUBLICIDAD
Para quienes prestan servicios de transporte por aplicación, el alza representa un doble desafío: no reciben reembolso por el gasto de combustible y, según afirmó la conductora Leslie Sherman-Shafer, dependen en gran medida de las propinas para cubrir la diferencia.
Sherman-Shafer, quien realiza viajes de Uber cinco días a la semana en el área de la Bahía de San Francisco, relató a Los Angeles Times que llenar el tanque de su vehículo pasó de costarle USD 25 a cerca de USD 40.
PUBLICIDAD
Con este nuevo contexto, se ha visto forzada a trabajar más horas para mantener sus ingresos: “No nos reembolsan la gasolina. Dependemos de la generosidad de la propina”, sostuvo Sherman-Shafer, quien añadió que solo una parte de los usuarios incrementa las propinas, mientras la mayoría mantiene sus hábitos previos.
Empresarios y contratistas ante los precios elevados del combustible
El Servicio de Impuestos Internos de Estados Unidos determina anualmente una tasa estándar de reembolso por milla para deducciones fiscales, que en 2026 es de USD 0,725.
PUBLICIDAD
La empresa Alpine Maids, con sede en Denver, implementa esta tasa para compensar a sus empleadas que conducen sus propios autos. No obstante, su director, Chris Willatt, explicó a Los Angeles Times que “con el alza de los precios de la gasolina, ese dinero ya no rinde tanto” y que, en la práctica, los salarios percibidos son más bajos.
Para aliviar la situación, Willatt redujo la frecuencia de presencia en la oficina a una vez por semana y reorganizó los circuitos de trabajo para minimizar los desplazamientos.
PUBLICIDAD
Además, consideró que, si los precios siguen subiendo, podría trasladar parte del aumento a los clientes para mantener la viabilidad de los salarios.
En la industria de servicios para mascotas, Molly Kenefick, propietaria de Doggy Lama Pet Care Inc. en Oakland, elevó a USD 0,80 por milla el reembolso de combustible para 15 empleadas que transportan perros en el área de la Bahía, una medida sujeta a la condición de que el precio de la gasolina local se mantenga por debajo de los USD cinco por galón durante, al menos, un mes.
PUBLICIDAD
Kenefick anunció su intención de incrementar tarifas en mayo, pero advirtió a Los Angeles Times que no desea aplicar aumentos excesivos por temor a perder clientela. En consecuencia, recurre a ahorros personales para cubrir el aumento: “Puedo asumir parte de la carga y la empresa puede asumir parte de la carga, siempre que esto no se prolongue demasiado”.
Plataformas de reparto y la respuesta de los trabajadores
Las principales plataformas de transporte y entrega, como DoorDash, Uber, Lyft e Instacart, han reaccionado con incentivos temporales, aunque sin reembolsar directamente el costo del combustible.
PUBLICIDAD
Ofrecen mayor reembolso en efectivo en recargas de gasolina a quienes utilizan tarjetas de débito de la compañía y, en algunos casos, pagos adicionales a quienes superan cierto umbral de millas recorridas.
La repartidora Sarah Noell, con base en Lynchburg, Virginia, relató a Los Angeles Times que estas medidas alivian en parte la situación, pero la reducción de propinas por parte de los usuarios complica el panorama.
PUBLICIDAD
Noell ahora solo acepta pedidos cuya ganancia total, incluida la propina, iguale o supere un dólar por milla recorrida, lo que excluye muchos encargos con baja retribución. Calcula que llenar su tanque “cuesta casi el doble que antes”, especificando: “Antes, con USD 10 conseguía una cantidad decente. Ahora solo me alcanza para 3 galones”.
El impacto internacional y la reacción de los sectores afectados
El alza del diésel afecta también a trabajadores en otras partes del mundo. En Filipinas, los conductores de jeepneys realizaron una huelga de dos días y, en Francia, algunos transportistas organizaron protestas en la vía de circunvalación de París solicitando ayuda gubernamental para compensar el encarecimiento del combustible.
La gerente de la empresa Ulysse Cars, Sarah Bahezre, expresó a la agencia de noticias The Associated Press que el mayor reto es “encontrar nuestro equilibrio en el negocio”, ya que los precios pactados se establecieron antes del alza y “no vamos a pedirles a los clientes que paguen esa diferencia”.
En Phoenix, Arizona, la dueña de Cactus Crew Junk Removal & Thrift Store, Rachel Hunter, relató a Los Angeles Times cómo el precio por galón de diésel subió recientemente de USD 3,62 a USD 6,09, según los datos de la asociación automovilística estadounidense AAA.
Hunter remarcó la dificultad de adaptar tarifas para reflejar estos costes “sin entrar en un círculo vicioso” que comprometa la continuidad del negocio: “No queremos ganarnos mala fama por cobrar de más. Podré explicarlo de una manera que la gente entienda, pero eso no significa que puedan pagarlo”.
La estrategia de Hunter se suma a las de otros empresarios, quienes ajustan recorridos, elevan el reembolso por milla y evalúan cambios en tarifas para compensar el aumento, en un escenario de incertidumbre por el costo del combustible.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Nueva York destina USD 10 millones a bancos de alimentos y organizaciones de asistencia alimentaria de emergencia
El programa NY PLATES financiará obras, renovaciones e infraestructura, además de la compra de cámaras de frío, congeladores y vehículos para el traslado de alimentos
“El único modo de pedir ayuda era llamar al 911”: familias denuncian un año sin comunicación en la prisión de Alligator Alcatraz
El centro de detención de inmigrantes en los Everglades de Florida funcionó sin vías de contacto público, dejando aislados a los internos ante cualquier urgencia
Cómo las familias hispanas ajustan su economía ante la suba de gasolina y alimentos
El aumento de la energía y la comida obliga a recortar salidas, concentrar trámites y ajustar el supermercado, con más listas, más rebajas y alternativas como autobús y viajes compartidos



