
El asombro dominó a los visitantes matutinos de la playa de Doran Regional Park el último 7 de septiembre, en Bodega Bay, California, cuando se encontraron con una extraña criatura de aproximadamente 1,8 metros de largo.
El hallazgo, confirmado por expertos y reportado por East Bay Tiimes, sorprendió tanto a los residentes locales como a la comunidad científica internacional, ya que se trata de un ejemplar de pez luna hoodwinker (Mola tecta).
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La presencia de esta especie rara en el hemisferio norte es inusual y plantea nuevas preguntas sobre su distribución.
El descubrimiento tuvo lugar la mañana del último domingo cuando Stefan Kiesbye, profesor de la Universidad Estatal de Sonoma, recorría la playa recogiendo basura. Al acercarse al extremo occidental de la costa, se topó con el enorme animal, cuyo cuerpo, de casi 0,9 metros de ancho, superaba en tamaño a la mayoría de los objetos que suelen arrastrar las olas.
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Kiesbye relató al East Bay Tiimes que, en un primer momento, pensó que se trataba de un león marino muerto, pero la extraña apariencia del pez lo llevó a investigar más. “Es triste que haya llegado a la orilla, pero era tan enorme, tan extraño y hermoso. Es como si de repente estuvieras en otro planeta”, expresó el profesor, aún impresionado horas después del hallazgo.
La confirmación de la especie llegó de la mano de Marianne Nyegaard, bióloga marina de Nueva Zelanda y responsable de la primera descripción científica del Mola tecta en 2017. Nyegaard explicó al emdio local que el “hoodwinker” se distingue del pez luna común por la forma de su clavus, que es más estrecho, y por la ausencia de protuberancias en la cabeza y el mentón.
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La especialista subrayó que la aparición de este ejemplar en el norte de California resulta sorprendente, ya que, aunque se sabe que la especie habita la corriente de Humboldt frente a Sudamérica, no se esperaba que cruzara con frecuencia el cálido cinturón ecuatorial. Según Nyegaard, estos peces probablemente logran atravesar esa barrera al sumergirse a gran profundidad y nadar por debajo de las aguas superficiales más cálidas.

El Mola tecta, cuyo nombre en latín significa “oculto”, permaneció inadvertido para la ciencia durante años, lo que explica la elección de su denominación. En 2017 se reconoció oficialmente como una especie distinta, tras décadas de confusión con otros peces luna. Originalmente, se creía que su distribución se limitaba al hemisferio sur, pero desde 2019 se han registrado varios ejemplares varados en la costa del Pacífico norte, desde el sur de California hasta Alaska.
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El primer avistamiento documentado al norte del ecuador ocurrió en Santa Bárbara en 2019, y desde entonces se han reportado al menos media docena de casos similares.
La reacción de los residentes y testigos fue inmediata. Kiesbye, quien reportó el hallazgo, describió la experiencia como “increíble” y confesó que la imagen del pez lo dejó “aún en estado de asombro”. Otros visitantes de la playa compartieron su desconcierto ante la presencia de un animal tan inusual y de dimensiones tan imponentes.
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Meda Freeman, portavoz de Parques Regionales del Condado de Sonoma, indicó que varios peces luna habían sido avistados mar adentro antes de que este ejemplar quedara varado. Un guardabosques local señaló que, en seis años de patrullaje costero, solo había encontrado un pez luna muerto anteriormente, lo que resalta la rareza del suceso.
En cuanto a los antecedentes, la costa del Pacífico ha sido escenario de otros varamientos de Mola tecta en los últimos años. Desde el primer caso en Santa Bárbara en 2019, la frecuencia de estos hallazgos ha aumentado, extendiéndose incluso hasta las aguas de Oregón y Alaska. Esta tendencia ha motivado a los científicos a investigar más a fondo los patrones de migración y las posibles causas de estos desplazamientos inusuales.
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Sobre el fenómeno del varamiento, Nyegaard aclaró que no necesariamente implica una influencia humana directa. “En todo el mundo, los peces luna pueden quedar varados, es decir, llegan a la playa y no logran regresar al agua”, explicó la bióloga. Añadió que, hasta donde se sabe, estos episodios no constituyen un indicio alarmante ni están vinculados de forma directa a la actividad humana.
El entorno donde se produjo el hallazgo, Bodega Bay, es una ensenada ventosa en la costa del condado de Sonoma, conocida por atraer a campistas, surfistas y observadores de aves. La zona, famosa por haber sido escenario de la película “Los Pájaros” de Alfred Hitchcock, suma ahora un nuevo episodio insólito a su historia natural.
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