
El estado de Kentucky enfrenta una de las peores crisis climáticas de los últimos años tras un fin de semana marcado por lluvias torrenciales que provocaron inundaciones devastadoras, dejando al menos 11 muertos, entre ellos un menor, y miles de personas sin acceso a servicios básicos. Según informó NBC News, las lluvias intensas desbordaron ríos, destruyeron carreteras y sumergieron comunidades enteras, obligando a realizar más de 1.000 rescates y desplazando a cientos de residentes.
El gobernador de Kentucky, Andy Beshear, calificó el evento como “uno de los desafíos climáticos más difíciles que hemos enfrentado”. En una conferencia de prensa el lunes, Beshear confirmó que el número de víctimas podría aumentar, ya que las operaciones de búsqueda y rescate continúan en varias áreas afectadas. Además, advirtió que las condiciones seguirán siendo peligrosas debido a la llegada de una tormenta invernal que podría congelar las aguas estancadas y complicar aún más los esfuerzos de recuperación.
Entre las áreas más afectadas se encuentra la pequeña ciudad de Pikeville, en el este de Kentucky, donde las inundaciones han sido descritas como “significativas y devastadoras”. Según reportó CBS News, el alcalde de Pikeville, Jimmy Carter, informó que el nivel del río alcanzó los 11,58 metros en su punto más alto, lo que obligó a instalar compuertas de contención para evitar daños mayores. Más de 50 rescates en aguas rápidas se llevaron a cabo en la localidad, mientras que barrios enteros, como el de Lake View, quedaron completamente sumergidos.

El sistema escolar de Pikeville también sufrió graves daños. La escuela secundaria local, que inicialmente había sido utilizada como refugio, tuvo que ser evacuada debido a las inundaciones. En un comunicado, las autoridades escolares señalaron que el edificio enfrenta problemas significativos, aunque ya se han iniciado trabajos de restauración para garantizar la seguridad de estudiantes y personal.
Miles de personas sin servicios básicos
De acuerdo con The Wall Street Journal, las tormentas dejaron a más de 14.000 clientes sin electricidad el lunes por la mañana, mientras que más de 17.000 personas carecen de acceso a agua potable y otras 28.000 están bajo una orden de hervir el agua antes de consumirla. Además, varios sistemas de aguas residuales quedaron fuera de servicio, agravando la situación sanitaria en las comunidades afectadas.
El gobernador Beshear también destacó que más de 300 carreteras permanecen cerradas debido a los daños causados por las inundaciones, lo que dificulta el acceso a las zonas más afectadas. “Todavía hay personas en peligro”, advirtió el mandatario, instando a los residentes a evitar desplazarse por áreas inundadas.

Las autoridades de Kentucky compararon la devastación actual con las inundaciones de 2022, que dejaron decenas de muertos en el estado. “Hemos pasado por mucho”, afirmó Beshear.
Ante la magnitud de la emergencia, Beshear declaró el estado de emergencia en Kentucky y solicitó asistencia federal. Según informó NBC News, el presidente Donald Trump aprobó la solicitud de fondos de ayuda por desastre, lo que permitirá acelerar los esfuerzos de recuperación en el estado.
Además, se han habilitado 12 refugios de emergencia para los desplazados, con 143 personas alojadas en cuatro parques estatales de Kentucky. Las autoridades locales continúan trabajando para garantizar que todos los afectados tengan acceso a un lugar seguro y cálido, especialmente ante la llegada de la tormenta invernal.

Una nueva amenaza
El Servicio Meteorológico Nacional advirtió que un nuevo sistema de tormentas invernales afectará a Kentucky y otras regiones del sur de Estados Unidos a partir del martes 18 de febrero. Se espera que el sistema traiga entre 5 y 15 centímetros de nieve, además de hielo y condiciones peligrosas en las carreteras.
El gobernador Beshear expresó su preocupación por el impacto de esta tormenta en las áreas ya afectadas por las inundaciones. “El agua que aún está presente puede congelarse, creando hielo negro en las carreteras y aumentando los riesgos para los residentes”, señaló. Las temperaturas en la región podrían descender drásticamente, con mínimas que rondarán los -34°C en las llanuras del norte y máximas que no superarán los -18°C.
Las tormentas del fin de semana también afectaron a otros estados del sur, como Florida y Georgia, donde se emitieron alertas de tornados. En Atlanta, una persona perdió la vida cuando un árbol cayó sobre una vivienda, según reportó The Wall Street Journal. Mientras tanto, el frente frío asociado con el sistema de tormentas se extiende hacia el este, con temperaturas que podrían descender a entre -6°C y 4°C en el Atlántico medio, y entre 4°C y 15°C en el sureste, incluyendo Florida.
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