
Un módulo de la Estación Espacial Internacional (ISS) operado por Rusia presenta fugas de aire desde 2019, lo que genera tensiones entre la NASA y Roscosmos acerca de los riesgos estructurales y la seguridad de las operaciones. Ambas agencias espaciales trabajan para mitigar el problema mientras buscan un consenso sobre su gravedad y las medidas necesarias para evitar posibles daños irreparables.
De acuerdo con un informe reciente de la Oficina del Inspector General de la NASA, la fuga se localiza en el módulo Zvezda, que conecta la sección rusa de la Estación Espacial Internacional con un puerto de atraque utilizado para naves de carga y suministros. Desde febrero de este año, la tasa de fuga ha mostrado un aumento significativo, alcanzando un máximo de 1.370 litros de aire por día en abril. Aunque las reparaciones han reducido este valor en un tercio, la tasa actual aún se sitúa entre 740 y 925 litros de aire por día, superando el umbral base de la estación, según datos de CNN.
Según Bob Cabana, presidente del Comité Asesor de la ISS, la NASA considera que existe un riesgo de fallo estructural catastrófico en el módulo afectado. Por su parte, Roscosmos, aunque ha implementado acciones para reducir la fuga, discrepa sobre la probabilidad de un colapso total. La agencia rusa sostiene que las operaciones actuales son seguras, aunque no ha presentado datos concluyentes que respalden esta postura, de acuerdo con información de People.
En un intento por abordar el problema, la NASA ha propuesto la intervención de expertos independientes para evaluar las causas de las fugas y determinar su gravedad. Según Cabana, Estados Unidos ya ha formado un equipo técnico para este propósito, mientras que Rusia no ha respondido a la recomendación de incluir especialistas externos, según reportó CNN.

Las fisuras en el módulo Zvezda son de difícil localización, ya que no son visibles a simple vista y están rodeadas de soportes y tuberías que complican el acceso para diagnósticos. De acuerdo con la NASA, las vibraciones mecánicas en la estación podrían estar generando fatiga en los materiales, mientras que Roscosmos considera que el problema está relacionado con un fenómeno de “fatiga de alto ciclo” derivado de sistemas mecánicos y de almacenamiento de energía. Ambas agencias también investigan posibles defectos en las soldaduras internas y externas del módulo, según informó SpaceNews.
Como medida temporal, los astronautas y cosmonautas a bordo de la estación han implementado procedimientos de precaución. La escotilla que conecta el módulo con fugas con el resto de la estación permanece sellada, excepto durante operaciones específicas como el desembalaje de carga. En esos casos, se aísla la sección estadounidense de la rusa para evitar que la pérdida de presión afecte otras áreas de la estación, de acuerdo con información proporcionada por la NASA.
Michael Barratt, astronauta de la NASA, indicó que, aunque las medidas adoptadas no son ideales, representan un consenso entre los equipos técnicos de ambas agencias para garantizar la seguridad de la tripulación. Barratt destacó que la cooperación con los cosmonautas de Roscosmos sigue siendo abierta y transparente, a pesar de las diferencias en la evaluación del problema, según lo reportado por CNN.
El deterioro del módulo Zvezda plantea interrogantes sobre la longevidad de la ISS, que opera en órbita desde el año 2000. Aunque la NASA y sus socios internacionales han extendido el funcionamiento de la estación hasta al menos 2030, Roscosmos no ha confirmado su participación más allá de 2028. La Oficina del Inspector General de la NASA advierte que un cierre permanente del módulo con fugas podría afectar la capacidad de la estación para recibir cargamentos y mantener su orientación, lo que aumentaría los costos operativos debido al uso adicional de combustible, según datos citados por People.

En respuesta a estos desafíos, la NASA ha comenzado a probar el uso de naves espaciales estadounidenses para tareas de reabastecimiento y ajustes orbitales, tradicionalmente realizadas por naves rusas Progress. Además, se han instalado asientos de emergencia en las cápsulas Crew Dragon de SpaceX para garantizar una evacuación segura en caso de emergencia, según información proporcionada por la NASA.
Mientras las tensiones persisten, la NASA también está trabajando en proyectos a largo plazo para delegar las operaciones de laboratorios espaciales a empresas privadas. Entre las compañías involucradas se encuentran Blue Origin y Vast, en colaboración con SpaceX, que están desarrollando estaciones espaciales comerciales que podrían reemplazar a la ISS en el futuro. Sin embargo, no está claro si estas plataformas estarán operativas antes de que la ISS sea retirada, según lo señalado por SpaceNews.
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