La quietud en los suburbios de Phoenix, en el estado de Arizona, fue abruptamente interrumpida la noche de Halloween por un estruendo que nadie pudo ignorar. Un automóvil se había desviado de su camino, cruzando una valla con violencia y hundiéndose en la piscina de un complejo de apartamentos.
Las primeras luces de emergencia llegaron minutos después, y con ellas, una escena de rescate tan inusual como peligrosa que fue captada por la cámara corporal de un heroico policía local.
Los testigos, incrédulos, alertaron a las autoridades de inmediato al ver el vehículo que, sin freno alguno, desaparecía bajo el agua de una piscina residencial. La llamada al Departamento de Policía de Phoenix se registró poco después de las dos de la madrugada, y en cuestión de minutos, los agentes estaban en el lugar, enfrentándose a una escena donde cada segundo era vital.
“El auto está dentro de la piscina. Estoy intentando ver si hay alguien dentro ahora”, comienza a relatar el funcionario mientras llega al lugar y se despoja de algunos de sus elementos para proceder al rescate.
Sin detenerse, el oficial saltó al agua. El video de la cámara corporal, que se hizo público días después, muestra la acción en toda su crudeza. El agente, empapado y con el pulso acelerado, alcanzó el techo del vehículo sumergido. Con una palanca metálica, comenzó a golpear el techo corredizo, una y otra vez, sin margen para el error. Desde la superficie, las luces de las linternas apenas podían penetrar el agua turbia.
La respiración contenida de quienes presenciaban se liberó cuando el cristal se rompió. Una mano emergió del interior del vehículo y, poco a poco, el hombre atrapado, con un chaleco de trabajo amarillo que resplandecía bajo las luces, fue sacado por el agente. Los oficiales lo ayudaron a salir de la piscina, empapado y temblando de frío y, quizás, de la cercanía de la muerte.
—¿Hay alguien más ahí? —preguntó el oficial, sin soltar el brazo del rescatado después de lograr romper el cristal.
—No… no hay nadie más —respondió el hombre, intentando recuperar el aliento.
Más tarde, el conductor explicó que un error de cálculo lo llevó a esa situación. Al pisar el acelerador con demasiada fuerza, perdió el control y terminó con su automóvil en el fondo de la piscina, una secuencia que pudo haberle costado la vida.
Los medios locales reseñaron que el sujeto fue trasladado a un centro de salud para una revisión.
El Departamento de Policía de Phoenix compartió las imágenes del rescate esta semana, que pronto se viralizaron en redes sociales.
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