La ciudad italiana donde se fabricaron los violines más famosos de la historia desde hace 500 años

Entre calles medievales y auditorios donde aún suenan instrumentos del siglo XVI, esta localidad concentra un oficio declarado patrimonio inmaterial por la Unesco

La Piazza del Comune es un punto de encuentro espontáneo en la ciudad italiana, un espacio para admirar la vida cremonesa y la arquitectura del lugar. (Ministerio de Turismo de Italia)
La Piazza del Comune es un punto de encuentro espontáneo en la ciudad italiana, un espacio para admirar la vida cremonesa y la arquitectura del lugar. (Ministerio de Turismo de Italia)
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Cremona, la ciudad italiana cuna del violín moderno, se encuentra a poco más de una hora de tren desde Milán, en plena llanura del Po. Desde hace más de 500 años, sus talleres artesanales producen los violines más codiciados del mundo, los mismos que dieron fama a maestros como Antonio Stradivari, Nicolò Amati y Giuseppe Guarneri.

La ciudad guarda entre sus calles historia de la música, arquitectura y un dulce secreto. Cremona se organiza en un óvalo, donde la Piazza del Comune marca el epicentro del casco histórico. En la misma plaza se ubica el campanario de ladrillo más alto de Europa, con 112 metros de altura, y un reloj astronómico del siglo XVI marca el paso del tiempo en su fachada. Mientras, la Catedral de Santa María Assunta conserva frescos que le valieron el apodo de “Capilla Sixtina de la llanura padana” desde el siglo XII.

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Cremona también es el origen del torrone, el turrón crujiente que lleva su nombre por toda Italia y que, según la tradición local, se sirvió por primera vez en las bodas de Francesco Sforza y Bianca Maria Visconti en 1441.

Receta de turrón de maní, rápida y fácil
Turrón de almendras. (Captura Youtube)

Un museo donde los violines de Stradivari todavía suenan

La tradición violinera de Cremona figura desde 2012 en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco. El oficio se remonta al siglo XVI, cuando Amati construyó lo que se considera el primer violín moderno, y alcanzó su cima con Stradivari, cuyos instrumentos (son 650 los que sobreviven en la actualidad) se venden hoy por millones de dólares en subastas internacionales.

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El Museo del Violín, en la Piazza Marconi, reúne la colección más completa de esta historia. Entre sus piezas se encuentra el Carlo IX, fabricado por Amati en 1566 y considerado el violín más antiguo que se conserva, junto a más de 700 dibujos, moldes y herramientas originales del taller de Stradivari. El recinto cuenta además con un auditorio donde los instrumentos históricos suenan ante el público en conciertos periódicos, una experiencia poco habitual en un espacio museístico.

El violinista Stefan Jackiw toca un Stradivarius. (Shannon Stapleton/Reuters)
El violinista Stefan Jackiw toca un Stradivarius. (Shannon Stapleton/Reuters)

A pocos metros de allí, en el Corso Garibaldi, se puede visitar la casa donde vivió Stradivari, hoy convertida en un espacio dedicado a repasar su legado. Todavía funcionan en la ciudad decenas de talleres de lutería activos (esos espacios dedicados a construir, reparar, restaurar y demás tareas de instrumentos musicales), donde artesanos contemporáneos mantienen vivas las mismas técnicas que hicieron célebre a Cremona en toda Europa.

La cercanía con Milán convierte a esta ciudad en una escapada accesible para quienes buscan una jornada distinta al circuito turístico habitual del norte de Italia.

Cremona se sitúa al norte de Italia y es una ciudad de aproximadamente 70.000 habitantes. (Ministerio de Turismo de Italia)
Cremona se sitúa al norte de Italia y es una ciudad de aproximadamente 70.000 habitantes. (Ministerio de Turismo de Italia)

Cómo llegar a Cremona desde Milán

El tren es la opción más rápida y económica para llegar a Cremona desde Milán ya que los trayectos directos tardan entre 56 minutos y 1 hora y 20 minutos. Y las salidas cada hora desde las estaciones de Milano Centrale o Milano Rogoredo, y billetes desde 8 euros. En coche, el recorrido por la autopista A1 cubre unos 100 kilómetros en aproximadamente 1 hora y 10 minutos, con un costo de peaje cercano a los 7 euros. La opción de autobús, aunque menos frecuente, conecta ambas ciudades desde la Autostazione Lampugnano en cerca de 3 horas, con tarifas entre 14 y 21 euros.

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