La quinta histórica de Madrid que esconde un jardín del siglo XVIII y un búnker republicano a 15 metros bajo tierra

El elemento más singular de la finca es su laberinto, una estructura vegetal de aproximadamente 6.030 metros cuadrados construida con laurel

El Parque de El Capricho, en Madrid. (Ayuntamiento de Madrid)
El Parque de El Capricho, en Madrid. (Ayuntamiento de Madrid)
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El Parque de El Capricho, en el distrito madrileño de Barajas, es uno de esos rincones que no se pueden llamar secretos, pero sí relativamente desconocidos: muchos madrileños seguramente no lo hayan visitado nunca, pese a guardar atractivos como un jardín del siglo XVIII y un refugio de la Guerra Civil española único en Europa por su estado de conservación.

Este jardín histórico, que combina 14 hectáreas de paisajismo pintoresco con una notable colección de arquitectura, escultura y pintura, nació a iniciativa de María Josefa Alonso Pimentel, XII condesa-duquesa de Benavente y IX duquesa consorte de Osuna. Adquirió la finca y los terrenos colindantes entre 1783 y 1803, y las obras del conjunto se prolongaron hasta 1839. Protectora de artistas, toreros e intelectuales, reunió en la propiedad a jardineros y escenógrafos de prestigio para crear un espacio dedicado “a la fiesta, el juego y el amor”. Tras la muerte de la duquesa, el parque entró en un declive que se prolongó durante décadas. El Ayuntamiento de Madrid compró la finca en 1974 e inició su recuperación, que concluyó en 1999.

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El elemento más singular de la finca es su laberinto, una estructura vegetal de aproximadamente 6.030 metros cuadrados construida con laurel. Su diseño inicial correspondió al arquitecto y jardinero francés Jean-Baptiste Mulot, que por entonces trabajaba en el proyecto de Versalles, y fue culminado bajo la dirección de Martín López Aguado, proyectista del Teatro Real. La tradición sostiene que el laberinto no era solo una atracción arquitectónica, sino la excusa perfecta para el flirteo cortesano. En las fiestas de la época, los nobles jugaban a perderse entre los setos para propiciar encuentros privados al margen de la rígida etiqueta de la corte.

Los jardines que hoy recorren los visitantes no son, sin embargo, los originales del siglo XVIII. Aquel trazado fue destruido por la caída de un avión durante un aterrizaje de emergencia, y el espacio permaneció abandonado hasta que el Ayuntamiento de Madrid lo reconstruyó siguiendo los planos originales de 1787.

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El Parque de El Capricho, en Madrid. (Ayuntamiento de Madrid)
El Parque de El Capricho, en Madrid. (Ayuntamiento de Madrid)

Los “caprichos” que dan nombre al parque

El nombre de El Capricho hace referencia a las pequeñas edificaciones singulares que la duquesa distribuyó por el recorrido, pensadas para sorprender al visitante. Entre las más destacadas figura el Abejero, un pabellón concebido para observar cómo vivían y trabajaban las abejas, símbolo de la laboriosidad.

La ermita se construyó deliberadamente con aspecto ruinoso, a modo de escenografía teatral, mientras que el Casino de Baile acogía las fiestas de la aristocracia y se alcanzaba en falúas que navegaban por la ría artificial del jardín. El Embarcadero, o Casa de Cañas, se levantó al estilo chinesco entonces de moda. El conjunto se completa con el Templete de Baco, una estructura jónica de planta circular dedicada a esa divinidad, erigida sobre una colina con vistas panorámicas al parque, y con el Fortín o Batería, una construcción de ladrillo con planta en forma de estrella que evoca los farallones defensivos de la costa.

El agua articula buena parte del recorrido: un arroyo divide el jardín de norte a sur y una ría nace en el Casino de Baile, desemboca en un lago con isla central y vuelve a convertirse en ría hasta llegar al Fortín.

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Por su parte, el búnker de la Posición Jaca ocupa 2.000 metros cuadrados a 15 metros de profundidad y fue construido para resistir bombas de hasta 100 kilos. El refugio alojó el Cuartel General del Ejército Republicano del Centro. Se levantó alrededor de 1937 y su ubicación se eligió por estar lejos del frente, contar con buenas comunicaciones y disponer de arbolado que facilitaba el camuflaje.

Su interior conserva siete dependencias rectangulares, cuatro a la derecha y tres a la izquierda del recorrido. Tiene cuatro salidas hacia el exterior del parque y una galería de escape que atraviesa el subsuelo hasta el Palacio de los Duques de Osuna.

El Parque de El Capricho, en Madrid. (Ayuntamiento de Madrid)
El Parque de El Capricho, en Madrid. (Ayuntamiento de Madrid)

Tres estilos de jardín en un mismo recorrido

El Capricho reúne tres tradiciones paisajísticas diferentes en un mismo espacio. Frente a la fachada oeste del palacio se extiende el parterre de estilo francés, con setos recortados con precisión geométrica. En la parte baja de la finca se sitúa el jardín italiano, el sector más antiguo del conjunto, que combina setos con árboles bajo los que resguardarse del sol. El resto del terreno, hacia el norte, adopta la forma de un jardín paisajista inglés, de trazado libre e irregular que evoca la naturaleza en estado puro.

El acceso al parque se realiza desde la estación de metro El Capricho, en la línea 5. Para conocer el interior del búnker, la Dirección General de Intervención en el Paisaje Urbano y el Patrimonio Cultural del Ayuntamiento de Madrid ofrece visitas guiadas gratuitas.

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