La mejor forma de recorrer los fiordos noruegos en familia: el crucero que atraviesa el Ártico en 12 días

Fiordos, fauna, gastronomía y pueblos remotos protagonizan una experiencia diseñada para disfrutar del verano noruego sin traslados continuos

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Hurtigruten Roald Amundsen
Crucero Hurtigruten (Global Hurtigruten)

La costa noruega es uno de los lugares más fascinantes del mundo y recorrerla a través de un crucero puede ser una gran experiencia y oportunidad para ver el Ártico sin cambios continuos de alojamiento, ni con un ritmo pesado para compartir naturaleza, actividad física y visitas a los pueblos remotos y más pintoresco.

Uno de esos barcos puede ser el Hurtigruten, un crucero que recorre Noruega en 12 días y hace escala en nada más y nada menos que 34 puertos. Es una ruta marítima que funciona desde 1893 como enlace entre Bergen y Kirkenes.

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En verano, el norte de Noruega ofrece un atractivo que otras épocas no tiene y es que el buen tiempo y las horas de luz permiten explorar los fiordos y moverse al aire libre de forma más sencilla, tanto para adultos como para los más pequeños. La costa noruega es un lugar perfecto para combinar actividad física y paisajes inolvidables.

Por qué el Ártico noruego es ideal para viajar en familia

La travesía por el Ártico noruego en crucero está pensada para aquellas familias que quieren evitar el sedentarismo. En lugar de centrar el viaje en el entretenimiento más artificial, la experiencia propone salir a la cubierta del barco y observar la escala de los fiordos, descubrir fauna local y recorrer a pie las poblaciones apartadas.

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Esa variedad es uno de los ejes del viaje. Un día puede transcurrir en un pueblo pesquero marcado por la tradición noruega y al siguiente en una ciudad histórica o en un fiordo escondido, donde el sol no llega a ponerse. Todo esto elimina la necesidad de planificar cada minuto para mantener el interés de los más pequeños.

El fiordo de Geiranger, en Noruega. Foto: Michael Zehender/dpa
El fiordo de Geiranger, en Noruega. Foto: Michael Zehender/dpa

Otro elemento que hace ideal un viaje de este estilo son los propios barcos de cruceros. Generalmente, no son grandes buques, sino embarcaciones pequeñas, tranquilas y fáciles de recorrer, lo que facilita el movimiento de los niños a bordo. Además, cuentan con cabinas amplias, zonas de observación interiores y exteriores y una tripulación habituada a las familias.

Gastronomía noruega y facilidad logística

La oferta gastronómica forma parte también de este viaje. Existe un concepto denominado “Norway’s Coastal Kitchen”, que se basa en ingredientes locales y de temporada, con platos sencillos para los más pequeños: pescados suaves, panes recién hechos y postres elaborados con frutos del bosque. Por su parte, los adultos disponen de la garantía de calidad y el origen más propio de Noruega.

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La facilidad logística es también otro de los factores principales de la experiencia. Viajar por el Ártico en estas condiciones evita hacer y deshacer maletas, eliminar los traslados constantes y convierte cada jornada en una nueva escala sin esfuerzo añadido para la familia.

El clima estival del norte de Europa también es beneficioso. Definido como suave y luminoso, es un contexto favorable para hacer vida exterior. Esa combinación de luz, paisaje y desplazamiento continuo construye una experiencia orientada a que los niños amplíen su percepción del entorno natural durante el viaje.

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