Las 5 mejores calas de España: una escapada perfecta para desconectar frente al mar en verano

Pequeños arenales y bahías protegidas se convierten en el refugio idóneo para huir de las grandes aglomeraciones cuando suben las temperaturas

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Acceso solo a pie, en pleno corazón natural del norte de Menorca.
Los islotes de Cala Pregonda (Menorca) protegen la cala y crean un entorno ideal para el snorkel (Descobreix Menorca)

El litoral español cuenta con una extensa red de playas y pequeños entrantes marinos que destacan por su alto valor paisajístico y ecológico. Muchas de estas calas vírgenes, gestionadas bajo normativas de protección medioambiental o reservas de la biosfera, se alimentan directamente de las corrientes del Mediterráneo y del Cantábrico, presentándose como alternativas reguladas al turismo de masas.

La mayoría de estos espacios se ubican al pie de sistemas dunares, acantilados escarpados o frondosos pinares que proporcionan sombra natural y resguardo frente al viento durante el verano.

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Ante el notable incremento de visitantes durante la temporada estival, administraciones locales y parques naturales han implementado controles de aforo, restricciones de tráfico motorizado y senderos peatonales obligatorios con el fin de combinar el disfrute recreativo con la estricta conservación del entorno.

Cala Pregonda, un entorno de contrastes geológicos en Menorca

En la vertiente septentrional de la isla de Menorca, en las Islas Baleares, Cala Pregonda rompe por completo con el paisaje habitual del archipiélago debido al color rojizo y dorado de su arena y a sus formaciones rocosas de aspecto casi lunar. La cala queda protegida del oleaje abierto por un conjunto de islotes que actúan como barrera natural, facilitando una lámina de agua de notable transparencia, idónea para la práctica del buceo de superficie o snorkel.

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Actualmente no está permitida la entrada a este castillo del siglo XI, pero sí que se puede disfrutar de sus maravillosas vistas a Cala Jovera

Para acceder a este entorno totalmente virgen, los visitantes deben realizar un trayecto a pie de entre 30 y 40 minutos a través del sendero histórico Camí de Cavalls (GR-223) partiendo desde el aparcamiento habilitado en Binimel·là. Al carecer por completo de sombras artificiales y servicios de hostelería, es imprescindible acudir provisto de agua, protección solar y un calzado cerrado adecuado para el camino de arcilla.

Cala de Enmedio, el abrigo de la roca blanca en el Cabo de Gata

Ubicada en el término municipal de Níjar, en la provincia de Almería, esta cala de apenas 150 metros de longitud se encuentra plenamente integrada en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. El espacio está encajado entre dunas fósiles de un color blanco puro que contrasta firmemente con el azul del mar, donde la erosión del viento y el agua ha esculpido en los laterales de la playa una serie de terrazas de piedra lisas que se adentran suavemente en el agua.

Acceso solo a pie y entorno protegido en pleno Parque Natural de Cabo de Gata.
El silencio y la ausencia de servicios garantizan una experiencia natural y tranquila en Cala de Enmedio (Wikipedia - Bo2s)

Al tratarse de un entorno de especial protección y Reserva de la Biosfera, el acceso en vehículos a motor está totalmente prohibido, lo que garantiza un ambiente silencioso incluso en las semanas centrales del verano. Para llegar a ella es necesario realizar una caminata de unos 20 o 25 minutos desde la vecina localidad de Agua Amarga, o bien seguir una ruta de 1,5 kilómetros desde el parking de la Cala del Plomo. Al carecer de equipamiento urbano o papeleras, la normativa exige de manera estricta que los bañistas retiren sus propios residuos.

Cala Granadella, una piscina natural entre acantilados en Jávea

En un entorno abrupto y escarpado de la Costa Blanca se esconde la Granadella, una recogida bahía de cantos rodados situada en el municipio de Jávea, Alicante. Sus aguas presentan un marcado tono azul turquesa y sus fondos rocosos albergan una rica fauna marina que atrae de forma constante a aficionados al submarinismo.

Su acceso regulado preserva el entorno ante la alta demanda estival.
Cala Granadella, en Jávea, está rodeada de acantilados y pinares y combina naturaleza con servicios básicos (Turismo de Xábia)

A diferencia de otros enclaves totalmente aislados, este espacio sí cuenta con ciertos servicios como zonas de restauración local en las inmediaciones, aseos y vigilancia. Debido a su alta popularidad y a la evidente escasez de espacio físico en el fondo del barranco, el ayuntamiento regula de forma estricta el acceso de vehículos motorizados durante los meses de julio y agosto.

Para gestionar la afluencia de visitantes de manera segura, se habilita un aparcamiento disuasorio en la parte superior y un servicio regular de autobuses lanzadera gratuitos que traslada a los bañistas hasta la misma orilla de la cala.

Cala del Silencio, la sobriedad del Cantábrico en Cudillero

En el norte de la península, concretamente en la localidad de Castañeras dentro del término municipal de Cudillero, Asturias, la Cala del Silencio hace honor a su nombre gracias al imponente semicírculo de acantilados de roca caliza que la rodea.

Esta pared natural actúa como pantalla frente a los fuertes vientos cantábricos, calmando el oleaje. En lugar de arena fina, su lecho está formado por cantos rodados y gravilla, lo que mantiene el agua limpia y favorece una visibilidad subacuática excepcional.

Un sendero entre vegetación autóctona guía hasta este enclave natural sin urbanizar
La playa, de cantos rodados y aguas limpias, conserva su esencia agreste y tranquila (Wikipedia - C.lingg)

El espacio está integrado en el Paisaje Protegido de la Costa Occidental de Asturias, preservando intacto su carácter agreste original sin servicios higiénicos ni puestos de salvamento.

El acceso requiere dejar el coche en la parte alta del acantilado y realizar un descenso a pie de unos 10 o 15 minutos por un camino señalizado con escaleras. Se recomienda planificar la visita consultando previamente la tabla de mareas para asegurar la presencia de superficie seca donde instalarse.

Calas de Roche, refugios de arena dorada bajo los acantilados de Conil

Este tramo de la Costa de la Luz, situado en Conil de la Frontera, Cádiz, está constituido por una sucesión de pequeñas calas contiguas resguardadas por imponentes paredes de tierra rojiza. Estos recovecos costeros, entre los que destacan la Cala Encendida o la Cala Tío Juan de Medina, se convierten en el mejor resguardo de la comarca cuando sopla el fuerte viento de levante.

La marea alta puede cubrir gran parte del arenal, aconsejando la visita en horas de bajamar
Un entorno natural sin infraestructuras playeras que preserva su ambiente tranquilo (Guía de Cádiz)

Un sendero peatonal recorre de forma longitudinal la parte superior de los acantilados, comunicando los distintos miradores hacia el océano Atlántico. El acceso al agua se realiza mediante escaleras excavadas directamente en la propia roca o a través de rampas de madera habilitadas desde la carretera CA-4202.

Estas calas carecen de infraestructuras playeras comunes, por lo que el mantenimiento ambiental depende del civismo de los usuarios. Además, la pleamar suele cubrir casi por completo el arenal en varios de estos puntos, siendo aconsejable organizar la estancia durante las horas de marea baja o intermedia.

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