
La provincia de Lugo es uno de los territorios más húmedos y verdes de España, y esa abundancia de agua tiene una consecuencia directa en su paisaje: cascadas, fervenzas y pozas que salpican valles, bosques de ribera y gargantas de roca a lo largo de toda la geografía lucense. Desde el interior montañoso de A Fonsagrada hasta la costa cantábrica de Viveiro, el agua en movimiento es uno de los grandes protagonistas de una provincia que acumula rincones naturales de primer orden sin necesidad de grandes infraestructuras turísticas.
Las rutas para llegar a estas cascadas son, en su mayoría, accesibles para todo tipo de senderistas. Algunas se alcanzan en menos de 20 minutos desde el coche; otras requieren varias horas de caminata por pistas forestales y senderos de ribera. Todas tienen en común el entorno: bosques de castaños, robles y alisos, ríos de agua fría y un silencio que solo interrumpe el sonido del agua al caer. Estas son las cascadas más bonitas de Lugo.
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Fervenza do Escouridal, 50 metros de caída en el río Ouro
Con unos 50 metros de altura, la Fervenza do Escouridal es una de las más altas de la provincia. Se encuentra en el río Ouro, cerca del pueblo de Escouridal, en el municipio de Alfoz, y el entorno incluye un bosque de ribera y pozas donde es posible bañarse en los meses de verano. El acceso se hace por una pista forestal desde Alfoz y luego por un sendero que baja hasta la fervenza. La ruta es fácil, apta para toda la familia y se completa en unas dos horas ida y vuelta. En las inmediaciones del inicio del sendero se encuentra el dolmen de Pena da Arca, un monumento megalítico que añade una dimensión arqueológica a la excursión.
Cascada de Foxas, entre castaños y robles en A Pontenova

La cascada de Foxas se forma cuando el rego da Parada cae sobre una pared de roca rodeada de vegetación densa. Se accede desde el pueblo de Foxas por un sendero señalizado que atraviesa un bosque de castaños y robles, y el salto alcanza unos 15 metros de altura. Es una de las más visitadas de la zona, por lo que se recomienda acudir temprano o entre semana. Quien quiera completar la visita con una parada histórica puede acercarse al castillo de A Pontenova, una fortaleza medieval situada en lo alto de un cerro a pocos minutos del sendero.
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Fervenzas do río Tronceda, el parque familiar de Mondoñedo
A cuatro kilómetros de Mondoñedo, el río Tronceda forma varias caídas de agua a lo largo de su recorrido en el Área Recreativa da Fervenza. La más grande alcanza unos 30 metros de altura y está situada junto al área recreativa, que cuenta con mesas, bancos, barbacoas y parque infantil. Es un destino pensado para pasar el día en familia, con el sonido del agua como banda sonora constante. A escasos metros del área recreativa se encuentra el castro da Recadeira, un asentamiento prerromano que los aficionados a la arqueología no deberían saltarse.
Fervenza do río Xestosa, la más espectacular de la provincia
El río Xestosa cae desde unos 40 metros de altura sobre una gran roca redondeada, formando una cortina de agua visible desde lejos. El entorno es tranquilo y el acceso se hace desde el pueblo de Buraca das Choias por un camino que cruza un puente medieval. La ruta es sencilla y corta, con apenas 20 minutos de caminata ida y vuelta. Para los más aventureros, el río Xestosa ofrece también la posibilidad de practicar barranquismo, descendiendo por sus rápidos y saltos en un recorrido que aprovecha la misma geografía que hace tan llamativa la cascada.
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Pena dos Portelos, románico y naturaleza en Meira

La fervenza de Pena dos Portelos se encuentra en el río Porteliña, cerca del pueblo de Vilagocende, en el municipio de Meira. Con unos 20 metros de altura, está rodeada de un bosque frondoso y húmedo que acentúa la sensación de aislamiento del lugar. El acceso desde Meira combina carretera local y sendero, y la ruta completa se hace en unas tres horas ida y vuelta. En el centro del pueblo de Meira se encuentra el monasterio de Meira, una de las joyas del románico gallego, que convierte la excursión en una combinación de naturaleza y patrimonio histórico.
Pozo da Ferida, el rincón más accesible de Viveiro
El Pozo da Ferida es uno de los rincones más conocidos y visitados de la provincia. La fervenza del río Loureiro cae desde unos 30 metros sobre una poza profunda y cristalina, ideal para el baño. El lugar está equipado con pasarelas, escaleras y miradores, y se llega desde Viveiro por carretera asfaltada más diez minutos de sendero. Es la opción más fácil de toda esta selección. A pocos minutos del pozo, en el casco histórico de Viveiro, se encuentra la iglesia de Santa María, una obra del gótico gallego que merece una parada antes o después de la visita a la cascada.
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A Seimeira de Vilagocende, la más bonita de Lugo
La cascada A Seimeira de Vilagocende es probablemente la más llamativa de toda la provincia. El río Porteliña se despeña desde unos 50 metros de altura sobre una pared rocosa semicircular, creando un espectáculo visual que se ve desde lejos y que no tiene equivalente en el resto del catálogo lucense. El acceso desde el pueblo de Vilagocende sigue un sendero bien señalizado de unos 20 minutos. La ruta es fácil y corta, lo que la convierte en una de las más recomendables para quienes visitan A Fonsagrada. Después de la excursión, el butelo, el embutido típico de la zona elaborado con carne de cerdo adobada, es la mejor forma de reponer fuerzas.
Salto do Coro, la cascada de Mondoñedo visible desde la carretera
El Salto do Coro se encuentra en el río Valiñadares, cerca de Mondoñedo, y tiene unos 15 metros de altura. Es la cascada más rápida de visitar de esta selección: se puede ver desde un mirador situado en la carretera que va a Lugo, y la ruta completa no supera los 15 minutos. La visita se puede combinar con un paseo por el casco histórico de Mondoñedo, con su catedral, su plaza y sus casas señoriales. La casa-museo de Álvaro Cunqueiro, uno de los escritores gallegos más importantes del siglo XX, está en el centro del pueblo y es otra razón para detenerse más tiempo en la ciudad.
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Pozo da Onza, cuatro horas de ruta en Castroverde
El Pozo da Onza es una fervenza del río Azúmara que cae desde unos 10 metros sobre una poza redonda y profunda, en el municipio de Castroverde. El acceso desde Castro Ribeiras de Lea combina pista forestal y sendero, y la ruta completa requiere unas cuatro horas ida y vuelta, lo que la convierte en la más exigente de esta selección en términos de tiempo. El entorno es tranquilo y poco frecuentado, lo que garantiza una visita sin aglomeraciones. En lo alto de la montaña cercana se encuentra el parque eólico de Serra do Guntín, uno de los más grandes de Galicia.
Cascada de San Estevo do Ermo, geología y capilla del siglo IX en Barreiros
La cascada de San Estevo do Ermo se forma cuando el río Selmo cae desde unos 20 metros sobre una poza rodeada de rocas, en el municipio de Barreiros. El acceso desde el pueblo de Seoane do Courel sigue una ruta circular que pasa por la capilla de San Estevo do Ermo, una construcción del siglo IX que es uno de los edificios religiosos más antiguos de la provincia. La ruta es fácil y se completa en menos de una hora. Los aficionados a la geología pueden completar la visita con una parada en las minas romanas de O Courel, antiguas explotaciones auríferas situadas en las montañas del entorno.
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