La “Toscana portuguesa” que está a dos horas de España: un paisaje Patrimonio de la Humanidad y la región vitivinícola más antigua del mundo

Para los amantes del vino y de las rutas naturales, el valle do Douro es en Portugal la región equiparable a la Toscana italiana cerca de España

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El valle do Douro
El valle do Douro, en Portugal, es un reclamo reconocido internacionalmente por los amantes del vino. / Wikimedia Commons

Ubicada en el norte de Portugal, la región conocida como el valle do Douro ha recibido el reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y ostenta el título de ser la región vitivinícola demarcada más antigua del mundo, según ha recogido El Periódico. Este enclave, apodado como la “Toscana portuguesa”, se encuentra a menos de tres horas en coche de España y combina extensos viñedos en terrazas con una vida local marcada por la calma.

El valle do Douro es singular por acoger la única región vinícola del mundo donde todas las uvas se vendimian a mano, ya que los bancales de viñedos hacen imposible el acceso a la maquinaria. Esta característica dota a los vinos de Denominación de Origen Oporto de un carácter exclusivo, reservado a quienes se acercan al norte de Portugal para descubrirlo.

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El recorrido habitual por esta zona parte de la estación de São Bento, en la capital del norte de Portugal, junto al casco antiguo. Desde allí, los visitantes pueden optar por realizar trayectos en el tren de la Linha do Douro, que conecta Oporto con Pocinho y atraviesa paisajes vitivinícolas de excepcional belleza. Entre las alternativas para explorar el valle destaca la opción de realizar trayectos en crucero, que permiten contemplar los viñedos en terrazas desde el río.

Qué ofrece la Toscana portuguesa a quienes buscan enoturismo y paisajes únicos: gastronomía local para amenizar la visita natural

Dividida en tres áreas principales —Bajo Corgo, Alto Corgo y Douro Superior—, suele señalarse el Alto Corgo como la zona más impactante visualmente. Sus viñedos escalonados descienden hacia pueblos como Pinhão, considerado el más bonito de toda la comarca, situado junto al río y rodeado de plantaciones en bancales. Esta localidad se convierte así en uno de los enclaves más representativos del valle do Douro y puede recorrerse cómodamente a través de cruceros de corta duración, que oscilan entre una y dos horas.

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El itinerario turístico por la región también invita a descubrir otras localidades señaladas, como Peso da Régua, donde se ubica el Museo do Douro. El circuito abarca destinos junto al río Tua, pasando por lugares como Vila Real, Bragança, Alijó o Vila Flor, todos ellos integrados en el denominado Douro Vinhateiro, al que la Unesco ha concedido la distinción de Patrimonio de la Humanidad. Además, esta zona natural comprende cinco municipios que funcionan como puertas simbólicas de entrada al parque regional.

El valle do Douro, en Portugal
El valle do Douro, en Portugal, conocido por sus bancales inaccesibles para la maquinaria que realiza la vendimia. / Wikimedia Commons

En paralelo a su atractivo paisajístico y enológico, el valle do Douro destaca por su gastronomía. Entre los platos típicos figuran el emblemático cabrito asado al horno con romero —llamado localmente anho assado, acompañado de arroz al horno—, la feijoada transmontana, la bôla de lamego y la posta mirandesa. La visita suele completarse conociendo alguna de las “quintas” productoras de vino o bodegas localizadas en Vila Nova de Gaia.

Lo que distingue al valle do Douro de otras regiones vinícolas europeas

El esfuerzo manual que requiere la vendimia en el valle do Douro convierte los vinos de la región —especialmente los amparados bajo la Denominación de Origen Oporto— en una experiencia exclusiva, en palabras de El Periódico. Las características orográficas del terreno, con viñedos dispuestos en terrazas intransitables para maquinaria, hacen que la recolección de la uva sea completamente tradicional.

La ciudad de Portugal declarada Patrimonio de la Humanidad con casas incrustadas en un acueducto medieval.

Este enfoque artesanal, sumado a la historia y a la riqueza de su patrimonio cultural y natural, fundamenta el paralelismo habitual de la región con la Toscana italiana. Sin la acumulación turística de su homóloga del sur de Europa, el valle do Douro constituye un entorno singular para el enoturismo, todo ello accesible mediante un corto trayecto en coche desde España.

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