Así es como influyen los patrones de apego en los trastornos alimentarios, según una psicóloga

La capacidad de un individuo para regular sus emociones puede afectar al tratamiento de los trastornos de conducta alimentaria

Guardar
Google icon
Trastornos alimentarios
Los trastornos de conducat alimentaria afectan a cerca de 400.000 personas en España. / Pexels

Los trastornos de conducta alimentaria, según estudios estudios recientes, afectan a cerca de 400.000 personas, quienes los padecen con distintos síntomas y derivaciones. El proceso de tratamiento de dichos trastornos suele centrarse en los síntomas visibles, como son la relación con la comida, el peso y los riesgos médicos asociados. No obstante, según ha analizado Psychology Today, existe una dimensión menos visible pero determinante que también debe tenerse en cuenta: la forma en la que la persona ha aprendido a vincularse emocionalmente desde la infancia, la búsqueda de protección y la sensación de no ser nunca suficiente o adecuado para quienes le rodean.

El modelo de la teoría del apego, desarrollado por John Bowlby y ampliado posteriormente por Mary Ainsworth, sostiene que las primeras vivencias relacionales configuran la capacidad de un individuo para regular sus emociones, afrontar la angustia y experimentar seguridad en su entorno. Esta perspectiva sitúa a los patrones de apego como un factor que puede explicar por qué los trastornos de la conducta alimentaria adquieren un sentido emocional profundo y por qué resulta tan difícil abandonar esas conductas, incluso en los casos en que la persona quiere recuperarse.

PUBLICIDAD

La teoría del apego no se establece como la única causa, ya que intervienen variables como la genética, el temperamento, el ambiente cultural, el trauma o la propia neurobiología. Sin embargo, según ha detallado Psychology Today, ayuda a comprender la funcionalidad emocional de los síntomas y el temor que provoca su desaparición.

Por ello, la teoría del apego plantea una idea central: las personas necesitan establecer conexiones seguras con su entorno cercano. A través de estas primeras experiencias, el menor aprende si puede expresar emociones sin miedo, si sus necesidades serán atendidas y si la intimidad es estable o imprevisible. Cuando el entorno responde de forma inconsistente, con crítica, rechazo o incapacidad para sostener la propia emoción, los menores generan estrategias de adaptación: algunos se enfocan de forma excesiva en los demás, descuidando sus propias necesidades; otros aprenden a reprimirlas y desconectarse emocionalmente.

PUBLICIDAD

Las estrategias de adaptación que impiden superar trastornos alimentarios: ordenación emocional y relacional

Con el paso del tiempo, estas estrategias de adaptación influyen en la forma en que la persona se relaciona tanto con los demás como consigo misma. Surge la hipersensibilidad ante la crítica, el rechazo o la desaprobación, o bien la tendencia a evitar cualquier muestra de vulnerabilidad por considerar que depender de otros es peligroso. Muchas personas con trastornos alimentarios explican la sensación de ser emocionalmente excesivas o de que sus necesidades resultan molestas o inaceptables para quienes las rodean.

En este contexto, los síntomas se convierten en un medio no sólo de autorregulación conductual, sino también de ordenación emocional y relacional. Tal como ha resaltado Psychology Today, el trastorno puede adquirir un papel central en la identidad y en la autoestima, proporcionando sensación de estructura ante la inestabilidad emocional, certeza ante las dudas vinculares y satisfacción cuando existe la creencia de ser insuficiente. De esta forma, la estrategia de afrontamiento original puede transformarse en un sistema orientado a huir del dolor, de la vulnerabilidad y de la exposición emocional.

Cómo influyen los patrones de apego en los trastornos alimentarios

Las manifestaciones concretas del trastorno suelen cumplir funciones de gestión emocional: la restricción alimentaria puede generar sensación de control y distancia ante las amenazas; la ingesta compulsiva aporta consuelo momentáneo frente al vacío y la soledad; la purga busca eliminar estados emocionales insoportables y el ejercicio compulsivo puede aliviar la ansiedad o el sentimiento de caos interno. Así, estos síntomas cumplen una función ligada al apego antes aún de que sean reconocidos como peligrosos.

El proceso de recuperación no consiste únicamente en interrumpir conductas, ya que con frecuencia implica desmontar mecanismos de defensa que han servido como protección, estructura o predictibilidad ante la angustia o la exposición emocional. A medida que se logra un control de los síntomas, emergen emociones largamente evitadas, como la tristeza, la soledad, el miedo o el enfado, además de necesidades relacionales insatisfechas.

Según ha subrayado Psychology Today, este proceso puede resultar desequilibrante, ya que la persona teme desbordarse emocionalmente, sentir rechazo, perder el control o no ser capaz de manejar experiencias relacionales dolorosas en ausencia del trastorno. En ocasiones, la incertidumbre respecto a la propia identidad fuera de la enfermedad supone un obstáculo añadido, sobre todo si los síntomas se han mantenido durante años.

La superación del trastorno implica validar que las necesidades emocionales no equivalen a debilidad, que se puede tolerar la vulnerabilidad y que la conexión emocional no implica renunciar a uno mismo. Supone, además, aprender estrategias más saludables de gestión de la angustia y de construcción de vínculos afectivos seguros, consistentes y de apoyo. El vínculo terapéutico, en muchos casos, proporciona la primera experiencia relacional en la que la persona percibe sintonía, confianza y seguridad emocional, contribuyendo de manera activa al proceso de curación.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha comprometido este miércoles a reforzar la ley de la cadena alimentaria, con la que se prohíben las ventas a pérdidas, ante las tractoradas que organizaciones agrarias llevan a cabo estos días en España por la situación del campo, la vez que ha rechazado que la receta frente a las protestas sea el "negacionismo climático" y el "antieuropeísmo".

Abordar los trastornos de la conducta alimentaria desde la perspectiva del apego permite situar el foco más allá del alimento y la imagen corporal, ampliando el marco de comprensión hacia el sufrimiento emocional que alimenta estos síntomas. Según ha recordado Psychology Today en su análisis, muchas conductas propias de estos trastornos surgen como intentos de supervivencia emocional y no sólo como un intento de modificar la apariencia física.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD