
En el mundo hay ciudades que guardan secretos tan insólitos que pasan desapercibidos incluso para sus propios habitantes. A veces, entre mapas y planos antiguos, surge una sospecha: lo que parece único, quizá solo sea la réplica fiel de una idea traída desde lejos. Algo que ha sucedido con el diseño urbano de Washington D. C., Versalles y Aranjuez.
Aunque durante décadas se ha pensado que tanto la ciudad madrileña como la estadounidense eran una copia de Versalles, un estudio liderado por la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) junto a la Universidad de Almería y publicada en la revista estadounidense Urban Planning and Development, sostiene que la capital estadounidense se inspira directamente en la disposición de espacios y calles del conjunto monumental español.
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“12 avenidas radiales y un sistema de calles que refleja los jardines reales españoles”

“Ambas ciudades comparten la disposición de sus edificios principales, las 12 avenidas radiales y un sistema de calles que refleja los jardines reales españoles. Incluso la curva del río Potomac recuerda al meandro del Tajo”, ha celebrado la embajada de Estados Unidos en Madrid en sus redes sociales en vísperas del 250º aniversario de la independencia de EE.UU. al conocer el resultado del estudio.
Recordemos que la publicación del estudio ha dado pie a nuevas interpretaciones sobre la influencia de la arquitectura y planificación urbana española en suelo estadounidense, un hecho que según la embajada “no es casual”. Su explicación parte del contexto político y diplomático del siglo XVIII. Francisco Manzano, investigador de la Universidad de Almería y responsable principal del estudio, señaló que “en 1779, España firmó en Aranjuez el tratado por el que apoyó a las colonias norteamericanas en su lucha por la independencia”.
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En este sentido, Manzano añade: “Descubrimos, afirmamos, y hemos conseguido justificar y publicar que cuando se crea la capital de los Estados Unidos, Washington D. C., tras encargar el presidente, George Washington su diseño a Thomas Jefferson (embajador en París) y este al cartógrafo Pierre L’Enfant, la ciudad se basa en los planos de Aranjuez”. No obstante, esta hipótesis toma fuerza tras el análisis comparado de los dos municipios. El equipo investigador llegó a esta idea después de que uno de sus miembros visitase la capital de Estados Unidos y percibiera la semejanza de sus trazados con el de Aranjuez. Posteriormente, inició el proceso de estudio y verificación que condujo a la publicación internacional.
Las semejanzas entre Washington D. C. y Aranjuez

Entre las similitudes más notables entre ambas urbes, los autores del estudio subrayan la presencia de “grandes espacios rectangulares en forma de L en cuyos extremos se ubican, de manera análoga, los edificios emblemáticos: el Capitolio y la Casa Blanca, en un caso, y el Palacio Real y la Iglesia de San Antonio en el otro”. Pero no se trata del único paralelismo detectado por los investigadores. Según advierte un investigador de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), “todavía es más sorprendente la idéntica posición de esos espacios en L respecto a los ríos Potomac y Tajo y a los canalillos que de ellos parten", señalan.
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También se han localizado “correspondencias entre algunas avenidas diagonales de Washington con el sistema de paseos de las huertas renacentistas del Tajo; entre la Plaza de las Doce Calles en Aranjuez y las doce avenidas que irradian desde el Capitolio; o entre el tridente del Jardín del Parterre de la ciudad madrileña y el tridente formado en el plano original, por Pennsylvania Avenue NW, Maryland Avenue SW y Avenue H", añade el investigador de la UPM.
La posibilidad de que Pierre L’Enfant, ingeniero militar francés y autor del diseño de Washington, accediera a los planos de Aranjuez se apoya en la correspondencia cronológica de los acontecimientos. Cuando en 1775 Carlos III envió el plano de Aranjuez a París y a otras cortes europeas, L’Enfant estudiaba en la Academie Royale de Peinture et de Sculpture. “No hay documentos que prueben que L’Enfant lo conociera, pero las evidencias hablan por sí mismas”, señala Cristina Velilla Lucini, otra investigadora de la UPM.
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Lucini ha agregado igualmente que “cuando el plano llegó a París, L’ Énfant era alumno de la Académie Royale de Peinture et de Sculpture, de la que su padre era miembro, lo mismo que años antes lo fue el español MS Carmona, quien grabó el plano de Aranjuez”. Al parecer el plano fue admirado por los académicos de la escuela, donde sendos cartógrafos, además, coincidieron “durante doce años”. Así, las ocasiones en que L’Enfant pudo consultar los planos fueron múltiples.

Años más tarde, “en 1783, viajó de nuevo a París teniendo ya en mente la posibilidad de diseñar el trazado de la nueva capital estadounidense, ya que tenía muy buena relación con George Washington”, ha terminado por añadir un investigador de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos y de Montes de la UPM. “Estas más que evidentes similitudes nos llevan a dudar que fueran fruto de una mera casualidad”, concluyen los responsables del estudio. Sin embargo, el proceso para validar las similitudes ha sido largo y ha exigido numerosas comprobaciones históricas y documentales, pues “convencer a los americanos de que el diseño de su capital está copiado de un pueblo de España no ha sido una tarea fácil”, reconoce Manzano.
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