La inmigración también envejece: más de 600.000 llegados a España en cuatro años superan los 54 años y los jóvenes se van

Funcas advierte de que en 2025 el 22% de los inmigrantes fueron mayores de 55 años, poniendo en cuestión la sostenibilidad de un modelo que depende de la llegada de foráneos en edad de trabajar

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Las manos de un anciano en una imagen de recurso. (Adobe Stock)
Las manos de un anciano en una imagen de recurso. (Adobe Stock)

El envejecimiento de la población se ha convertido en uno de los grandes desafíos de la economía española. Durante años, la llegada de inmigrantes se ha visto como una vía para compensar la caída de la natalidad y sostener la población activa ante las tensiones en el sistema de pensiones, aunque los datos más recientes cuestionan su eficiencia a largo plazo. Más de 615.000 inmigrantes mayores de 54 años se sumaron a la población española entre 2021 y 2025, una cifra que supone un crecimiento del 42% en ese colectivo, según el último estudio de Funcas. El dato contrasta con el aumento del 25% registrado en el mismo periodo entre la población migrante de 20 a 54 años, y pone en duda uno de los supuestos más extendidos del debate demográfico español: que la inmigración, por sí sola, es herramienta suficiente para rejuvenecer la pirámide de población.

Bajo el nombre Los límites de la inmigración para el ajuste demográfico en España, el informe firmado por los investigadores Héctor Cebolla Boado y María Miyar Busto revela que en 2025 el 22% de los inmigrantes residentes en España tiene 55 años o más, lo que equivale a dos millones de personas. El peso de ese grupo se ha más que duplicado desde 2006, cuando representaba el 10% del total de la población nacida en el extranjero.

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Porcentaje de población extranjera en España. (Fuente: Europa Press)
Porcentaje de población extranjera en España. (Fuente: Europa Press)

Pese a matizar el alcance de la inmigración como fórmula para solucionar por completo el problema del envejecimiento, el análisis de Funcas no niega la importante aportación de la llegada de extranjeros en edad de trabajar al fortalecimiento de la economía española. En 2025, el 19% de los residentes en España había nacido en el extranjero, un dato que supera en cinco puntos la media de la Unión Europea. Con más de 3,5 millones de cotizantes foráneos en la Seguridad Social, otro estudio reciente del ‘think tank’ señala que la inmigración impulsa el 47% de la subida del PIB desde 2022, mientras UGT apunta que este colectivo explica el 46% del crecimiento laboral del pasado año.

Solo un 13% de los migrantes son menores de 15 años

Entre 2021 y 2024, 558.000 personas llegaron a España con 55 años o más, suponiendo casi una de cada cinco entradas de inmigrantes en ese periodo. El 80% de esas llegadas corresponde a ciudadanos extracomunitarios, en buena medida por procesos de reagrupación familiar, gracias a extranjeros con residencia legal que se acogen a su derecho a traer a otros miembros de su familia.

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Evolución de los afiliados extranjeros a la Seguridad Social en España. (Fuente: Europa Press)
Evolución de los afiliados extranjeros a la Seguridad Social en España. (Fuente: Europa Press)

El perfil de edad de los nuevos residentes sitúa a España entre los países de la Unión Europea (UE) con mayor peso relativo de llegadas en edades avanzadas. En 2024, el 18% de los nuevos residentes nacidos en el extranjero tenía 55 años o más, personas en la fase final de la vida laboral o ya fuera de ella, y próximas a demandar servicios sanitarios y de dependencia. Al mismo tiempo, solo el 13% de las llegadas tenía menos de 15 años, una cifra que sitúa a España en la parte baja de la distribución europea en ese indicador.

Los jóvenes que llegan no se quedan

Detrás de estas cifras operan dos mecanismos simultáneos. El primero es el envejecimiento natural de las cohortes que llegaron de forma masiva entre 2000 y 2008, mayoritariamente con edades de entre 20 y 35 años, y que hoy acumulan entre 15 y 25 años más. El segundo es que los nuevos flujos incorporan un peso creciente de personas en edades avanzadas. En el documento, Funcas señala que esta tendencia “no es coyuntural”, sino que se ha mantenido estable a lo largo de todo el ciclo migratorio “con una ligera tendencia al empeoramiento”.

Un factor adicional amplifica el fenómeno: los inmigrantes mayores se asientan con más firmeza que los jóvenes. La tasa de retención del grupo de 55 años o más alcanza el 110%, frente al 46% del grupo de 20 a 54 años. Esto se suma al problema de que España registra una de las tasas de retención más bajas de Europa. Entre 2002 y 2024, casi 15 millones de personas iniciaron su residencia en España, pero la población solo aumentó en siete millones, lo que implica una tasa de retención aproximada del 48%. El resultado es que la población inmigrante mayor no solo llega, sino que permanece y envejece en España, mientras que los más jóvenes no llegan a asentarse del todo en el país y tienden a volver a emigrar.

Afiliación media de extranjeros por país de procedencia. (Fuente: Europa Press)
Afiliación media de extranjeros por país de procedencia. (Fuente: Europa Press)

Con todo, sostener la estrategia migratoria, concluye Funcas, exigiría flujos cada vez mayores con un perfil de edad cada vez más difícil de garantizar, en parte porque los propios países de origen también envejecen y su oferta migratoria se reducirá en el medio plazo. Por ello, los investigadores abogan por repensar el modelo actual, que ha sido exitoso como ”mecanismo de amortiguación temporal” en el corto plazo para mejorar la salud de la pirámide poblacional, pero “muestra signos claros de agotamiento” por su dependencia en la llegada constante de mano de obra extranjera.

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