
Sol, playa, naturaleza y gastronomía son algunos de los aspectos que definen a la costa mediterránea. Con alrededor de 1.600 kilómetros de litoral, es uno de los destinos favoritos de los turistas gracias a su patrimonio natural y cultural. Así, Alicante alberga multitud de rincones mágicos, esperando ser descubiertos, sobre todo en invierno, cuando las temperaturas suaves y más cálidas que en otras parte de nuestro país permiten disfrutar de atractivos únicos. Es por ello, que sus pueblos son destinos perfectos para escapar del frío invernal.
Este es el caso de Benissa, un bello pueblo de la comarca de la Marina Alta que se incrusta entre el mar y la montaña. Con alrededor de cuatro kilómetros de costa, esta villa alicantina cuenta con algunas de las mejores playas de la Costa Blanca, a lo que se le suma el abrigo montañoso que le otorga la sierra de Bèrnia. Esto, junto con un casco histórico con toques medievales que invita a perderse, convierten a la localidad en un paraíso perfecto para disfrutar en cualquier época del año.
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Una iglesia con leyenda

A pesar de que se han encontrado restos prehistóricos y vestigios de poblaciones íberas y romanas, Benissa, como se conoce hoy en día, tiene un origen musulmán, tal y como indica su toponimia, Banu-Issa. Así, pasear por las calles de Benissa permite conocer su historia. A través de su bonito casco histórico, el viajero puede contemplar su trazado medieval visible en gran parte de su arquitectura y construcciones, así como un rico conjunto de casas señoriales. Estas destacan por sus fachadas de piedra, portales de madera tallada y balcones de hierro forjado.
Pero no solo eso, pues la localidad cuenta con un rico conjunto monumental que tiene su máximo exponente en la iglesia de la Puríssima Xiqueta, conocida como la “Catedral de la Marina Alta”, debido a su tamaño y majestuosidad. La historia de este templo es de lo más curiosa, pues según la leyenda, los dueños de la Casa de Juan Vives acogieron a dos peregrinos que, en agradecimiento, les obsequiaron una estampa religiosa de la Puríssima Xiqueta.
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Tras recibirla, los propietarios comenzaron a presenciar diversos milagros en su hogar y decidieron informar al párroco. Este suceso marcó el inicio de la devoción a la Puríssima Xiqueta, quien en 1864 fue proclamada patrona de Benissa. A principios del siglo XX, en su honor se construyó la iglesia que lleva su nombre en estilo neogótico. Desde ese momento, se ha convertido en el principal atractivo de la villa, pues domina todo su panorama gracias a su majestuosidad.
Un paseo por Benissa

Más allá de la iglesia, Benissa cuenta con otros grandes monumentos como es el convento de los Padres Franciscanos, el cual fue consagrado en el año 1613 y supuso un hito arquitectónico en aquella época. Por su parte, otro punto de gran interés es la Plaza del Portal, en la cual se ubicaba el antiguo hospital municipal, hoy sede del Ayuntamiento. Pero si se quiere admirar la Benissa más medieval, el destino ideal es la “Placeta de l’Església Vella” (Plaza de la Iglesia Vieja), donde se puede contemplar la silueta de la antigua iglesia-fortaleza medieval que tuvo Benissa.
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Tampoco hay que perderse la calle de la Puríssima y la calle Desamparats, donde el aire renacentista se respira en cada rincón gracias a sus casas señoriales con amplios balcones enrejados. Así, uno de los edificios más emblemáticos de la localidad es la Sala del Consell, el cual es el más antiguo de Benissa que es de uso público. También hay que destacar la Sede Universitaria que ocupa las antiguas casas solariegas de los Andrés y Pere Bigot, o del Palacio de los Torres-Orduña que hoy es Centro cultural y Biblioteca.
Por su parte, la Casa-Museo del antiguo linaje de los Abargues, es el espacio ideal para conocer la historia de la localidad. Se trata de una casa palaciega de los siglos XVIII-XIX que conserva a la perfección cada una de las estancias con objetos de la época.
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Calas y senderismo en un paraíso natural
Benissa cuenta con un litoral de aproximadamente cuatro kilómetros de costa, caracterizado por pequeñas calas y acantilados. Entre las más destacadas está la cala de la Fustera, una playa de arena fina y aguas turquesas ideal para el baño y el buceo. Además, cuenta con un sendero ecológico que bordea la costa, permitiendo a los visitantes disfrutar de paisajes espectaculares mientras recorren acantilados y calas escondidas.
Otras calas como la Cala Pinets o la Cala Baladrar ofrecen un entorno más tranquilo y natural, perfectas para la práctica del snorkel y la fotografía. Además, el litoral de Benissa también es conocido por sus impresionantes vistas del Peñón de Ifach, el emblemático macizo que domina la costa de la Marina Alta.
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Para los amantes de la naturaleza, Benissa ofrece diversas rutas de senderismo que atraviesan paisajes espectaculares. La Sierra de Bernia es uno de los espacios naturales más destacados de la zona, con rutas que permiten explorar antiguos fuertes, miradores naturales y formaciones rocosas únicas. Desde la cima, se obtiene una panorámica inigualable del litoral y del interior montañoso de la provincia. El Paraje Natural de la Solana es otra alternativa para los excursionistas, con senderos que atraviesan bosques de pinos y carrascas, proporcionando una experiencia de inmersión en la flora y fauna autóctonas.
Cómo llegar
Desde Alicante, el viaje es de alrededor de 55 minutos por la carretera AP-7. Por su parte, desde Valencia el trayecto tiene una duración estimada de 1 hora y 30 minutos por la misma vía.
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