
Esta noche, la emoción por lo que pasará con la selección española en los 16avos del Mundial nos dejará plasmados frente a la pantalla esperando a que los jugadores saquen sus armas pesadas, pese a la ausencia de Nico Williams y Yéremy Pino. Entre las grandes estrellas de La Roja se espera que Pedri, el representante canario, pueda realizar su característica celebración en honor a su padre y su familia. El mediocampista creció pateando balones en las calles de la pintoresca Villa de Tegueste, en el nordeste de Tenerife. Así, mientras el equipo busca guiar a la victoria a los españoles, su ciudad natal brilla en el mapa como un reducto de arquitectura tradicional canaria, un casco histórico asombroso y una fuerte identidad agraria que le ha valido la declaración de Bien de Interés Cultural.
Tegueste, emplazado en una cuenca hidrográfica rodeada por las montañas de San Cristóbal de La Laguna, cuenta con una geografía peculiar al ser uno de los pocos municipios de Tenerife sin costa. En este fértil valle, protegido por la humedad constante de los vientos alisios, la construcción urbana comenzó a principios del siglo XVI en la llanura de El Llano, entre el barranco de Las Tapias y el de las Ceras, como se recuerda desde la web de Tenerife. Fue en este enclave, originalmente denominado Plaza de La Arañita, donde se erigió la primera ermita en honor a San Marcos Evangelista, trasladada en 1701 a su actual ubicación en el centro histórico.
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Ese devenir de siglos se consolidó formalmente en 1986, cuando el casco histórico de Tegueste fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de conjunto histórico. Y es que pasear por sus calles adoquinadas es realizar un viaje en el tiempo a través de casonas señoriales y plazas que conservan intacto el encanto del pasado rural y campesino. Entre los monumentos de la ciudad, sobresale la Iglesia de San Marcos, la zona de La Placeta —histórico lugar de reunión vecinal—, la Casa de la Audiencia y la señorial Casa de los Tacoronte, una casona de dos plantas con un magnífico jardín repleto de especies botánicas tropicales y exóticas.

Los símbolos de su historia
Este rico patrimonio está ligado a la figura de don Antonio Pereira Pacheco y Ruiz (1790-1858), el célebre “Prebendado Pacheco”. Este clérigo ilustrado se retiró a Tegueste en 1842, dedicando sus últimos años a transformar y promover la vida cultural de la villa. Su obra incluye la puesta en marcha de la primera escuela pública en 1849, instalada en su propia vivienda (la actual Casa del Prebendado Pacheco), la creación de una Junta de Beneficencia, la construcción del Ayuntamiento en 1843 y mejoras en la parroquia. Como cronista y dibujante, Pacheco plasmó las costumbres, fiestas y vestimenta popular teguestera en su manuscrito ‘Noticia Histórica de Tegueste’, un puente documental clave para la pervivencia de las tradiciones actuales.
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Otro símbolo ineludible del municipio es el Puente de Palo. Construido originalmente a finales del siglo XVIII, esta pasarela se edificó para solucionar el aislamiento que sufrían los vecinos cuando las escorrentías de lluvia invernales inundaban con fuerza el barranco. Aunque destruido varias veces por la violencia del agua, el puente fue reparado gracias a las contribuciones de los vecinos y hoy se mantiene como un entrañable monumento que evoca los antiguos modos de vida de la villa.

La naturaleza y el recuerdo aborigen
Pero Tegueste no solo es un lugar de nostalgia y conservación cultural, sino que también tiene un importante peso natural. El pueblo se alza a las puertas del Parque Rural de Anaga, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 2015. El municipio alberga el 7,5% de la superficie terrestre de la Reserva, encuadrando el majestuoso Monte de Pedro Álvarez, un espacio cubierto por valiosos reductos de monteverde y laurisilva, un ecosistema boscoso que data del Terciario. El senderismo es sumamente popular aquí, con rutas homologadas como el sendero PR-TF 12 (Cruz del Carmen - Bajamar) y sus variantes locales, o itinerarios paisajísticos como el Camino de los Laureles y la ruta ‘Un cauce de Historia’, que une el patrimonio arqueológico con el casco urbano.
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Aunque para los amantes de la historia, la zona arqueológica aborigen más notable de Tenerife: el Barranco de Agua de Dios, declarado Bien de Interés Cultural en 2006, reúne más de un centenar de yacimientos arqueológicos en sus laderas, evidenciando un asentamiento guanche permanente que se extendió por más de veinte siglos.

El alma de Tegueste: entre grandes celebraciones, folclore y alta gastronomía
Cada uno de estos aspectos es un motivo más que comprensible para querer visitar esta zona de la isla. Pero, si quieres meterte de lleno en su tradición campesina, entonces deberías esperarte a la Romería de San Marcos, celebrada el último domingo de abril desde 1969. Este evento, que hoy congrega a unos 45.000 asistentes, destaca por sus desfiles de yuntas de ganado tirando de espectaculares carretas decoradas artesanalmente con paneles de grano, que representan alegorías de la cultura local.
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Igualmente singular es La Librea, celebrada cada cuatro años en septiembre en honor a la Virgen de Los Remedios. Esta representación teatraliza la lucha del bien contra el mal, donde las milicias locales defienden un castillo y barcos tradicionales tirados por bueyes recorren la plaza portando fuegos artificiales. O, también, puedes decantarte por la fiesta la ancestral Danza de las Flores, galardonada con la Medalla de Oro de Tegueste, donde los bailadores, vestidos de blanco con sombreros de plumas, danzan el tajaraste portando arcos de flores, como detalla su Ayuntamiento.
Por último, el paisaje de Tegueste, divisado como un auténtico mar de viñedos, consolida al municipio como referente de enoturismo. En sus bodegas se crían excelentes vinos tintos multivarietales (con Listán Negro y Negramoll), que acompañan una mesa típica donde triunfa la gastronomía canaria tradicional: carne a la brasa, queso fresco, gofio amasado, garbanzas y, de forma especial, las papas con costillas y piñas, cuyos restaurantes en El Portezuelo, como Casa Tomás y El Nervioso, son referentes obligados en todo el archipiélago.
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