
Antonio Cayetano Francisco de Sales Fernández Resines, más conocido como Antonio Resines, es uno de los actores más queridos y respetados de España. A sus 70 años, puede presumir de una carrera extensa en la que casi no le queda nada por hacer. En su reciente paso por La Pija y la Quinqui, Carlos Peguer y Mariang han querido saber cómo es un día en la vida del intérprete. “Me despierto cuando me despierte, desayuno, leo el periódico. Si estoy en Madrid me voy al Retiro a dar un paseo. Por la tarde, voy a ver el fútbol o veo una peli. Si estoy en Cantabria hago lo mismo, pero sin el fútbol”, explica.
Pero esa mención que hace Resines a la tierruca, no es porque sea el lugar en el que veranea, sino que es el sitio que le vio crecer. El artista nació en Torrelavega el 7 de agosto de 1954. Es el segundo de circo hermanos, hijo de José Ramón, abogado, y Amalia, ama de casa. Dejó atrás su villa natal para poner rumbo a Madrid para estudiar Ciencias de la Información en la Universidad Complutense. Fue en las aulas de esta facultad donde conoció a Fernando Boyero y Fernando Trueba, quienes le iniciaron en el mundo de la interpretación. A pesar de que actualmente resida en la capital española, siempre que puede regresa a su localidad.
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Una ciudad industrial entre valles
Torrelavega es una ciudad industrial con una rica historia en Cantabria, situada en el sector inferior de los valles formados por los ríos Saja y Besaya, es el segundo municipio más poblado de la región, sólo por detrás de Santander. Su desarrollo económico y social ha estado ligado a su ubicación estratégica y a su evolución como centro comercial e industrial.
Un origen ligado a la historia de Castilla
La fundación de esta villa se atribuye a Garcilaso de la Vega I, adelantado mayor de Castilla, quien construyó una torre que, con el tiempo, daría origen al nombre actual de la ciudad. Durante la Edad Media, esta pequeña aldea estuvo dominada por la casa de la Vega, pero su posición en una encrucijada de caminos hacia Asturias y la Meseta facilitó su transformación en un gran centro comercial.
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El crecimiento de esta localidad se aceleró a partir del siglo XVIII con la instalación de fábricas de harinas y curtidos, sin embargo, fue a finales del siglo XIX y principios del XX cuando su auge industrial alcanzó su máximo esplendor con la llegada de grandes empresas como Asturiana de Zinc, Solvay y Sniace. En 1895, la regente María Cristina concedió a Torrelavega el título de ciudad, reflejando su importancia dentro de Cantabria.
Una ciudad en constante evolución

Hoy en día, Torrelavega es un enclave moderno que combina su pasado industrial con una oferta de servicios completa y una destacada red de comunicaciones. Su proximidad a la costa de Suances y a localidades turísticas como Santillana del Mar y Comillas la convierten en un lugar estratégico para residentes y visitantes.
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Entre sus principales atractivos arquitectónicos destacan la iglesia neogótica de La Asunción (1892), la iglesia de la Virgen Grande, inaugurada en 1964, y el Palacio Demetrio Herrero, actual sede del Ayuntamiento. Además, el conjunto monumental de Viérnoles, con sus palacios y casonas de los siglos XVII al XIX, es un reflejo del esplendor histórico de la zona.
Tal y como podemos leer en la página de turismo de la localidad, Torrelavega, a pesar de su potente pasado industrial, “ha dejado de vivir de espaldas al río y dispone un auténtico corredor verde en la confluencia de los ríos Saja y Besaya”. Un paseo que permite tanto la práctica deportiva como disfrutar del aire puro de la naturaleza con una cada vez mayor riqueza ambiental.
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Cómo llegar a Torrelavega
Torrelavega cuenta con buenas conexiones por carretera, ferrocarril y autobús. Desde Santander, se puede llegar a través de la A-67 en unos 20 minutos (25 kilómetros). Si el viaje se hace desde Bilbao, se debe coger la A-8 dirección Santander y luego tomar la A-67, un trayecto de una hora y 16 minutos.
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