
Durante alrededor de 18 meses, la localidad zaragozana de Monegrillo fue bombardeada por parte de los aviones franceses, alemanes e italianos. Todo comenzó en octubre de 1936, tres meses después del inicio de la Guerra civil, cuando desde la cercana base de Zaragoza los aviones del ejército sublevado comenzaron a atacar la zona. Ahora, casi 90 años después, el refugio antiaéreo de La Cueva del Castillo se ha convertido en uno de los mayores legados de la contienda gracias a su impresionante estado de conservación.
Este búnker antiaéreo es uno de los principales atractivos históricos de la zona, pues forma parte de la famosa Ruta del Frente de los Monegros, también conocida como Ruta Orwell. Este recorrido permite explorar trincheras, búnkeres y otros elementos defensivos utilizados durante el conflicto, especialmente en la Sierra de Alcubierre, siendo el de Monegrillo uno de los más importantes.
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El esfuerzo de los vecinos
El refugio antiaéreo de Cueva del Castillo fue excavado por los vecinos de la localidad en una ladera donde antiguamente se erigía una torre de vigilancia. Estos fueron ayudados por los expertos mineros alistados en las milicias anarquistas, que aprovechando sus conocimientos lograron crear un “abrigo en galería de mina”. Esta técnica proporcionó al refugio una mayor seguridad y protección, convirtiéndolo en uno de los sistemas defensivos más robustos de la región.
Sin embargo, para entender su construcción hay que remontarse al 11 de agosto de 1936, cuando Monegrillo fue tomado de forma pacífica por la centuria Tarrasa, milicianos anarquistas de la columna Durrut. A lo largo de dieciocho meses, los vecinos tuvieron que buscar refugio en más de cuarenta ocasiones para protegerse de los bombardeos procedentes del cercano aeródromo de Zaragoza. Estos ataques, llevados a cabo por aviones alemanes, italianos y franceses, convirtieron a la región en un banco de pruebas para las tácticas de guerra aérea que luego se aplicarían en conflictos como la Segunda Guerra Mundial.
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La defensa de Monegrillo fue asumida principalmente por milicias anarquistas que resistieron los primeros bombardeos, pero los ataques marcaron el inicio de uno de los periodos más difíciles de la historia de la localidad y de la Guerra Civil en Aragón. Es por ello, que los vecinos de la localidad junto con los mineros decidieron levantar esta obra de ingeniería militar.
Una visita a través de galerías

Gracias a una reciente restauración impulsada por el Ayuntamiento de Monegrillo y colectivos de memoria histórica, el refugio ha sido adaptado para abrir sus puertas al público y permitir que los visitantes comprendan el impacto de la guerra en las comunidades civiles. El proyecto de rehabilitación ha dotado al interior del refugio de una ambientación fiel a la época, incluyendo efectos de iluminación, locuciones y sonidos que simulan los momentos en los que los habitantes buscaban refugio de los bombardeos. Este recorrido inmersivo ha sido diseñado para ofrecer una experiencia que transporta a los visitantes a aquellos días de temor y supervivencia.
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Durante el recorrido, los visitantes pueden explorar el trazado original de las galerías, observar la solidez de las paredes excavadas en roca y conocer detalles de la construcción que hacían posible soportar las explosiones de los ataques aéreos. Los efectos sonoros y las locuciones reproducen el ambiente de angustia que vivieron los habitantes de Monegrillo, mientras esperaban en la oscuridad a que los ataques cesaran. La recreación tematizada y el enfoque pedagógico de la visita hacen de este refugio una experiencia impactante, tanto para adultos como para estudiantes.
Horario y precios
Las visitas guiadas al refugio de Cueva del Castillo tienen un coste de 1 € por persona y son para grupos de máximo 6 integrantes. Para saber los horarios necesario consultar con la página web o mandar un correo al ayuntamiento de Monegrillo. Igualmente, cabe destacar que también existe la posibilidad de hacer la visita libre.
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Por otro lado, para llegar desde Zaragoza el trayecto es de alrededor de 45 minutos por la vía A-1104, mientras que desde Lleida el viaje tiene una duración estimada de 1 hora y 20 minutos por la carretera AP-2 (hay peajes).
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