
Mallorca es uno de los destinos más visitados de España gracias a todos los encantos que alberga. Desde sus paradisiacas playas a unos pueblos medievales de escándalo, la isla alberga un rico patrimonio natural y cultural. Pero es mucho más que eso, pues en la isla se localizan monumentos que son todo un tesoro. A esto se le suman regiones y localidades algo más desconocidas, pero que guardan infinidad de secretos.
Una de ellas es Binssalem, una villa situada en el corazón de la isla que se distingue por su rica historia, su arquitectura de piedra y, sobre todo, por su tradición vinícola. De hecho, fue la primera región de Mallorca en obtener una D.O. (Denominación de Origen), que incluye también las poblaciones de Santa Eugènia, Santa Maria del Camí o Sencelles.
Una tradición milenaria
El origen de Binissalem se remonta a la época romana, aunque su nombre actual tiene raíces árabes, significando “hijo de Salem”. La influencia de diferentes culturas a lo largo de los siglos ha dejado una huella indeleble en su arquitectura y en su cultura. Los visitantes pueden apreciar esta herencia en la iglesia parroquial de Santa María de Robines, una impresionante construcción de estilo gótico levantino del siglo XV que domina la plaza central del pueblo.

A su vez, el casco antiguo de Binissalem invita perderse a través de sus estrechas y empedradas calles, las cuales están flanqueadas por casas señoriales de piedra construidas entre los siglos XVII y XVIII. Estas edificaciones reflejan el auge económico que vivió la región gracias al comercio del vino, y muchas de ellas aún conservan sus escudos de armas familiares en las fachadas.
Sin embargo, si algo caracteriza a esta localidad es todo lo relacionado con el mundo del vino. Así, el viajero puede disfrutar de visitas a viñedos y bodegas, deliciosas catas y una rica degustación de la mejor gastronomía mallorquina, la cual siempre cuenta con un maravilloso maridaje. Todo ello es el resultado de una tradición milenaria con vestigios de la época romana que sugieren la existencia de viñedos en la zona. Sin embargo, fue a partir del siglo XIX cuando la viticultura se consolidó como una de las principales actividades económicas del municipio.
Tanto es así, que en 1990, Binissalem fue reconocida como la primera Denominación de Origen de Mallorca, destacándose por sus vinos elaborados a partir de variedades autóctonas como la Manto Negro y la Callet. La D.O. Binissalem comprende cinco municipios: Binissalem, Consell, Santa Maria del Camí, Santa Eugènia y Sencelles, y su regulación asegura la calidad y autenticidad de los vinos producidos bajo su sello.
Las fiestas de la vendimia
Uno de los eventos más emblemáticos de Binissalem es las Festes des Vermar, celebrada en septiembre para marcar el inicio de la vendimia. Esta festividad, que dura varias semanas, incluye una serie de actividades culturales y gastronómicas que atraen tanto a locales como a turistas. Entre los eventos destacados se encuentran la pisada de uvas, concursos de comida típica, desfiles y, por supuesto, degustaciones de vino.

Las Festes des Vermar, son una ocasión única para sumergirse en la cultura local y experimentar de primera mano la pasión de los vecinos por el vino. Las bodegas abren sus puertas al público, ofreciendo visitas guiadas y catas que permiten conocer los procesos de elaboración y las características únicas de los vinos de la región. A su vez, son muchas las rutas de senderismo que atraviesan los viñedos y los campos de almendros permiten disfrutar de paisajes rurales de gran belleza.
Cómo llegar
Desde Palma de Mallorca, el viaje es de alrededor de 30 minutos por la vía Ma-13. Por su parte, desde Alcúdia el trayecto dura también 30 minutos por la misma carretera.
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