La misteriosa iglesia abandonada en Lugo con influencia irlandesa y la primera de España dedicada a la Virgen de Fátima

Erigido sobre un antiguo castro, este templo mezcla influencias irlandesas, románicas y góticas, y hoy permanece abandonado, envuelto en leyendas y naturaleza en el corazón gallego

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Santuario de Fátima, en Lugo
Santuario de Fátima, en Lugo

Lugo esconde rincones donde el pasado y el presente se entrelazan en silencio. Sus pueblos y ciudades, marcados por murallas romanas, iglesias ancestrales y leyendas de meigas y castros, invitan a descubrir la Galicia más auténtica y desconocida. La provincia, situada en el corazón del noroeste español, es célebre por su patrimonio, su gastronomía y su increíble

En la comarca de Chantada, muy cerca del Miño, se alza uno de esos lugares donde la historia, la fe y el arte confluyen en un relato tan fascinante como trágico: el Santuario de Fátima de Centulle. Un sueño inacabado, nacido de la visión y el tesón de un sacerdote, que hoy pervive como ruina cargada de simbolismo, memoria y belleza silenciosa.

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Mezcla de estilos y evocaciones celtas

La historia del Santuario de Fátima comienza en los años 40 del siglo XX, cuando el sacerdote Emilio Eyre Lamas, tras una estancia en la embajada de Lisboa, quedó profundamente marcado por el “Milagro de Fátima”. Decidido a traer esa devoción a Galicia, en 1944 inició la construcción del primer santuario dedicado a Nuestra Señora de Fátima en España. Eligió para ello el enclave de Centulle, en la parroquia de San Xurxo de Asma, sobre los restos de un antiguo castro a 599 metros de altitud y muy cerca de la villa de Chantada.

La elección del lugar no era casual: Centulle, cuyo nombre deriva de la palabra latina “centurie”, remite a la romanización y a la posible existencia de un campamento romano en la zona. Al excavar los cimientos, salieron a la luz vestigios del poblado castrexo y un foso defensivo, lo que añadió aún más valor histórico al proyecto del padre Eyre.

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Santuario de Fátima, en Lugo
Santuario de Fátima, en Lugo

Igualmente, este templo fue concebido como una fortaleza coronada por cruces gaélicas, en clara referencia a los castillos irlandeses que tanto impresionaron al padre Eyre durante sus viajes. La iglesia, levantada sobre varias plataformas y con un suelo graduado en altura, es una mezcla insólita de elementos mozárabes, románicos, prerrománicos, visigóticos, góticos y modernos, todo ello impregnado de una fuerte influencia irlandesa-céltica.

El resultado es un edificio de líneas rotundas y aire místico, donde el arte sacro y la arquitectura defensiva se funden en una obra singular, erigida sobre siglos de historia y espiritualidad. El diseño no solo pretendía ser templo, sino también museo: el padre Eyre proyectó un edificio anexo para exponer los hallazgos arqueológicos del castro, aunque este sueño nunca llegó a materializarse.

El abandono y la ruina: un patrimonio olvidado

A pesar del entusiasmo y la dedicación del padre Eyre, el santuario sufrió pronto la falta de recursos y de apoyo institucional. En 1957, tras más de una década de esfuerzos, las obras se paralizaron y el proyecto quedó abandonado. El templo, a pesar de su extraordinaria belleza, no está acondicionado para su visita y la vegetación ha comenzado a devorar sus muros, mientras la lluvia y el viento aceleran su deterioro.

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Junto a la iglesia, el sacerdote construyó una residencia para personas con discapacidad, que en el tiempo cayó en el abandono y la ruina. Hoy, tanto el santuario como el edificio anexo languidecen entre la maleza, convertidos en escombreras y amenazando colapso, mientras el sueño del padre Eyre se desvanece poco a poco.

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