La madre de Iker Casillas desvela cómo hacía para que el portero comiese de pequeño: “Aprovechaba entre gol y gol de futbolín”

Mari Carmen era ama de casa y tenía que ‘exprimirse’ el cerebro para conseguir que su hijo se terminara el plato

Iker Casillas, exportero del Real Madrid y la Selección española. (Europa Press)
Iker Casillas, exportero del Real Madrid y la Selección española. (Europa Press)
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Antes de ser campeón del mundo, ganar dos Eurocopas y levantar tres Champions, Iker Casillas fue un niño al que su madre tenía que buscarle entretenimientos para que terminara un plato. Mari Carmen lo recuerda con humor y ternura: hubo futbolines, pelotas centrifugadas y un cartón escondido en una portería.

Durante siete meses, Iker apenas comió algo más que papilla y patatas fritas. Sus padres lo definían como un niño bueno como deportista, muy bueno como estudiante y “malo, insufrible, desesperante” con la comida. Ella trituraba hasta los filetes para colárselos en la papilla, contó hace años en una entrevista a El País.

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Cuando eso no bastaba, tocaba echar imaginación. “Fíjese lo que llegué a hacer: le llevaba a comer a un bar donde había un futbolín, le subía en una banqueta y, entre gol y gol, conseguía darle la papilla. Pero, claro, no iba a estar echando duros dos horas a la maquinita”, dijo entre risas. La solución no era muy ortodoxa: “Cogía un cartón y, sin que me vieran los dueños, lo encajaba en las porterías para que las bolas no se colaran. Cualquiera que me oiga...”.

Iker Casillas a su llegada al velatorio de Goyi Arévalo. (Jose Velasco / Europa Press)
Iker Casillas. (Jose Velasco/Europa Press)

Un balón dando vueltas en la lavadora

El futbolín no fue el único aliado. En casa, Mari Carmen encontró otro más a mano: “¡Lo que he llegado a inventarme para que comiera! La lavadora, por ejemplo, era magnífica. Metía un balón, la ponía a centrifugar y el niño se quedaba alelado viendo cómo daba vueltas la pelota. Yo aprovechaba y... ¡toma cucharada!”.

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Al final, quien sacó a Iker de la papilla fue un primo. A los tres años, Sergio le dio ejemplo: “Vio a su primo devorar unos macarrones y le imitó”.

Iker Casillas levanta la Copa del Mundo. (Cézaro de Luca/Efe)
Iker Casillas levanta la Copa del Mundo. (Cézaro de Luca/Efe)

Arconada comía pescado

Casillas recordó otro truco materno en XL Semanal. Era fan absoluto de Luis Arconada, su ídolo bajo palos, y su madre aprovechaba esa admiración. Le repetía que “Arconada comía pescado” para que se terminara el plato.

Iker Casillas. (Europa Press)
Iker Casillas. (Europa Press)

Un hogar de 60 metros cuadrados

Todos aquellos inventos nacieron en una casa donde había que echar bien las cuentas. José Luis Casillas, el padre, era guardia civil. María del Carmen se ocupaba del hogar, aunque había empezado a estudiar para peluquera. En Móstoles vivían en 60 metros cuadrados, y José Luis pidió en dos ocasiones el traslado al País Vasco para cobrar los pluses de destino. Nunca llegó.

Iker lo cuenta sin complejos: “Mi padre tenía el sueldo de un guardia civil y mi madre era ama de casa, aunque empezó a estudiar para peluquera”. Y añade: “A mí no se me caen los anillos por haber vivido en Móstoles y haber tenido un Seat 124. Presumo de mis raíces”.

Iker Casillas. (Europa Press)
Iker Casillas. (Europa Press)

Del Losada al Benfica

A los nueve años entró en la cantera del Real Madrid. “Le metieron en el torneo social del club. Jugaba con el equipo llamado Losada y dos meses después le llevaron a un campeonato benjamín en Francia”, recordaba su padre. El equipo llegó a la final contra el Benfica. “¿Y a que no sabe lo que pasó? ¡Perdieron por penaltis!”. Años después, otra tanda de penaltis, la de cuartos de la Eurocopa 2008 ante Italia, lo tendría como protagonista.

José Luis cuidaba que a su hijo no se le subiera a la cabeza lo que oía. “No quiero que suene prepotente, a mi padre todos los entrenadores le decían que era bueno, que iba a llegar a ser portero del Madrid. Él sabía que era bueno, pero no quería que me confundiera”, explicó Iker tiempo después.

Los estudios tampoco los descuidó. “En EGB sacó una media de sobresaliente, en Primero de BUP, notable... Luego, llegaron los viajes y, aun así, pudo con el COU”, contaba el padre.

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