
En la víspera del derbi no se piensa en otra cosa que en el gesto del martes. Han pasado cuatro días y la imagen de Kylian Mbappé, Vinícius Jr. y Konaté ‘cortando’ el mensaje de apoyo a Ceuta sigue “doliendo” al madridismo, como subrayó la peña del Real Madrid de la comunidad autónoma.
Los tres saltaron al césped con el mensaje “Todos somos caballas” doblado. Después, en el pasillo de manos protocolario, no había rastro de la camiseta. Florentino Pérez ha viajado a Ceuta para reforzar ese vínculo, precisamente con Pirri, ceutí de nacimiento y presidente de honor del club.
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Pero mientras se hace una montaña de lo sucedido en el Martínez Valero, en Can Barça no se escuchó ni una mosca. Y eso que los jugadores del FC Barcelona no se pusieron la camiseta contra el Levante, cuando la iniciativa social precisamente nace de empresarios valencianos.
Para Juan Carlos Jiménez, sociólogo deportivo, esa diferencia no es casualidad. “Pensar que el fútbol y la política son dos cosas completamente ajenas no es que sea ingenuo, es desconocer absolutamente la realidad”, explica en conversación con Infobae. La razón, sostiene, es la masa social que mueve el fútbol en comparación con otros deportes.
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Mbappé, Vinícius y Konaté tapan el mensaje de apoyo a Ceuta en sus camisetas en la salida al campo para el partido entre el Elche y el Real Madrid
El peso del escudo
En realidad no importa que Mabppé, Vini y Konaté no salieran con el mensaje por bandera. Hoy en día, la relevancia que tiene un futbolista no es la misma que hace 20 o 30 años, cuando un jugador era seguido, admirado e idealizado por una masa mucho mayor de aficionados.
“Tres jugadores pueden hacer individualmente lo que les dé la gana. Ahí hay un marco de libertad evidente, y en una sociedad democrática eso no se cuestiona”, señala Jiménez. El problema aparece cuando esos jugadores visten un escudo con una identidad propia.
“Son tres jugadores que representan una institución llamada Real Madrid, que genera una imagen, y todo el imaginario alrededor del club es absolutamente incompatible con la actitud de estos tres jugadores”, dice a este diario.
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Ahí sitúa la clave de por qué el mismo gesto, en el máximo rival, no tuvo la relevancia que hoy tiene. ”El Real Madrid es el club español por antonomasia, la institución deportiva más representativa del mundo. Que lo hagan tres jugadores del Madrid supone un cataclismo", resume.
Y ahí está el matiz que se pierde en la polémica: “No tiene por qué tener ninguna connotación política, salvo que tú se la quieras dar”, explica Jiménez. Fueron los tres futbolistas quienes acabaron dándosela: “Han hecho interpretaciones políticas de acuerdo a sus propias visiones, que contrastan claramente con lo que la gente del Real Madrid espera de su club”, añade.
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Además, la fama de los jugadores amplió el ruido. Porque no estamos hablando de futbolistas cualquiera, sino de los dos más mediáticos del club blanco. Sin embargo, al hablar de una institución como el Real Madrid, “el jugador es lo de menos”. “Si lo hubiera hecho Arda Güler, un chico menos famoso, hubiera tenido prácticamente la misma repercusión”, apunta el sociólogo deportivo.
Incluso, destaca una contradicción llamativa en Vinícius Jr., activista declarado contra el racismo: que no se solidarizara con algo que altera la vida de toda una ciudad “hace pensar que esas proclamas, en el fondo, son una cháchara ideológica sin fundamento”. “Apoyar a algo no significa ir en contra de otra cosa”, sostiene, añadiendo que a lo mejor pitos no, pero un gol de esos jugadores en el Santiago Bernabéu “ahora se va a celebrar un 90% menos”.
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Abde y los límites de un gesto “social”
El mismo símbolo cambió de significado al cruzar el Estrecho. Cabe recordar que LaLiga se nutre de futbolistas marroquíes como Abde (Betis), Abqar (Getafe) o El Hilal (Espanyol). Precisamente, el del Betis ha recibido insultos y amenazas en redes por vestir la misma camiseta.
Jiménez rechaza que el lema tuviera intención política: “Era bastante aséptico. Si hubieran puesto ‘Todos los inmigrantes fuera’, dirías: ‘Cortaos un poco’. Pero no era el caso”. El Betis, además, fue más allá y ha organizado un amistoso contra la AD Ceuta FC en La Cartuja con la recaudación destinada a Cáritas.

Un poder menor al que parece
A pesar del ruido, Jiménez rebaja la influencia real de estas estrellas. “Hoy lo que diga Mbappé no le interesa absolutamente a nadie. Despierta curiosidad, pero no tiene la más mínima influencia social”, afirma, y compara: “Un youtuber con un millón de seguidores es mucho más importante”.
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Es más, para él, decir que una ciudad que está desbordada y “se tiene que solucionar” no es un mensaje de derechas ni de izquierdas: “Es estar muy enfermo ideológicamente para verlo así”.
Y recuerda que estas contradicciones no son nuevas: Guardiola, cercano al independentismo catalán, “se ponía la camiseta de España y corría como el que más”. “El mundo es contradictorio, las personas somos contradictorias, y eso hay que asumirlo así”, sentencia.
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