La reflexión de Francisco Umbral sobre los recuerdos: “Todo instante de felicidad no es sino la confirmación de que tenemos un pasado”

Publicada en 1975 tras la muerte de su hijo, ‘Mortal y rosa’ es una de las obras más influyentes de la literatura española contemporánea

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Imagen de Francisco Umbra. (Elisa Cabot)
Imagen de Francisco Umbra. (Elisa Cabot)

Pocas frases resumen mejor la imagen pública de Francisco Umbral que la mítica “Yo he venido aquí a hablar de mi libro”. Pronunciada en 1993 durante el programa Queremos saber, la escena convirtió al escritor en uno de los personajes más mediáticos de la época y en una frase -hoy convertida en meme- se recuerda más de 30 años después. Columnista polémico -tuvo varios encontronazos con Arturo Pérez-Reverte-, también fue un escritor con una obra inmensa que supera el centenar de libros.

Francisco Umbral (Madrid, 1932-2007) fue novelista, ensayista, periodista y uno de los más conocidos columnistas de opinión. Su trayectoria fue reconocida con algunos de los mayores galardones de las letras españolas, entre ellos el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1996, el Premio Nacional de las Letras Españolas un año después y el Premio Cervantes en 2000.

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El origen de la cita

Entre toda su producción literaria uno de sus títulos más conocidos es Mortal y rosa. Publicado en 1975, el libro nació tras la muerte de su único hijo, Francisco, conocido como “Pincho”, fallecido un año antes a causa de una leucemia con apenas cinco años. Fue precisamente en esta obra donde Umbral recogió una de sus citas más célebres: “Parece instintivamente que la felicidad está por venir. Que la palabra felicidad remite al futuro. Pero remite realmente a un pasado remoto (...). Confío en que seré feliz porque alguna vez lo fui (...). Todo instante de felicidad no es sino la confirmación de que tenemos un pasado. Sólo la memoria goza“.

El libro, que el año pasado cumplió 50 años, fue alaba por la crítica. “No es un padre desolado el que habla, reflexiona y crea, aunque también: es el ser solitario e indefenso, el escritor tembloroso, el intelectual que filosofa atormentado por el dolor de un niño. El poeta. Atormentado, sobre todo, por ese enigma doloroso del dolor y de la muerte. Páginas líricas, oscuros brillos que despide el hombre lacerado, la humanidad doliente y perpleja”, escribió Javier Villán, crítico de libros en El Mundo.

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Portada de 'Mortal y rosa', de Francisco Umbral.
Portada de 'Mortal y rosa', de Francisco Umbral.

Nacido en Madrid en 1932, pasó su infancia en Valladolid, donde fue su madre quien despertó en él la pasión por la lectura. Comenzó a publicar de la mano de Miguel Delibes en El Norte de Castilla, trabajó también en León y regresó definitivamente a Madrid en 1961, ciudad que acabaría convirtiéndose en uno de los grandes escenarios de su literatura.

Desde entonces desarrolló una carrera periodística en cabeceras como La Vanguardia, El País, Diario 16 y El Mundo, al tiempo que construía una bibliografía monumental con obras como Las ninfas —Premio Nadal en 1975—, La noche que llegué al Café Gijón, Trilogía de Madrid, Capital del dolor o La forja de un ladrón. Tan admirado como discutido, Umbral cultivó deliberadamente una imagen pública provocadora caracterizada por su estilo afilado, sus retratos despiadados de políticos e intelectuales y una visión de la sexualidad y las mujeres hoy controvertida -llegó a decir que “el odio violento es la manera más pacífica que tiene de expresar su amor un marido, un amante, un enamorado”-. El literato falleció el 28 de agosto de 2007 en Madrid, debido a un fallo cardiorrespiratorio.

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