Los mejores libros de Julian Barnes, Premio Princesa de Asturias de las Letras: de ‘El loro de Flaubert’ a ‘El sentido de un final’ o ‘El ruido del tiempo’

Recopilamos algunos de los mejores títulos del gran escritor británico que ha sido distinguido con uno de los máximos galardones de las literatura en nuestro país

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Algunas de las mejores novelas de Julian Barnes

El escritor Julian Barnes ha construido una obra marcada por la memoria, la identidad y el amor, y es uno de los autores británicos más importantes de su generación. Quizás, por esa razón, y porque este mismo año ha publicado el que ha asegurado que será su último libro, Despedidas (ha sido diagnosticado con un cáncer de sangre), ha recibido el Premio Princesa de Asturias de las Letras.

Barnes nació en una familia de profesores de francés, se crió en las afueras de Londres tras un traslado cuando tenía seis semanas y pasó por la City of London School entre 1957 y 1964 antes de estudiar francés y ruso en el Magdalen College de Oxford. Después trabajó tres años como lexicógrafo para el Oxford English Dictionary y ejerció como editor literario, crítico y escritor.

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La trayectoria novelística de Barnes se apoya en dos grandes líneas. Una es la exploración literaria de la memoria, la identidad y el amor; la otra, la biografía narrativa de grandes artistas, un terreno en el que el medio lo presenta como uno de sus principales exponentes.

Su primer libro, Metrolandia, apareció en 1980. Dos años después publicó Antes de conocernos, pero fue El loro de Flaubert la novela que afianzó su nombre y le dio su primera final del Premio Booker en 1984.

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Sus biografías muy particulares

La primera puerta de acceso a su universo literario es El ruido del tiempo, su aproximación novelística a Shostakóvich. La obra arranca con la condena oficial del compositor en el diario Pravda, donde el régimen estalinista lo acusó de formalista, desviacionista y ‘antipopular’, y redujo su música a “mero ruido”.

El ruido del tiempo
'El ruido del tiempo', de Julian Barnes (Anagrama)

Se trata de una biografía interior que incorpora libertades narrativas sin perder sinceridad y que recurre a un narrador omnisciente para ordenar recuerdos fragmentarios de una vida marcada por la opresión. El resultado, es una indagación en los fantasmas, las dudas morales y las coartadas de una existencia sometida a vigilancia.

Para quien quiera seguir por ese camino abierto por esa obra, dos títulos del Barnes biógrafo: El loro de Flaubert y Arthur y George. La primera de esas novelas, recuerda que su protagonista, el doctor Geoffrey Braithwaite, recorre los lugares de la vida de Flaubert y encuentra en el hospital Hotel-Dieu de Ruan un loro disecado llamado Loulou, ligado a Un corazón simple.

Memorias atípicas

Otra recomendación sería La única historia, narrada por un hombre, Paul desde el recuerdo de su relación con Susan Macleod, una mujer de 48 años, casada y con dos hijas, a la que conoció cuando él tenía 19. El libro presenta ese vínculo como una historia reconstruida desde una memoria parcial, condicionada por quien recuerda.

La pregunta de fondo de La única historia no se formula de manera explícita, pero atraviesa toda la novela: si el lector debe creer o no la versión de Paul. Barnes acompaña al personaje con paciencia e inteligencia para empujarlo hacia una verdad que solo aflora en el ‘subtexto’.

"El sentido de un final"
"El sentido de un final"

Como continuación de esa línea más literaria, encontramos El sentido de un final, Niveles de vida y Hablando del asunto, a la que se sumaría a esa bibliografía Amor & etc, presentada como continuación de la historia de amor a tres bandas entre Stuart, Gillian y Oliver (de la que se hizo una película), e Inglaterra, Inglaterra, donde un magnate impulsa en la isla de Wight una réplica idealizada del país.

La carrera de Barnes ha estado acompañada por varios reconocimientos. Fue finalista del Booker también con Inglaterra, Inglaterra en 1998 y con Arthur & George en 2005, y ganó el premio en 2011 con El sentido de un final.

En ella, Tony Webster recibe una carta de un abogado: Sarah Ford, madre de Veronica —su primera novia—, le dejó 500 libras y un sobre con un manuscrito que no llega a sus manos. El dinero y una nota de Ford sí se entregan, pero el documento queda fuera de su alcance.

El escritor británico Julian Barnes ha sido galardonado con el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2026. El jurado ha leído este miércoles el fallo, a las 12.00 horas, en el Hotel Eurostars de La Reconquista de Oviedo. (Fuente: Fundación Princesa de Asturias)

El texto ausente son los diarios de Adrian, un antiguo compañero del instituto cuya vida tuvo un giro trágico. Tony descubre que el material está en poder de Veronica, que se niega a dárselo, y esa negativa abre el núcleo del conflicto.

La historia retrocede a la adolescencia de Tony y su grupo, cuando conocieron a Adrian y sellaron una amistad que prometía durar para siempre. Con el paso del tiempo, tras el vuelco en la vida de Adrian, los demás —y en especial Tony— se distancian y eluden lo ocurrido. Ya en el presente, Tony vivirá solo, instalado en un retiro estable tras una vida que se apartó de las expectativas de juventud.

Una carrera repleta de premios

A esos galardones se añaden el E.M. Forster de la American Academy of Arts and Letters, el William Shakespeare de la Fundación FvS de Hamburgo, el Prix Femina y la distinción francesa de Caballero de las Artes y de las Letras. También publicó novelas policíacas con el seudónimo de Dan Kavanagh, apellido de su primera esposa y agente literaria, Pat Kavanagh.

Su biografía personal también atraviesa su literatura. Barnes se declara agnóstico, abre Nada que temer con la frase “No creo en Dios, pero le extraño” y reconoce una ‘tanatofobia’ que le lleva a pensar a diario en la muerte, con episodios de insomnio, pánico y pesadillas.

El escritor es además patrocinador de Freedom and Torture y Dignity in Dying, y su entorno familiar incluye a su hermano, el filósofo e historiador Jonathan Barnes, retratado de forma indirecta en Nada que temer.

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