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Modificaciones de ropa para ganar unos segundos: las ciclistas utilizan relleno y desatan la polémica en el Tour de Francia

Esta discusión se ha generado a vísperas de la contrarreloj de 21 kilómetros con final en Dijon

Lorena Wiebes celebra al cruzar la línea de meta para ganar la segunda etapa (Jean-Christophe Bott/Keystone vía AP)
Lorena Wiebes celebra al cruzar la línea de meta para ganar la segunda etapa (Jean-Christophe Bott/Keystone vía AP)
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La polémica en el ciclismo femenino está escrita y el motivo son los sujetadores manipulados. La federación considera que cualquier prenda que altere artificialmente la morfología de la ciclista puede vulnerar su reglamento y acarrear la exclusión inmediata de la misma.

Esta discusión se ha generado a vísperas de la contrarreloj de 21 kilómetros con final en Dijon y se centra en una posible ganancia de apenas 0,78 segundos por kilómetro y una reducción de la resistencia al aire de hasta 3,6%. En una contrarreloj de 20 o 30 kilómetros, esa mejora puede traducirse en segundos decisivos para la clasificación.

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Varios equipos ya han protestado durante la disputa de la Grande Boucle y la Unión Ciclista Internacional (UCI) ha comunicado que se harán revisiones exhaustivas antes de las etapas para buscar posibles incumplimientos de los artículos referidos a los elementos no esenciales y a la ropa o accesorios que puedan modificar la morfología de una corredora.

En caso de incumplir la norma, la sanción no se limita solo a la expulsión de la carrera, sino también a multas de entre 200 y 1.000 francos suizos, lo que equivale a entre 214 y 1.072 euros.

La ventaja aerodinámica en el Tour de Francia femenino

El chest fairing es lo que ha generado controversia. Pero, ¿qué es? Es una solución que busca modificar el flujo de aire en la parte frontal del cuerpo cuando la ciclista adopta la posición de contrarreloj. Su objetivo es suavizar la transición del aire entre la cabeza, los brazos y el torso para reducir las turbulencias que pueda haber.

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La neerlandesa Marianne Vos reacciona al cruzar la meta en la etapa final del Tour de Francia femenino entre Vannes y Plumelec el sábado 26 de julio del 2025. (AP Foto/Mathieu Pattier)
La neerlandesa Marianne Vos reacciona al cruzar la meta en la etapa final del Tour de Francia femenino entre Vannes y Plumelec el sábado 26 de julio del 2025. (AP Foto/Mathieu Pattier)

El mecanismo es un carenado de pecho, según Blocken, profesor de aerodinámica en la Universidad Heriot-Watt. Esto quiere decir que es capaz de cambiar el flujo de aire alrededor del cuerpo y obtener menos presión en los muslos. La ciclista experimenta, así, menos resistencia del aire.

El investigador, además, precisa que el efecto no supone decenas de segundos en una contrarreloj, pero sí es una diferencia relevante en recorridos de 20 a 30 kilómetros.

Por su parte, Koen de Kort, jefe de innovación y técnica del equipo Lidl-Trek, reconoce que el beneficio existe, pero niega su uso competitivo por parte de su estructura: “Hemos encontrado que es beneficioso, hemos probado con un sujetador de deporte comparado con un push-up, y hemos visto diferencias. Seguro que ya ha ocurrido en el pasado, pero nosotros no lo hemos aplicado, no creemos que siga el espíritu del deporte, aunque seguro que otros equipos han encontrado los mismos resultados y experimentado con ello”, explica en The Athletic.

El reglamento de la UCI y el problema de los controles

La normativa de la Unión Ciclista Internacional permite que la innovación textil, pero prohíbe cualquier tipo de innovación textil y cualquier accesorio cuyo único fin sea mejorar la aerodinámica o alterar la silueta natural de la deportista.

El comité técnico veta de forma expresa las inserciones rígidas, las espumas de modelado, los objetos o las bolsas de líquido bajo el mono de competición para cambiar el perfil corporal. El antecedente más citado en el pelotón es el uso de bidones o bolsas de hielo en el pecho o la espalda, una práctica que la UCI terminó limitando al detectar un posible aprovechamiento aerodinámico.

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El problema ahora no es solo detectar la infracción, sino hacerlo sin vulnerar la intimidad de las corredoras. En la caravana hay dudas sobre cómo controlarán los comisarios un asunto que afecta directamente a zonas íntimas de las ciclistas. La UCI estudia la viabilidad de utilizar escáneres térmicos o sensores de densidad no invasivos en la zona de verificación previa a las contrarrelojes.

En el pelotón hay posiciones divididas: algunas corredoras piden mano dura contra lo que consideran dopaje tecnológico y otras lamentan que la atención se desvíe hacia aspectos íntimos en lugar de centrarse en la competición.

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