Pol Guasch, genio de la literatura catalana, desarma con un libro dedicado a la muerte de su padre: “La herencia no tiene que ser una condena”

El escritor vuelve a mostrar su sensibilidad kamikaze en ‘Reliquia’, una novela en la que combina la autoficción con el ensayo literario para hablar del duelo, la herencia y la identidad

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Pol Guasch y su libro 'Reliquia' (Foto de Alejandro Higuera López)
Pol Guasch y su libro 'Reliquia', editado por Anagrama (Alejandro Higuera López)

Después de irrumpir con fuerza en el panorama en catalán y de ser traducido al castellano convirtiéndose en una de las nuevas voces más potentes de las nuevas generaciones, Pol Guasch publicó a principios de año Reliquia, una novela de una brutal honestidad que aborda el suicidio de su padre cuando tenía 15 años.

Sin embargo, el autor se aparta de la autoficción convencional para convertir el volumen en una indagación en torno a la pérdida, al peso de la herencia, el proceso de búsqueda de la propia identidad y la memoria, convirtiéndose la novela en una experiencia única.

“Nunca había hecho un libro en el que el material de escritura fuera mi vida. Y, la verdad, es que ha sido un proceso muy lento. Cada palabra está muy pensada, he pasado casi tres años trabajándolo, porque quería estar muy seguro de lo que quería contar”, cuenta Pol Guasch a Infobae.

Escribir desde lo íntimo a través de lo universal

El germen de Reliquia apareció mientras estaba escribiendo su anterior novela, En las manos, el paraíso quema. Se cumplían diez años de la muerte de su padre y escribió algunos párrafos. Se dio cuenta de que había algo interesante en la forma en la que, hasta el momento, se había relacionado con la escritura, con su identidad literaria, ya que, al fin y al cabo, de eso también va esta novela, de cómo el autor ha ido encontrando su voz y la forma de expresarse en las distintas etapas de su vida. En esta ocasión, encontramos una amalgama de texturas, de reflexiones y de citas que se ajustan a lo que quería contar.

Entrevista a Pol Guash tras el lanzamiento de su nuevo libro 'Reliquia'. (Alejandro Higuera López/Infobae)
Entrevista a Pol Guash tras el lanzamiento de su nuevo libro 'Reliquia'. (Alejandro Higuera López/Infobae)

“Desde el principio ya estoy evocando a Anne Sexton y su historia. Y me di cuenta de que, para contar la vida de mi padre, me faltaban muchas cosas que tiene la gente que escribe biografías de su familia, como archivos, documentos, testigos, informaciones. Y yo, no tenía nada, solo un puñado de recuerdos, unas pocas fotos y unos lugares comunes que había creado en mi memoria. Así que, invocar a otros autores a través de las notas de suicidio de Sylvia Plath, Virginia Woolf o Marina Tsvietáieva que escribieron, de los poemas que me habían acompañado durante años, era una forma de hilvanar los fragmentos y crear una historia unificada. Si no tenía testigos, tenía que invocar la literatura, que para mí es el pegamento que dota a todo de sentido”.

La identidad es uno de los temas vertebrales de Reliquia, como también lo fue en Napalm en el corazón y en En las manos, el paraíso quema. Aunque aquí, la herencia adquiere una importancia fundamental. “El momento de la orfandad se impone a cómo te afecta a tu construcción, a cómo eso configura el descubrimiento de la amistad, del amor, del deseo, de la sexualidad. Se supone que la figura del padre te enseña el camino de la vida, aunque muchas veces esté muy idealizada”, continúa el autor.

'Reliquia', de Pol Guasch (Anagrama)
'Reliquia', de Pol Guasch (Anagrama)

La portada de Reliquia corresponde a una fotografía del progenitor de Pol Guasch y salta a la vista el enorme parecido físico que hay entre ambos. De hecho es una cuestión que se menciona muchas veces a lo largo de la novela. “En efecto, ahí está el peso de la herencia dentro del entorno social, la insistencia en lo biológico y, también, lo imposible que es huir de los lazos que te unen a la familia. Este libro es como un intento de escapar de eso, intentar que no tenga que ver con la deuda, sino con la elección libre y la relación amable y escogida entre las personas que te rodean. Creo que intento abrir el concepto de familia, la posibilidad de entendernos de una manera distinta y, por tanto, también aceptar que la herencia no tiene por qué ser una condena, porque nosotros podemos escoger con qué nos quedamos de nuestros padres. Esa libertad me hace muy feliz. No hace falta destruir el concepto de familia, solo repensarla”.

Cómo hablar sobre el peso de la existencia

La novela, inevitablemente, aborda dos temas tan delicados como la salud mental y el suicidio, que han estado muy estigmatizados en la sociedad durante demasiado tiempo, así como cualquier forma de trastorno psicológico. Sin embargo a Pol Guasch no le interesaba acercarse a esa problemática desde un punto de vista sociológico, buscando las causas de una sociedad enferma que convierte a las personas en seres tristes que quieren desaparecer.

“Creo que más allá de señalar que el capitalismo mata y que tenemos unos ritmos de vida que no funcionan, hay que hacerse otro tipo de preguntas que tienen que ver con la melancolía, con la tristeza, con el peso de la existencia. Hay personas a las que vivir se les hace difícil, más allá de todo y, en el libro, he intentado abordar esta cuestión que resulta de lo más compleja”.

En realidad, ese hastío está presente en la obra anterior de Guasch, ese ‘spleen de Paris’ que acuñó Baudelaire que se podría reducir a la pregunta: ¿por qué a veces es tan difícil vivir?

En cuanto al estilo, el autor, aunque ha cambiado mucho en esta última obra, ya que había tendido mucho hacia la experimentación, continúa siendo fiel a la dinámica entre crudeza y poesía. “Si te soy sincero, al escribir un material sobre mi propia vida, vi cómo mi escritura cambiaba, así que fue como aprender de nuevo”.

"Reliquia", la canción en la que Rosalía le canta al cielo de Buenos Aires

Para Pol Guasch una ‘reliquia’ no tiene nada que ver con lo religioso, sino a cosas que a las que “quiere mucho” o que le “recuerdan a alguien” y que ha incorporado a su existencia de forma valiosa. Una carta que le envió su hermana, el anillo de su padre de su comunión, esas son sus reliquias, posesiones que, de algunas manera, le hacen ser como es. “Para mí la reliquia es el objeto físico que sustituye la ausencia de alguien, un recuerdo, una experiencia, un momento. Quería que el título fuera una sola palabra, familiar y a la vez extraña que todo el mundo reconociera pero que no utilizara en sus conversaciones cotidianas. Que no fuera una metáfora, un símbolo ni una alegoría, sino simplemente eso, la ‘fisicidad’ que ocupa la ausencia”.