
La salud mental se ha convertido en la principal preocupación sanitaria de los españoles, especialmente para los más jóvenes. Los datos revelan que un 17,7% de la población ha necesitado consultar con un profesional sanitario en el último año, si bien se estima que gran parte de las personas que sufren algún problema emocional no piden ayuda.
La atención a las afecciones mentales ha crecido en los últimos años, especialmente tras la pandemia del Covid-19. Pese a su prevalencia en el país, la cobertura en los servicios sanitarios es escasa e insuficiente. Así lo certifica un estudio a nivel europeo publicado este mes de noviembre en The Lancet Regional Health-Europe, que da un suspenso generalizado a todo el continente en materia de salud mental.
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El doctor Jordi Alonso, coordinador del Grupo de Investigación en Servicios sanitarios del Instituto de Investigación del Hospital del Mar y catedrático de Salud Pública de la Universidad Pompeu Fabra y uno de los autores principales del estudio, destaca la escasez de información sobre el tema: “Hay una falta de datos muy importante tanto por países como por trastornos, lo cual dificulta saber cuál es el punto de partida”, ha indicado en un comunicado.
Una cobertura desigual en todo el continente
La revisión realizada por los investigadores, a partir de 45 publicaciones nacionales e internacionales, ha permitido comprobar que tan solo los trastornos mentales graves logran recibir una atención adecuada en los servicios sanitarios europeos. Es el caso de la psicosis, que aun así recibe una cobertura desigual a lo largo del continente: mientras en países como Croacia, Finlandia o la República Checa alcanza el 90%, cae al 23% en los Países Bajos y al 37% en Bosnia y Herzegovina.
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Otras patologías, como la depresión, alcanzan coberturas del 34% en naciones como Bélgica, si bien tan solo el 11% lo han recibido de forma adecuada. En el trastorno por ansiedad, los porcentajes van del 47% de Suecia al 7% de Bulgaria. Y en trastornos por uso de substancias y/o alcohol, los porcentajes de personas adultas que reciben tratamiento son ínfimos.
En cuanto a España, los investigadores apuntan que solo una de cada tres personas con cualquier clase de trastorno recibe algún tratamiento. De ellos, el 12% estaría siguiendo una terapia adecuada, un porcentaje que aumenta al 28% en personas con depresión mayor o al 29,5% en pacientes con ansiedad, mientras que entre aquellos que sufren problemas de adicción, solo un 5,2% reciben un tratamiento adecuado.
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El conjunto de estos datos “ponen en peligro el objetivo de la Organización Mundial de la Salud de lograr un incremento del 50% de la cobertura de tratamiento”, explica el doctor Alonso. Para abordar esta falta de información y disparidad de cobertura, los investigadores reclaman “un sistema de monitorización de trastornos mentales europeo que sea harmonizado y continuo”, así como la contratación de más profesionales y más financiación para atender la salud mental de la población, una descentralización de servicios y su integración en la atención primaria.
Los autores recomiendan, asimismo, aplicar una atención centrada en la persona, trabajar para reducir el estigma e incluir la salud mental en la cobertura universal de salud en todos los países europeos.
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