Epicteto, filósofo estoico: “Primero dite a ti mismo lo que serías; luego haz lo que tienes que hacer”

Esclavo de uno de los secretarios del emperador Nerón, tras liberarse, fundó una influyente corriente de pensamiento que defendería la disciplina mental y la excelencia moral

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Retrato anónimo de Epicteto, filósofo griego.
Retrato anónimo de Epicteto, filósofo griego.

A lo largo de la historia de la filosofía, hay muchos grandes pensadores que han tenido vidas difíciles y llenas de obstáculos que marcaron su forma de ver el mundo. Entre ellos estaría Epicteto, un hombre nacido en la antigua Hierápolis (actual Turquía) que, durante gran parte de su vida, vivió como esclavo en Roma.

Pese a su condición (era hijo de una esclava), su dueño, secretario del despiadado emperador Nerón, decidió enseñarle filosofía, y muchos años después, cuando finalmente obtuvo la libertad, fundó una escuela propia donde transmitió algunas de las ideas más influyentes del pensamiento estoico.

El pensamiento de Epicteto se centra sobre todo en cómo relacionarnos con las cosas que podemos controlar y las que no. Para él, la libertad de las personas nace del autocontrol, por lo que la disciplina mental, la aceptación de la realidad y el cultivo de la virtud eran indispensables para él. De aquí viene, de hecho, una de sus sentencias más conocidas: “Primero dite a ti mismo lo que serías; luego haz lo que tienes que hacer”.

Grabado del filósofo Epicteto, realizado por S. Beyssent.
Grabado del filósofo Epicteto, realizado por S. Beyssent.

El significado de las palabras de Epicteto

Esta máxima del filósofo estoico se relaciona con una idea central del Enquiridión, una de sus obras más influyentes. La identidad moral debe preceder a la acción. Es decir, que las personas deben definir con claridad su carácter y sus valores antes de actuar, haciendo que nuestra conducta diaria sea una expresión coherente de esa elección que hemos tomado sobre nosotros mismos. Con esta máxima, se entiende mejor por qué Epicteto opinaba que “no son las cosas las que perturban, sino los juicios que se hacen sobre ellas”.

Lo que ocurre a nuestro alrededor es muchas veces incontrolable, pero en función de quienes somos o, mejor dicho, quienes hemos decidido ser, podemos actuar con coherencia ante cualquier situación. “No pidas que las cosas sucedan como tú quieres, sino desea que sucedan tal como sucedan y tu vida será más placentera”. Para Epicteto, la excelencia moral no depende así de las circunstancias externas, sino del entrenamiento de la voluntad: debemos alinear nuestra identidad, nuestro pensamiento y nuestras acciones en una misma dirección para estar preparados para lo que pueda suceder.

Cubierta del 'Enquiridión' de Epicteto en una edición inglesa. (Dover Publications)
Cubierta del 'Enquiridión' de Epicteto en una edición inglesa. (Dover Publications)

Una inspiración para las ‘Meditaciones’ de Marco Aurelio

Las ideas de este filósofo tuvieron un impacto significativo en filósofos posteriores. Entre ellos, podríamos destacar a otro de los grandes nombres del estoicismo, el emperador Marco Aurelio, quien adoptó esta misma corriente filosófica en sus Meditaciones. Allí, afirma lo siguiente: “La felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos”. Esta idea refleja la influencia directa de la tradición de su maestro, basada en el autocontrol y la gestión interior de las experiencias.

Más allá de los discursos superficiales de motivación (que muchas veces simplifican el mensaje verdadero de los estoicos), la excelencia moral estoica influyó mucho en el desarrollo de la ética moderna. Por ejemplo, Immanuel Kant se vería muy influenciado por ella a la hora de formular uno de sus imperativos categóricos (leyes inquebrantables ante cualquier circunstancia): “Actúa solo según aquella máxima por la cual puedas querer que, al mismo tiempo, se convierta en ley universal”. La idea es directa y profunda al mismo tiempo: no somos individuos aislados del mundo, sino que, en realidad, estamos conectados a él a través de nuestras acciones.

El filósofo y ensayista alemán de origen surcoreano Byung-Chul Han, galardonado con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2025. (Fundación Princesa de Asturias/UIMP/MOME)

En conjunto, la enseñanza del filósofo griego Epicteto sigue vigente como una invitación a la responsabilidad personal y a la claridad moral. Su estoicismo no depende de épocas ni contextos, porque se centra en cómo debemos construir nuestro carácter. La actualidad de su pensamiento reside en recordar que la vida se ordena desde dentro hacia fuera, a partir de decisiones conscientes y valores asumidos.