Leonardo Sbaraglia, ‘alter ego’ de Almodóvar en ‘Amarga Navidad’: “Bienvenidos los directores que te llevan al límite cuando saben lo que quieren”

El actor argentino protagoniza la última película del director, poniéndose en la piel de un creador obsesionado con hacer una gran obra, aunque eso haga daño a la gente que lo rodea

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El actor Leonardo Sbaraglia reflexiona sobre el exigente proceso de trabajar con directores como Pedro Almodóvar. En esta charla, profundiza sobre la tensión creativa, la búsqueda del personaje y la necesidad de separar la identidad propia de la del papel que interpreta.

Es uno de los actores argentinos con una mayor proyección internacional. Después de hacerse un nombre en su país de origen con películas tan importantes que nos llevan desde su debut en La noche de los lápices hasta hits como Caballos salvajes, Cenizas del paraíso o Plata quemada (todas de Marcelo Piñeyro), desembarcó en nuestro país con Intacto, de Juan Carlos Fresnadillo, En la ciudad sin límites, de Antonio Hernández o Concursante, de Rodrigo Cortés. Y formó parte del reparto de Relatos salvajes, una de las películas que rompió los límites entre las fronteras y se convirtió en una obra de referencia.

Su trayectoria ha sido meteóricas tanto en Latinoámérica como en nuestro país y, ahora, estrena Amarga Navidad, su segunda colaboración junto a Pedro Almodóvar después de Dolor y gloria.

En ella interpreta al ‘alter-ego’ del cineasta, una especie de reverso oscuro para el que los límites entre la realidad y de la ficción se diluyen con tal de hacer una buena película, convirtiéndose en una especie de villano de la función capaz de vender a sus seres queridos para alcanzar sus objetivos.

Pregunta: En Dolor y gloria interpretabas al amante del protagonista (que no dejaba de ser el propio Almodóvar en la piel de Antonio Banderas) y ahora te conviertes en el ‘altor-ego’ del director

Respuesta: Creo que en Dolor y gloria Almodóvar intentaba contar su dolor corporal de forma muy visceral, entroncándolo con todas sus ansiedades y su pasado. En esta película habla sobre el límite de la creación y, de forma muy clara, de dónde está el punto entre la realidad y la ficción. Se habla de vampirizar y yo creo que es algo que en mi profesión nos hemos preguntado muchas veces.

P: Precisamente es algo que le ocurre a su personaje en Amarga Navidad, que se encuentra absolutamente obsesionado con su trabajo y se aprovecha de aquellos que le rodean para crear sus ficciones. ¿Hasta qué punto cree que eso genera un dilema moral?

P: Creo que no desvelo nada, ya que él mismo lo ha comentado, y nos hablaba mucho de Emmanuel Carrère, de la relación con la ‘autoficción’. Creo que él se encontraba en esa búsqueda, quería ponerse frente al espejo, para interpelarse.

Las exigencias de Pedro Almodóvar con sus actores

P: Cómo se sintió cuando se vio a sí mismo en la pantalla

R: Yo no soy muy objetivo cuando veo una película mía, siempre me fijo en los defectos (ríe). En este caso, la vi con mi madre y con mi pareja, que es muy crítica con respecto a lo que hago. Y las dos salieron conmocionadas. Creo que es una película que pone a un director frente a sí mismo, frente a sus miserias, y, aunque no sea ‘autoficción’ propiamente dicha, realmente impresiona.

P: ¿Hasta qué punto Pedro Almodóvar exige a sus actores?

R: Supongo que nos lleva a una especie de límite, que te empuja hasta llegar a él para encontrar lo que quiere. Y, en esa tensión, entre la propia exigencia del director y la del actor, se produce una especie de magia. En este caso, se trataba de una cuestión compleja, porque era una estructura de muñecas rusas, y dentro de una cosa, se encontraba la otra. Pero bienvenido que te lleven al límite cuando se sabe lo que se quiere. A mí me gustan los directores con los que aprendo, con los que me siento como un ingrediente más de algo grande. Uno tiene que aprender a separar los propios sentimientos o la propia identidad de la del personaje y entender qué está buscando. Pedro busca cosas muy concretas y yo, como actor, soy un instrumento, una materia moldeable.

P: Hubo algún momento en el que pensaste, “he entrado en el personaje”, lo tengo

R: Para mí, la escena que da sentido a todo es la que se desarrolla en el Retiro entre Aitana Sánchez Gijón y yo (para poner en contexto, es el clímax de la película, en la que su ayudante de toda la vida, le echa en cara al director ,que interpreta Sbaraglia que no se puede jugar con los sentimientos de los demás en la ficción).

El actor Leonardo Sbaraglia reflexiona sobre su trabajo con Pedro Almodóvar, comparando su papel en 'Dolor y gloria' con su nuevo personaje, ambos considerados alter egos del director.

Para empezar, dura muchísimo, como veinte minutos y es una escena que está tan bien escrita que es como que toda la película adquiere sentido en ese momento. Todo cuadra, como si las piezas del rompecabezas que estaban sueltas tomaran una dimensión diferente. Aitana y yo nos miramos y fue una especie de aquí y ahora, no nos soltemos nunca. Cuando uno logra conectarse así en el presente, de alguna manera, el tiempo se detiene.

P: Una de las frases de la película se refiere a que el autor tiene miedo a ser autocomplaciente consigo mismo. ¿Le ha pasado alguna vez como intérprete? ¿Quizás por esa razón ha intentado buscar caminos diferentes y a menudo kamikazes como el de ‘Ámame’?

R. Yo suelo ser muy exigente conmigo mismo. Me gusta que las películas me propongan un desafío. Me ha pasado muchas veces, en la película que mencionas, con Damián Szifrón, haciendo de Carlos Menem. No sé, hay personajes que te obligan a dar un salto al vacío. Y creo que eso también entronca con Amarga Navidad. Creo que Pedro Almodóvar se ha expuesto mucho y, lo primero que me dijo fue: no quiero que sea un retrato amable. Y eso siempre te pone las pilas como actor, porque te da la oportunidad de caminar hacia esa sombra, hacia esa oscuridad que no puedes controlar. Yo pienso muchas veces en la vulnerabilidad, en los lugares que te pueden generar incomodidad y en una falta de control sobre lo que estás haciendo.

P: ¿Es lo que te mueve como intérprete? Ir hacia ese vacío

R: Cuando veo las actuaciones que más me gustan, tienen que ver con eso. En parte, las cosas que interpretamos nos devuelven una mirada sobre nuestra propia vida. El actor no escribe, pero tiene una parte auroral en lo que hace, moldeando la historial, construyendo, expresando. Es un camino de búsqueda.

Una trayectoria repleta de éxitos

P: ¿Cómo definiría, en ese sentido, su trayectoria?

R: En general, tanto para los actores como para los directores y guionistas, es una profesión en la que cada uno hace lo que puede. Y más ahora que se terminó la televisión tal y como la conocíamos. Cuando yo era joven, y no tan joven, existía una televisión en abierto donde el público accedía a contenidos de calidad, y veía a sus actores favoritos, mientras los directores también hacían cosas muy interesantes. Yo mismo empecé haciendo televisión, en una serie que se llamaba Clave de sol y fue una de mis principales escuelas. Era la manera que teníamos de aprender. Después también estudié, claro, con Agustín Alezzo, con Fernando Piernas. He tenido profesores hermosos que me han enseñado mucho y he tenido la oportunidad de hacer muchas cosas y de equivocarme. Porque así es la experiencia como actor, prueba error, como si fuera un científico al que a veces la mezcla le sale bien y otras mal. Siento la responsabilidad de decirlo, que he tenido mucha suerte. También me he roto el alma para ir encontrando mi camino. Pero si la suerte y la fortuna no te acompañan, no se va a ningún sitio, así que me siento muy agradecido.

Leonardo Sbaraglia, actor principal de la nueva película de Pedro Almodovar 'Amarga Navidad'. (Alejandro Higuera López/Infobae)
Leonardo Sbaraglia, actor principal de la nueva película de Pedro Almodovar 'Amarga Navidad'. (Alejandro Higuera López/Infobae)

P: Hacía tiempo que no te veíamos en una producción española, la última vez fue la serie Todos mienten, pero en Argentina no has parados de trabajar, aunque sobre todo en películas para plataformas. ¿Cómo ves la situación en estos momentos en tu país?

R: Bueno, es un panorama difícil y tampoco es que lo diga solo yo, no es una cuestión partidaria. Seguramente había muchas cosas que revisar en nuestro instituto de cinematografía, también hay que hacer autocrítica, pero lo cierto es que antes se financiaban más de 30 películas y ahora solo 3. Esa es la realidad.

Así que es un momento delicado para el sector, lo que pasa es que hay que seguir adelante. Tengo la esperanza de que nuestros gobernantes se den cuenta de que nuestra cinematografía, además de ser muy necesaria a nivel de identidad, también es una industria que genera dinero, que da de comer a mucha gente. Así que es importante sostenerla y vamos a seguir luchando como se pueda.

P: En ese sentido, ¿son las plataformas las que están rescatando al cine argentino en estos momentos?

R: Sí, lo que pasa es que el cine argentino siempre se ha caracterizado por su estirpe ‘autoral’. Y hay muchos nuevos talentos que no tienen espacio, y eso es un problema. Porque las plataformas buscan algo seguro, algo que ofrezca garantías de mercado. Obviamente nadie asegura el éxito, pero los directores noveles lo tienen más difícil, así como las apuestas más arriesgadas.

P: Ahora toca disfrutar de Amarga Navidad. ¿Cómo esperas que sea recibida?

R: Por parte de la crítica las opiniones son muy positivas. Qué decirte, para mí es un sueño haber trabajado con Pedro Almodóvar. En Argentina es algo así como Bergman o Fellini. Un genio, vaya.