Koldo García, de colaborador de la Guardia Civil para “salvar vidas españolas” a la persona de mayor confianza de Ábalos durante su época de ministro

El exasesor consiguió uno de los puestos más influyentes dentro de Transportes que, según las acusaciones, le habrían permitido crear una trama de “mordidas” y comisiones por la que se enfrenta a casi 20 años de cárcel

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El exasesor del exministro Ábalos, Koldo García Izaguirre, durante una entrevista para Europa Press (Jesús Hellín - Europa Press)
El exasesor del exministro Ábalos, Koldo García Izaguirre, durante una entrevista para Europa Press (Jesús Hellín - Europa Press)

La figura de Koldo García se ha convertido en los últimos años en una de las más controvertidas. Había pasado desapercibido durante años como la sombra del en ese momento ministro de Transportes, José Luis Ábalos, pero, tras su detención en febrero de 2024, pasó a la primera línea de la opinión pública. Sobre él se han contado todo tipo de historias, pero el acusado ha querido aprovechar para contar su verdad de gran parte de su vida, desde sus inicios en seguridad privada hasta llegar a la órbita del exministro.

Sobre sus inicios, ha indicado que tuvo su primer contrato de trabajo con 15 años y que con 19 años, tras salir de la academia militar, comenzó su trabajo en la seguridad privada en zonas del País Vasco y Navarra. Nueve años ha asegurado que estuvo en este puesto, en el que ejerció “desde vigilante de seguridad a jefe de equipo”.

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En este punto ha querido matizar los rumores que hay sobre él de que trabajó como segurata en prostíbulos. “Tenía 60 personas trabajando conmigo y si alguno de ellos fallaba, me ponía el uniforme y me ponía a trabajar”, ha relatado, y que entre los locales que llevaban había discotecas o clubes de alternes.

“Salvar vidas españolas”

Aquí comienza una de las historias más rocambolescas que ha querido defender, en la que se presenta como un colaborador de la Guardia Civil durante tres décadas. Debido a su puesto, comenzó a trabajar de forma conjunta con las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, sobre todo para luchar contra el terrorismo de ETA, pero también con el yihadista.

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El ‘modus operandi’ que tenía, según sus palabras, era dar de alta a personas en diferentes empresas públicas, pero que no tenían que llegar a trabajar, simplemente conseguir información para descubrir a estos criminales. Estas acciones se alargaron hasta su entrada en el Ministerio de Transportes, asegurando que se reunía con la Guardia Civil “todas las semanas”.

“Lo que quiero dar a entender es que yo pedí un favor, para que contrataran a una persona para que sacara información para salvar vidas españolas”, ha relatado y ha añadido que en dos ocasiones sus intervenciones evitaron este tipo de sucesos.

Este relato parecía no tener ningún tipo de relación con la causa que se está juzgando, hasta que ha explicado que, para llevar a cabo estas comunicaciones, era a través de teléfonos desechables. Siempre que una persona quería colaborar, se le daba uno y otro se lo quedaba la persona que iba a contactar, para tener una línea segura de comunicación.

De esta manera, tenía que haber por lo menos dos teléfonos móviles por confidente, uno de entrada y otro de salida. “Si yo hablaba con 10 personas, eran 20 móviles”, ha relatado. Por esta razón, cuando fue detenido, los agentes de la UCO encontraron 27 dispositivos, siempre según su versión como acusado.

De conductor del PSOE a asesor del ministro de Transportes

Sin embargo, volviendo a su relato vital, ha continuado contando que mientras trabajaba en Navarra, conoció a Santos Cerdán y al propio Ábalos. Ha relatado que su primer encuentro con el exministro fue “en un mitin del PSOE, alrededor de las primeras primarias de Pedro Sánchez”. La relación real empezó más adelante, con las segundas primarias, momento en el que “ya tenía cercanía con Ábalos, porque estábamos apoyando al presidente del Gobierno”.

Entré a trabajar primero para el PSOE, donde realizaba funciones de conductor”, ha indicado, para más tarde comenzar a realizar tareas para “agilizar las cosas al secretario de organización en el día a día”. Comprarle un paquete de tabaco, esperarle con el coche, ese tipo de funciones.

Fotografía tomada en 2017 en Aldeanueva del Ebro (La Rioja) en la campaña de las elecciones primarias del PSOE
Fotografía tomada en 2017 en Aldeanueva del Ebro (La Rioja) en la campaña de las elecciones primarias del PSOE

Así consiguió ser contratado como conductor, “primero para el PSOE”. En ese momento se convirtió en una especie de ‘persona para todo’ de Ábalos, que en ese momento ostentaba el puesto de secretario de Organización. En esta época ha defendido que hablaba de vez en cuando con Sánchez, pero solamente como una persona más y que su relación se cortó cuando salió como presidente.

Sánchez puso a Ábalos en el puesto de ministro de Transportes y se llevó a Koldo a su lado. “El señor Ábalos estimó oportuno, porque tenía confianza en mí, que fuera asesor y me designó como asesor personal suyo”, ha relatado.

La amistad con Víctor de Aldama

A los pocos meses de conseguir su nuevo puesto, es cuando conoció a Víctor de Aldama. El hermano del empresario trabajaba en seguridad del Ministerio y el propio Koldo solía hablar con él, como hacía con el resto de trabajadores. Ahí empezó a contarle de su hermano, hasta que un día del verano de 2018 quedaron para tomar algo.

El exasesor ministerial Koldo García detalla en su comparecencia cómo fue su primer contacto con Víctor de Aldama y cómo se forjó su posterior amistad, en el marco de su relación con las fuerzas de seguridad.

“En ese momento no era una amistad”, ya que eso llegó más tarde. En esos meses, mantenían una serie de conversaciones y en una de ellas, Aldama le habló de un viaje a Oaxaca para ampliar negocios y lo llevaron a cabo en febrero de 2019, junto al ministro. A partir de ese momento comenzó la verdadera amistad, en la que ha indicado que llegaban a hablar todos los días.

Sin embargo, según su versión, eran solo consultas a una persona que era un empresario, negando en todo momento que se llevaran a cabo las ilegalidades que se relatan en los escritos de acusación. Ni las “mordidas” por obras públicas, ni las comisiones por la compra de mascarillas a la empresa Soluciones y Gestión S.L., ni el dinero en efectivo o regalos que Aldama asegura que les entregaba a él y a su jefe a cambio de sus intervenciones en sus negocios.

La amistad terminó en 2022, con la salida de Ábalos del ministerio, que según el exasesor “no ocurrió en cuestión de días, fue en cuestión de minutos”. “Me esperaba que cuando nos fuéramos perdería a gente, pero de Aldama no”, ha relatado.

La entrada y registro en su vivienda

En esa época, la UCO ya estaba realizando las primeras pesquisas de investigación alrededor de Ábalos y su entorno, centradas en la presunta compra fraudulenta de mascarillas. Koldo ha defendido que antes de su detención ya había descubierto que le seguían.

“Sabía que me estaban siguiendo y me ofrecí a colaborar en todo lo que necesitaran”, ha agregado, explicando que veía siempre a las dos mismas personas en un coche siguiéndole. Según su versión, no le hicieron ni caso y acabaron entrando de forma violenta a su vivienda en febrero de 2024.

Imágen de la detención de Koldo García el 20 de febrero en el marco de la operación Delorme
Imágen de la detención de Koldo García el 20 de febrero en el marco de la operación Delorme

“Hay una cosa que a mí me ha quedado grabada. Después de 27 años colaborando y sabiendo que me están siguiendo, les ofrecí las llaves de mi casa, entonces, ¿por qué poner en riesgo a una menor de tres años, apuntándola con una pistola?”, haciendo referencia al momento de la entrada de los agentes en su casa.

Este fue el episodio que ya dio el pistoletazo de salida a la investigación judicial que durante más de dos años ha pasado de las mascarillas a una trama de “mordidas” por empresas de la construcción e incluso llegando a los pagos en efectivo del PSOE, en la que Koldo García sigue siendo una de las piezas clave.

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