Así iba a ser la serie sobre Jon Nieve cancelada por HBO: la favorita para su creador pero demasiado oscura para la plataforma

Después de confirmar que “no habían encontrado la historia adecuada”, nuevos detalles han salido a la luz sobre el fracasado intento por continuar con el personaje

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Jon Nieve se dirige al
Jon Nieve se dirige al muro en 'Juego de tronos'

El escritor George R.R. Martin y HBO desecharon una secuela de Juego de tronos centrada en Jon Nieve tras un proceso de desarrollo avanzado liderado por Kit Harington. La propuesta, que contemplaba un giro oscuro y pesimista en la historia del personaje, fue finalmente descartada por el estudio, que consideró que no encajaba con las expectativas del público ni con el legado de la franquicia.

El propio Martin valoró que Jon Nieve era el personaje más seguro para centrar una secuela, debido a que tras su exilio al final de la serie original, su historia podía continuar sin involucrar directamente a otros personajes principales del sur de Poniente. Esta condición permitía explorar nuevas narrativas sin atarse a la compleja red de tramas y figuras ya establecidas. Martin ha rechazado durante años la idea de secuelas directas de Juego de tronos, argumentando que planea un final distinto para sus novelas y que quiere evitar contribuir a la consolidación canónica del desenlace televisivo, muy discutido entre los seguidores.

El desarrollo creativo de la serie estuvo encabezado por Kit Harington, quien interpretó a Jon Nieve durante las ocho temporadas de la serie, junto a dos guionistas que trabajaron con él en la miniserie Gunpowder. Harington participó de manera activa en la conceptualización y apostó por una visión radicalmente distinta al héroe tradicional presentado en la saga original. La propuesta narraba la vida de Jon tras su exilio, marcada por el aislamiento y el trauma, mostrando a un hombre quebrado por sus decisiones y las pérdidas sufridas.

El guion planteaba a Jon Nieve como un personaje profundamente afectado por un trastorno de estrés postraumático. En este retrato, Jon habría alejado a su fiel lobo huargo, Fantasma, y se habría desprendido de su emblemática espada, Garra, símbolos de su identidad y de su pasado. El personaje pasaría sus días construyendo cabañas en el bosque solo para prenderles fuego una y otra vez, en un ciclo autodestructivo que reflejaría su desesperanza y su incapacidad para encontrar un propósito.

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Una propuesta arriesgada

La propuesta de Harington y sus colaboradores iba aún más lejos: Jon Nieve evitaría cualquier papel heroico y, finalmente, encontraría la muerte lejos de cualquier redención o gloria. Este enfoque, alejado de la épica y la esperanza que caracterizan a muchos relatos de fantasía, buscaba explorar las secuelas psicológicas y existenciales de sus vivencias en Poniente y más allá del Muro.

La reacción de HBO fue contundente. La cadena consideró que la imagen de un Jon Nieve roto y aislado resultaba excesivamente deprimente para el tono que desean mantener en el universo de Juego de tronos. Los ejecutivos temían que una historia centrada en la desolación y el fracaso personal no solo decepcionara a los seguidores, sino que pudiera agravar las divisiones provocadas por el final de la serie original. Por ello, la propuesta fue descartada y el proyecto quedó “firmemente en el estante”, según declaraciones recientes de Harington y del propio Martin.

Esta decisión refleja la cautela de HBO ante el desarrollo de nuevos contenidos vinculados a Juego de tronos. La empresa prioriza propuestas que permitan expandir el universo sin profundizar en los aspectos más sombríos o alienar a la base de seguidores. Mientras tanto, Martin continúa trabajando en el desenlace literario de la saga, reiterando su deseo de mantener la independencia creativa de sus novelas y evitar que las adaptaciones televisivas definan la narrativa oficial del mundo de Poniente.