
La popularidad de la novela provocó que el albergue terminará apodándose como ‘el hotel de El resplandor’: no sólo porque Stephen King pasase la noche en una de sus habitaciones, sino porque sirvió de fuente de inspiración directa para la novela que, más adelante, Stanley Kubrick convertiría en una cinta de culto. Hace exactamente 50 años, el escritor pasó la noche en un hotel aislado de Colorado, el Stanley Hotel. Él y su mujer eran los únicos huéspedes, y el resto es historia.
El hotel, inaugurado en 1909, tiene vistas panorámicas de las Montañas Rocosas y sigue aceptando reservas para aquellos curiosos que quieran vivir una noche de escándalo (o terror cinéfilo). Considerado como un destino turístico, la habitación en la que se hospedó el escritor fue apodada con su nombre. Todo lo que rodea al hotel que inspiró a King a escribir la novela que, más adelante, se adaptó a la gran pantalla, es un auténtico misterio. Algunos huéspedes que se han despertado en sus habitaciones han encontrado su espacio más ordenado que la noche anterior, con la ropa doblada y las maletas organizadas.
“El hotel estaba a punto de cerrar por temporada y éramos los únicos huéspedes en el lugar, con todos esos enormes pasillos vacíos”, dijo el escritor en una entrevista en 1989. Su soledad en el enigmático enclave fue esencial para la construcción de una novela que quebró todos los estándares y que Kubrick convirtió en unas de las cintas esenciales de la historia del cine. Sin embargo, ¿qué llevo al autor a querer convertir su mística estancia en un relato superventas?
Aquella noche, a finales de septiembre de 1974, el autor de El resplandor afirmó haber visto a un niño de camino a su habitación, lo que no era posible teniendo en cuenta que no había más huéspedes. Hubo varios informes más sobre ruidos inexplicables, figuras y objetos robados o rotos. Mientras dormía, soñó que su hijo de tres años corría y gritaba por los espeluznantes pasillos. “Me desperté, encendí un cigarrillo, me senté en una silla a mirar por la ventana y, antes de terminarme el cigarrillo, ya tenía en la cabeza toda la estructura del libro”, contó King.

Los largos pasillos y la sensación de aislamiento le inspiraron rápidamente, convirtiendo al Hotel Stanley en elemento clave de una novela de misterio y terror que se convertiría en un auténtico fenómeno. La propiedad se construyó inicialmente para alojar a enfermos de tuberculosis. En 1903, Freelan Oscar Stanley, el hombre que creó el coche de vapor, luchó contra dicha enfermedad. La mejor forma de recibir tratamiento era trasladarse a un lugar con aire fresco y seco y mucha luz solar, así que Stanley y su esposa Flora viajaron a las Montañas Rocosas para hospedarse en el hotel.
Al ver que su salud mejoraba notablemente, Freelan Oscar Stanley desarrolló Estes Park, un pueblo cercano al Stanley Hotel, como centro turístico para personas que, como él, necesitaban recuperar la salud, y para veraneantes que quisieran relajarse allí. En la década de 1979, el esplendor del hotel se había apagado por falta de cuidados e inversión, pero la visita de Stephen King cambió por completo el destino del complejo. Varias reformas han restaurado el recinto de 140 habitaciones, que ahora es conocido por su “encanto”.

Una adaptación peligrosa
En el libro de Stephen King (publicado en el año 1977), la historia gira en torno al punto de vista del niño, mientras que en la película de Stanley Kubrick (estrenada en el 1980) es el padre el personaje principal. De hecho, una de las diferencias más notables radica en el perfil psicológico de Jack Torrance (a quien interpreta Jack Nicholson en la gran pantalla). Según la novela, el padre es un hombre corriente y equilibrado que, poco a poco, va perdiendo el control.
Su autor era, ya por aquel entonces, un escritor superventas que, tras el taquillazo de Carrie, podía presumir de éxitos en adaptaciones para la gran pantalla. Por su parte, Kubrick llevaba un tiempo con la idea de dirigir un filme de terror; y es que unos años antes, mientras Barry Lyndon decepcionaba en la taquilla, otra película de Warner Bros. que él había rechazado dirigir, El exorcista, dirigida por William Friedkin, batía récords de recaudación por todo el mundo.
El escritor, que no quedó del todo satisfecho con la interpretación que Kubrick había hecho de su obra, pidió que el hotel Stanley sirviera como escenario principal de la miniserie de televisión basada en su novela que se estrenó en 1997, casi dos décadas después del estreno de El resplandor en los cines de todo el mundo.

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