Almería/Madrid, 17 jun (EFE).- Después de 23 años, el hotel edificado en el paraje conocido como El Algarrobico, símbolo del mayor atentado medioambiental al litoral español, sigue en pie y sigue inmerso en la controversia, pese a las sentencias judiciales que avalan que es ilegal y debe ser derribado.
Este miércoles, el Ayuntamiento de Carboneras (Almería) -donde se asienta el hotel- aparcaba la decisión de suspender la licencia municipal concedida a la constructora Azata del Sol gracias a una mayoría de ediles que han votado dejar cualquier decisión para un posterior pleno el día 22 de junio.
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Los ediles han insistido en que con esta decisión no pretenden cuestionar el cumplimiento de las resoluciones judiciales que obligan al Ayuntamiento a revisar de oficio la licencia del hotel, pero quieren conocer un informe sobre las responsabilidades patrimoniales que pueden derivarse de sus decisiones.
Este nuevo giro en el caso de El Algarrobico es uno más en un conflicto que se inició en 2003, cuando Azata del Sol comenzó a construir este complejo hotelero, de 21 plantas y más de 400 habitaciones, a escasos metros del mar y en pleno Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, invadiendo la zona de servidumbre de protección establecida por la Ley de Costas.
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A partir de ahí se inició una batalla legal impulsada por organizaciones ecologistas como Salvemos Mojácar, Greenpeace o Ecologistas en Acción, que llevaron a cabo una intensa campaña de movilizaciones y protestas y acudieron a los tribunales para defender que la construcción de este hotel incumplía claramente la Ley.
En 2006, un juez de Almería ordenó la paralización cautelar de las obras cuando el edificio ya estaba construido casi en su totalidad y dio la razón a las demandas de los ecologistas, momento en el que se desató un enrevesado laberinto judicial con múltiples litigios entre el Ayuntamiento de Carboneras, la Junta de Andalucía, el Estado, la promotora y los grupos ecologistas.
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El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía dio la razón a la promotora en 2014 y por dos veces el Tribunal Supremo rechazó sus argumentos. En 2017, el Supremo concluye la vía judicial y sentencia que el terreno donde se asienta el hotel es de especial protección y no urbanizable, su construcción vulnera la Ley de Costas y la licencia de obras era ilegal.
Todo ello suponía que el hotel debía ser derruido y el paraje afectado restaurado a su estado anterior.
Sin embargo, las cosas no parecían avanzar hasta que en 2025 el Gobierno central anunció la declaración de utilidad pública del terreno e inició el proceso de expropiación.
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A todo esto se unió que a finales del pasado mes de mayo el Consejo Consultivo de Andalucía decidió avalar la nulidad de la licencia del hotel, lo que suponía mayor presión para el Ayuntamiento de Carboneras para que anulara la licencia y un paso más para terminar con El Algarrobico. EFE
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