La Laguna (Tenerife), 12 jun (EFE).- En San Cristóbal de La Laguna, en Tenerife, "una ciudad sin murallas", el papa León XIV se ha detenido en su último día de visita a España a escuchar los testimonios de quienes trabajan por una acogida digna y por la inclusión de la población migrante que llega a Canarias en pateras y cayucos, y también de quienes han vivido esa experiencia desde el otro lado.
A esa inclusión se ha referido explícitamente el pontífice en su discurso, en el que ha destacado que La Laguna es una ciudad abierta y "sin murallas", que, más allá de las físicas, también se construyen "en la mirada, en el miedo o en la indiferencia" hacia quien llega en una patera o un cayuco.
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"Naufragio silencioso" ha llamado también el papa a lo que ocurre cuando alguien "se queda solo en una ciudad, sin lengua, sin vínculos, sin trabajo, sin confianza y expuesto a quienes se aprovechan de la vulnerabilidad".
Precisamente para evitar que eso suceda se afanan las personas que han tenido la ocasión de departir con León XIV en la plaza del Cristo ante la mirada de unas 2.400 personas, muchas de ellas también migrantes.
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En este encuentro ha hablado Darwin Rivasel, sacerdote venezolano que ejerce en La Restinga (El Hierro), puerto al que han llegado decenas de miles de migrantes.
Ha explicado que durante sus siete años en Canarias ha vivido en primera persona los cuatro verbos promovidos por el Papa Francisco: "acoger, proteger, promover e integrar".
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Darwin Rivasela ha relatado que ante la llegada masiva de migrantes a El Hierro, decidieron actuar junto a numerosas personas de buena voluntad.
La situación fue difícil, pero siempre encontraba "algún motivo de esperanza, alguna sonrisa, algún rostro agradecido" que justificaba su esfuerzo.
"Vale la pena seguir ayudando" y que los cristianos reconozcan en los que "la carne sufriente de Cristo", ha concluido.
León XIV ha escuchado además el testimonio de una mujer colombiana, un joven de Marruecos y otro de Senegal que tras grandes sufrimientos llegaron a Canarias, donde pudieron reconstruir una vida: "Gracias por no mirar a otro lado", han agradecido a León XIV que con esta última etapa de su viaje a España ha puesto el foco en el drama migratorio.
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Khalid Allad, un migrante de Marruecos, de 24 años, llegó a las costas de Canarias en 2020 y que a pesar de un primer naufragio, lo volvió a intentar. Gracias a la ayuda de la Iglesia ha conseguido trabajo, la residencia y una nueva vida.
"Como tantos otros jóvenes, dejé mi hogar buscando una oportunidad para construir un futuro digno y seguro para mí y para mi familia. Mi viaje en patera no fue nada fácil. Lo intenté dos veces. En el primer intento murieron veinte personas", ha explicado.
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A pesar de que su padre le prohibió que lo volviera a intentar, "tras un segundo viaje también lleno de dificultades" llegó a Tenerife.
"Muchas gracias, Santo Padre, su presencia hoy es un ejemplo más para mí de que los cristianos se preocupan por las personas migrantes como yo", ha apreciado.
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Por su parte, Mbacke, joven migrante senegalés, ha recordado a quienes le han apoyado y al papa le ha dicho: "Gracias por no mirar hacia otro lado" y "por recibir a jóvenes como yo".
Ha explicado que en la Fundación El Buen Samaritano encontró mucho más que ayuda material: "Encontré respeto, paciencia y gente que me dijo: 'tú vales, tú puedes'" y ha pedido que no se olvide que "detrás de cada joven migrante hay un sueño, una madre que reza, y una vida que merece una oportunidad".
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Finalmente, la colombiana Thalia Johana Saldarriaga Diago ha relatado que llegó a España dejando a su familia y a su hijo, "pero teniendo la ilusión, sueños y esperanza" de una vida mejor.
Aunque pronto se encontró sin recursos ni vivienda, gracias al apoyo de distintas organizaciones recibió "no solo un techo, sino una oportunidad de ser acogida, de esperanza y de recuperar la dignidad".
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Actualmente participa como voluntaria porque comprendió que su "experiencia puede servir de puente para otras personas en su situación".
Durante este acto en La Laguna, el papa ha escuchado música tradicional peruana interpretada por la comunidad de ese país residente en la isla.
Finalizado el acto, el papa se ha dirigido en papamóvil por las calles de La Laguna a la sede del Obispado de la Diócesis Nivariense para tomar un descanso antes de dirigirse a Santa Cruz de Tenerife para oficiar una misa que pondrá punto final a su visita a España. EFE
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